Es por ello, que la radio aprovecha la oportunidad para estar presente la mayor cantidad de veces desde cualquier lugar, ya que recibir los mensajes al mismo tiempo que los hechos suceden es uno de los motivos para que todavía siga vigente, a pesar de las deficiencias de la gran mayoría de periodistas radiales responsables de entregar las informaciones.
Vamos al fútbol. El periodista radial sabe que al carecer su medio de imágenes, el lenguaje que utiliza es fundamental, al igual que el trabajo de los productores, que con la música, efectos especiales y diferentes armas sonoras hacen posible que una transmisión llegue a ser impecable e inclusive más profesional que la puede realizar la televisión. Aunque hoy en día muchass radios utilizan imágenes.
La expresión hablada contra la expresión escrita son completamente diferentes. Mientras la primera ocurre y es imposible volver a escucharla en ese momento, la segunda no se salva de ser nuevamente leída y por esa razón no existe la posibilidad de error gramatical, ortográfico o de construcción. En la radio varios horrores lingüísticos escapan del receptor por desconocimiento del idioma, por la rapidez del mensaje, por la emoción que vive el radioescucha en el partido, entre otras.
Si está conduciendo un auto, si está en la oficina o cumpliendo otro compromiso no llega a estar 100% atento a lo que dicen los locutores, comentaristas y reporteros asignados al evento. Acá encontramos un grave problema. Ellos -no todos- solamente hablan y no escriben y por ende su preparación es mediocre y diríamos que hasta de bajo nivel, tomando en consideración que hablamos de un profesional en comunicación social.
Sus limitaciones en usar sinónimos lo obligan, por ejemplo, a repetir la misma palabra decenas de veces y sus construcciones de frases y oraciones están llenas de errores por la falta de una condición indispensable para cualquier comunicador: la lectura y el estudio del idioma. Lo peor es que varios colegas son reemplazados por ex futbolistas, que pueden saber mucho de fútbol, pero destruyen el castellano a su antojo.
Si además son considerados líderes de opinión, el receptor concluye que lo que nos cuentan es cierto. Se olvidan que deben ser objetivos y que si bien son peruanos, en ese momento deben dejar de serlo y colocarse en cancha neutral. No hay nada más terrible que escuchar desde el inicio que ya se pusieron la camiseta y al final el mensaje llega defectuoso en su forma y fondo.
Si el oyente elije cierta emisora para escuchar el partido es porque confía en dicho medio y acepta como verdad lo que ellos opinan. El periodista radial no debe olvidarse que con hablar no basta. Hay que hablar con propiedad y objetividad. Alentar a tu equipo lo puedes hacer en un determinado pasaje del encuentro, como decir ¡vamos Perú!, pero no pues de manera reiterativa.
Corner, foul, off side, line man, score, etcétera. Nuestro español posee una riqueza inmensa en palabras y sinónimos. Tiro de esquina, falta, juez de linea, marcador, posición adelantada. Escuchar 'hubieron varias faltas innecesarias en el partido', 'la falta es media dudosa', 'esta es la décima cuarta oportunidad que Perú se enfrenta a Venezuela'. Estas frases pasan desapercibidas, pero el que conoce sabe que lo correcto es 'hubo varias faltas...', la falta es medio dudosa', 'esta es la décimo cuarta oportunidad....'. Simplemente desconocen el idioma.
En la radio el narrador sabe que al no contar con imágenes, su relato debe ser descriptivo para que nosotros sintamos que estamos presentes en la cancha. Y el gran defecto es que narran con una rapidez innecesaria, cuando el silencio es igual de importante. Y esa rapidez hace que el receptor no capte en su totalidad el mensaje. Una perfecta pronunciación de cada palabra y que sepa que nadie está atrás persiguiéndolo para que hable, hable y hable.
La televisión heredó de la radio a dichos narradores que no cambiaron su chip y no aprendieron que en la televisión el relato es completamente diferente al de la radio. Es cuando los periodistas de la tele deben entregarle al televidente información que sus ojos no vean en la pantalla.
