Mirando atrás mis últimos treinta años de trabajo, se basaron en la especialidad de asesoría o consultoría, las cuales no funcionan en Perú, ya que el verdadero foco de esta labor es identificar los problemas antes que sucedan para no sucedan. Si no ha sido posible, identificar los inconvenientes recién nacidos para que sus soluciones sean de fácil acceso o simplemente manejables.
Por último, si el descalabro pasa a gran escala, resolverlo será un trabajo de años. Y esto te indica que mi misión fracasó. En eso destaca la gran contribución de ser un consultor profesional, mientras que en Perú los que cumplen esta gran responsabilidad son ‘amigos de confianza’ o ‘a quienes se les debe un favor’. Tras casi diez años de acumular cientos o quizás miles de huellas y datos que están allí, en el pasado y presente, me dan suficiente cimiento para lanzar, con un insignificante porcentaje de error, el siguiente pronóstico, no como opinólogo o dependiente de un salario: Perú enfrentará por lo menos una década de sufrimiento, hambre, pobreza, injusticia e inseguridad a muy corto plazo.
Tras casi diez años hemos seguido muy de cerca lo relacionado a cada actividad, cuya responsabilidad recae en el gobierno. Y sin querer entrar a más detalles, ya que ´la moda’ ahora son vídeos, textos y otras maneras de comunicarse de cortísima duración, les afirmaré que el sistema comunista ha cumplido con un gran trabajo en su primer objetivo: copar todas las instancias que de alguna manera podrían interponerse en su objetivo final.
Esta acción debe venir necesariamente de un gran aliado. La autodestrucción del sistema actual que manda nuestra Constitución, convertir a los buenos en malos y a los malos en buenos. Una vez que se completen las piezas del rompecabezas, ellos se encargarán de culpar al sistema, es decir a la libertad, democracia y justicia, de causar estos males y para ‘defendernos’, el estado será ‘nuestro salvador’. Estamos a punto que esta situación suceda.
Cómo casi ya no existen formas de revertir el presente no sólo en Perú, sino en gran parte del mundo, mi misión ya empecé hace tiempo en busca de un lugar que brinde por lo menos los cimientos básicos para iniciar un futuro promisorio por el bien de mi familia: libertad, justicia, trabajo, educación, seguridad y una sociedad que destaque por su solidaridad, respeto y amor hacia su compatriota. Por el momento todo hace indicar que uno de mis países vecinos se convertirá en unos años en una próspera nación y que cumplirá los requisitos indicados. Guerra avisada no mata gente.
