Artículo escrito por un amigo del colegio alemán.
Hace semanas varios alemanes
leímos la nota de Hans sobre “La
Loca de la
Escoba ”, un apodo despreciable que los peruanos le pusieron a
Maria Reiche, quien hizo posible que la UNESCO en 1994 le dio a las Líneas de Nazca el
título de PATRIMONIO DE LA
HUMANIDAD.
Durante muchos años Reiche convirtió
este Volkswagen en su casa para estar cerca de las enigmáticas y misteriosas
figuras, las cuales fueron cuidadas, protegidas y estudiadas por ella durante
52 años, bajo condiciones de extrema pobreza y alejada de todos para cumplir
con su misión.
Cuando el gobierno peruano decretó
hace décadas la prohibición del ingreso de personas donde se encuentran estos
extraños dibujos sobre las pampas de Nazca, la policía ubica a la señora Reiche
y le comunica que está infringiendo la ley. Ella responde: “Yo no he venido de
visita. Yo vivo aquí.”
En un diálogo con nuestra
compatriota hace tantos años que apenas recordamos no olvidamos que defendió
escoba en mano el patrimonio de los peruanos y por eso recibió el desprecio, la
indiferencia y el maltrato de las autoridades locales. Recién fue engreída en
sus últimos días. Y si hay una frase que quedará en nosotros para siempre es la
siguiente: " No esperes de este gobierno nada, ni de las empresas. Solo
continúa luchando por lo que sabes que es justo y necesario para Perú y su
historia, porque algún día la recompensa será ser parte de ella"
Aunque muchos de nosotros somos
peruanos de corazón no podemos ignorar que somos alemanes. La educación que
recibimos de nuestros ancestros nos enseñó las cosas más importantes. Primero
la familia, luego tu país y tercero el amor, respeto y compasión que debemos
tener con los compatriotas. Cuando éramos niños nos contaron que el dinero
ganado sin cumplir a cabalidad con las anteriores condiciones es un dinero mal
habido.
Un justo homenaje a los nuestros
que pagan en Alemania hasta el 45% de sus sueldos para apoyar a los suyos, que
no poseen trabajo ni ingresos. Cuando los peruanos sigamos fielmente estas
prioridades seremos una gran nación, con una riqueza que solamente nos hará
felices si vemos felices a los demás.
Una vida llena de paz, el poder
dormir con nuestras consciencias tranquilas, aunque no poseas bienes materiales
ni miles de dólares en tu cuenta bancaria es lo que buscan los verdaderos
hombres, que siguen las enseñanzas de Nuestro Señor.
Los alemanes que amamos al Perú

