jueves, 30 de octubre de 2014

JUGANDO 'CONQUISTA' (1)

(1) NOTA DEL REDACTOR:

Cuando era niño uno de mis juegos favoritos era CONQUISTA. Un juego de mesa, que utilizaba dados para que sus participantes lucharan entre ellos buscando ganar la mayoría de los territorios del mundo.

En 1938 los jugadores fueron los Primeros Ministros de Francia y Gran Bretaña, el Presidente de Italia Benito Mussolini, el Canciller alemán Adolfo Hitler, pero el tablero sólo contenía territorio checo. No fue necesaria la utilización de los dados. Estados Unidos bendijo el juego, pero el dueño del juguete no fue invitado.


CUANDO LA REALIDAD SE CONFUNDE CON LA CIENCIA FICCIÓN

LOS ACUERDOS DE MÜNCHEN: CUANDO LOS GOBERNANTES JUEGAN ‘CONQUISTA’ Y SE REPARTEN LOS PAÍSES SIN USAR LOS DADOS.

Desde 1933, cuando Adolf Hitler asume el cargo de Canciller de Alemania había ofrecido a su amado pueblo, entre los asuntos más importantes lo siguiente:

1.- Dejar que su pueblo siga siendo humillado por el Tratado de Versalles.
2.- Combatir contra la amenaza del comunismo.
3.- Recuperar los territorios históricamente pertenecientes a Alemania.
4.- Dejar que sus compatriotas sigan muriendo de inanición, de hambre, de frío y de enfermedades, devolviéndoles su dignidad.
5.- Hacer un llamado de atención a los ciudadanos alemanes con dinero para que lo repartan con los más necesitados.
6.- Convertir a Alemania en una gran nación, creando millones de puestos de trabajo a través de empresas, industrias y comprometer a los poderosos de su país a ser los grandes responsables de esta misión.

En unos cuantos años todas estas promesas comenzaron a cumplirse gracias a la grandeza de su pueblo y al compromiso asumido por él. La llamada de atención realizada a los alemanes de la clase alta resultó, quizás por el temor de ser despojados de sus bienes si no se comprometían al 100% con sus compatriotas.

Sus grandes colaboradores fueron Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, ya que ellos creían que con Hitler iban a desaparecer la amenaza comunista de Europa sin que ellos se ensuciaran las manos. Tanto los comunistas y judíos fueron asesinados, enviados a campos de concentración y ninguno de los supuestamente abanderados de la justicia, de los derechos humanos y de la libertad, si que nadie hiciera nada. ¡Qué bonita familia!

En esos años Hitler insistía que el territorio de los Sudetes, que pertenecía a Alemania y que le fue despojado pasando a ser parte de Checoslovaquia, debía serle devuelto. Además en ese territorio casi todos eran alemanes y hablaban en alemán, a diferencia del resto del país, cuya lengua era Checoslovaquia.

Para evitar la guerra y para satisfacer el pedido de Adolf Hitler el 30 de septiembre de 1938 en la ciudad de München se desarrolló una histórica cita, sin ser invitado el primero que debería haber asistido: el presidente de Checoslovaquia. ¿Por qué? Simplemente porque iban a entregarle a Hitler parte de su territorio.

Los Acuerdos de München fueron aprobados y firmados durante la noche del 30 de septiembre de 1938 por los  gobiernos del Reino Unido, FranciaItalia y Alemania, con el objeto de solucionar la Crisis de los Sudetes. Benito Mussolini, el francés Édouard Daladier y el inglés Arthur Neville Chamberlain, junto a Paul – Otto Schmidt, intérprete de Hitler asistieron a la cita.

Por mediación del dictador italiano Benito Mussolini y a iniciativa de Hermann Göring, el primer ministro británico Arthur Neville Chamberlain y su homólogo francés Édouard Daladier aprobaron la incorporación de los Sudetes, territorio checo a Alemania. Hitler se salió con la suya gracias a sus aliados.

Ningún representante de Checoslovaquia estuvo presente. El Reino Unido y Francia se mostraron complacientes con los deseos de la población alemana de los Sudetes y consideraban este acuerdo como una revisión parcial del Tratado de Versalles. Especialmente se pretendía evitar una nueva guerra, a pesar de poner en gran peligro la existencia de Checoslovaquia.

“El evento más importante de 1938 tuvo lugar el 29 de Septiembre, cuando cuatro hombres de estado se encontraron en la residencia de Hitler, en Munich, para redibujar el mapa de Europa. Los tres visitantes en esta histórica conferencia fueron el Primer Ministro Neville Chamberlain, de Gran Bretaña, el Primer Ministro Edouard Daladier de Francia y el Dictador Benito Mussolini de Italia.

El Führer de los alemanes, Comandante en Jefe del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea alemanas, Canciller del Tercer Reich, Hitler, cosechó aquel día el resultado de la audaz, desafiante e implacable política exterior que había ejercido durante cinco años y medio. Había convertido el Tratado de Versalles en viruta. Había anexado Austria con su pleno consentimiento.

Todos estos hechos escandalizaron a las naciones que habían derrotado a Alemania en el campo de batalla sólo 20 años antes, pero nada aterroriza tanto al mundo como los implacables y metódicos hechos del pasado verano y comienzos del otoño que amenazaron con una guerra mundial por la conquista de los Sudetes de Checoslovaquia.

Cuando sin derramamiento de sangre él redujo Checoslovaquia a un estado-marioneta de Alemania, forzando una revisión drástica de las alianzas defensivas de Europa y ganando su libertad de acción sobre Europa del este, consiguiendo la promesa de la poderosa Gran Bretaña de mantenerse al margen y posteriormente también de Francia. Adolf Hitler, sin duda, se convirtió en el hombre del año de 1938.

Luego de este histórico encuentro La Revista Times escribe: “El evento más importante de 1938 tuvo lugar el 29 de Septiembre, cuando cuatro hombres de estado se encontraron en la residencia de Hitler, en Munich, para redibujar el mapa de Europa. Los tres visitantes en esta histórica conferencia fueron el Primer Ministro Neville Chamberlain, de Gran Bretaña, el Primer Ministro Edouard Daladier de Francia y el Dictador Benito Mussolini de Italia. Pero con toda seguridad la figura dominante en Munich fue el anfitrión alemán, Adolf Hitler.

El Führer de los alemanes, Comandante en Jefe del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea alemanas, Canciller del Tercer Reich, Hitler, cosechó aquel día en Munich el resultado de la audaz, desafiante e implacable política exterior que había ejercido durante cinco años y medio. Había convertido el Tratado de Versalles en virutas. Había robado Austria delante de los ojos de un horrorizado y aparentemente impotente mundo.

Todos estos hechos escandalizaron a las naciones que habían derrotado a Alemania en el campo de batalla sólo 20 años antes, pero nada aterroriza tanto al mundo como los implacables y metódicos hechos del pasado verano y comienzos del otoño que amenazaron con una guerra mundial sobre Checoslovaquia. Sin embargo, la revista estadounidense TIMES declaró a Adolf Hitler EL HOMBRE DEL AÑO DE 1938.






CONTINUARÁ…….