Su destitución por obra del actual Ministro de Cultura, Francisco Petrozzi, constituye, a juicio de nuestro gremio, un atropello a quien, a lo largo de tres décadas de trayectoria, ha honrado el ejercicio ético y profesional del periodismo, ocasionándole un daño irreparable, si se toma en consideración que todo servidor público actúa con pleno respeto de la Constitución, especialmente de la libertad de prensa, ahora mancillada por el gobierno de turno.
El ministro Petrozzi al destituir a Hugo Coya Honores, no tomó consideración en este extremo de abuso de poder, que el periodista hoy censurado, venía cumpliendo su labor con pleno respeto a los principios y deberes éticos del servidor público, entre ellos el de actuar con probidad, con rectitud y honestidad, procurando satisfacer el interés general, además de eficiencia, calidad profesional e idoneidad, aptitud técnica, legal y moral, sin dejar de lado el compromiso de la relación comunicacional que debe existir entre la institución y la ciudadanía, la que tiene derecho a estar bien informada sobre asuntos de interés público.
Los antecedentes hasta ahora conocidos, demandan de instituciones como la Asociación Nacional de Periodistas del Perú, prestigiada por su defensa de los derechos de los trabajadores y de la libertad de prensa, a expresar sin ambages la urgencia de la renuncia inmediata, de quien ha demostrado que carece de idoneidad para ejercer la importante función pública de Ministro de Cultura.
Comité Ejecutivo Nacional















