martes, 9 de abril de 2024

TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN A LA MENTIRA - ¡QUÉ PASE EL DETECTOR DE MENTIRAS Y LISTO!

EDITORIAL HANS-PETER FIRBAS. Al escuchar, leer o ver el enfoque central sobre el ‘patético’ caso de BOLUDIARTE, la prensa peruana, en su gran mayoría, ha perdido la brújula con relación al asunto e invirtió cientos de horas de difusión, de investigación, miles de dólares para tales efectos y buscar dirigir esta complicada telaraña por el sin número de versiones al Poder Judical -que al igual que el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo son la misma cosa, es decir, están compuestas por el mismos delincuentes y lo peor de todo ignorantes-, no centran la situación en una palabra simple, directa: LA MENTIRA.
Ahora bien, hay que ser justos también. Ante una pregunta que pueda abrir la caja de pandora, es muy probable que cualquiera de nosotros por el simple instinto de supervivencia responda con una mentira. Sin embargo, más aún, la máxima autoridad de una nación, tras horas de reflexión y compartir con verdaderos asesores profesionales este desliz, lo indicado es resolver el problema, ya que hablamos de una mentira.

Pero como tanto la presidente, sus asesores, ministros ayayeros y demás, no tienen mejor estrategia que utilizar otra mentira para tapar la anterior, que podría solucionar el inconveniente, siempre y cuando la segunda mentira sea presentada adecuadamente, aunque hacerlo es inmoral. El otro camino es reconocer la mentira, pedir disculpas y asumir como manda la ley las consecuencias de esos actos. Si un presidente no es ético, da el ejemplo a todos para que tengan carta abierta a hacer lo mismo. “si la presidente miente, ¿por qué yo no?”

Finalmente, si mientes treinta veces en dos semanas, la visión cambia por completo. Reitero. Dejemos las joyas, relojes, Unidad de Investigación Financiera y lo demás. No pierdan más tiempo. La mitomanía es una enfermedad mental (incapacidad mental). La mitomanía o adicción de las personas a mentir, también conocido como mentira patológica o pseudología fantástica es un trastorno psicológico y si esta es apoyada por el consejo de ministros y chupa medias, finalmente ellos también entrarán al saco de la justicia, que podrá tardar años, pero al final de cuantas, ante tantas pruebas, terminarán cada uno de ellos entre rejas.

Complementando el asunto, si los periodistas reciben a una cara de palo, que además utiliza adjetivos calificativos, mala actitud, desprecio frente a los cuestionamientos de los hombres de prensa y sigue mintiendo, cualquier psiquiatra o psicólogo les dirá que es una normal respuesta de una persona culpable, quien a través de una reacción inadecuada entrega a la opinión pública declaraciones agresivas, atacando o insultando a su interlocutor. Segundo dato. No hay más vueltas que darle. Un presidente que miente reiteradamente a su pueblo y a la prensa, que les pagan sus honorarios. Su delito para la vacancia sin duda alguna es mentir y engañar una, otra y otra vez, con argucias o estrategias legales para enfrentar a la justicia. Son suficientes argumentos para saber qué sucede.

Cuando escribo como periodista profesional desde 1980, pongo mi mente en blanco mis opiniones, puntos de vista, preferencias, ideologías políticas y otras variables que no deben intervenir en mi labor de entregarles NO mi opinión, que puede estar infectada de falsedades. Les entrego contenidos que son verdaderos per se. El futuro de Perú está en manos de lumpen, de calañas, de delincuentes, asesinos, ladrones, comunistas, terroristas, en fin, gente despreciable.

Con las disculpas por utilizar adjetivos calificativos contra ellos, no hay forma de decir que les estoy mintiendo. Olvidémoslo. Sólo con la mentira basta para que se vaya y ya y el poder judicial se encargará de lo demás, claro está, después de diez años. Por desgracias el JNE posiblemente termine de elegir a Antauro Humala de presidente con sus trampas, al igual que con Castillo. Una coyuntura sumamente delicada, que muy pronto se convertirá en una estructura y será la vida en Perú mucho más complicada para los verdaderos peruanos. Si no hay soluciones hay que crearlas para terminar de una vez por todas con esto.

Miro a Argentina y veo lo que pasará en nuestra querida nación. Esperemos que alguien como Javier Milei entre a tallar y ponga de una vez el orden. No se olviden que el comunismo solo puede existir cuando un país está quebrado, en caos y muriendo. Si queremos llegar a eso, es problema de los ciudadanos peruanos. Creo que yo no esperaré estar metido en esta podredumbre.

Según la investigación del psicólogo Paul Ekman (psicólogo estadounidense pionero en el estudio de las emociones y su expresión facial.​ Asume al respecto una perspectiva evolutiva, en el sentido de que el desarrollo temporal de los rasgos y estados del ser humano es el fundamento de sus investigaciones.​ Ha sido considerado uno de los cien psicólogos más destacados del siglo xx.

RAQUEL G. MOLINA de la Agencia Española de Noticias EFE señala: “más allá de la ciencia ficción, hoy es posible detectar a los mentirosos a través de diferentes tecnologías. Además del conocido polígrafo, el reconocimiento de micro expresiones faciales permite medir las emociones. Hablamos con dos expertas en técnicas de análisis emocional: María Pocoví, de la empresa pionera Emotion Research Lab, y Patricia Fernández de Landa, psicóloga forense y experta en poligrafía.”

“La culpabilidad de la mentira voluntaria genera estrés y miedo. Como consecuencia, se estimula la sudoración, se eleva el ritmo cardíaco, se acelera la respiración… Desde nuestros antepasados, cuando alguien miente su cuerpo dispara el sistema simpático de alerta y genera alteraciones en su código de comportamiento que pueden ser identificadas. Las micro expresiones faciales son uno de estos movimientos involuntarios, tan rápidos que ni el mentiroso más experto sería capaz de controlarlas.”

“Si sientes pánico, yo sé que lo estás sintiendo” afirma María Pocoví, especialista en análisis emocional de la empresa Emotion Research Lab. “El problema es que una persona es incapaz de decir las emociones que ha sentido microsegundo a microsegundo”.

A esta habilidad innata en los humanos se ha sumado el desarrollo de tecnologías capaces de medir las emociones gracias al reconocimiento facial de micro expresiones. Pero, ¿qué ocurre con aquellas personas que no se sienten culpables cuando mienten? ¿Puede verse la medida de la respuesta fisiológica limitada por el grado de autoengaño?

El mentiroso patológico se define como una persona que miente todo el tiempo y no se preocupa por el efecto de dicha acción sobre los demás, se lo conoce también como un mitómano. La mentira patológica es un tipo de comportamiento que indica una aparente falta de control, un cierto trastorno psicológico.

En el caso del polígrafo, no todas las personas son adecuadas para someterse a la prueba. Para evaluar a aquellas personas con patologías, existen otras técnicas más adecuadas. Tal es el caso de los psicóticos, que creen en su propio delirio, o de los psicópatas, que tienen distorsionadas sus emociones y tampoco se sienten arrepentidos ni nerviosos.

En estos casos, Fernández de Landa sostiene sería recomendable que un psicólogo llevara a cabo la prueba junto con un estudio que determinara la psicopatía. “No descartaría que asesinos en serie con grado de psicopatía muy grande den positivo porque no tengan ese sentimiento de culpabilidad”, declara la psicóloga forense.