Estimados: les ofrecemos la segunda parte de nuestra investigación periodística LA PRENSA EN ESTADOS UNIDOS (C) Derechos Reservados, prohibida su reproducción parcial o total.
Por Hans - Peter Firbas
Por Hans - Peter Firbas
5.- HITLER NO QUERÍA LA GUERRA. SUS
PROPUESTAS DE PAZ FUERON SIMPLEMENTE IGNORADAS.
Las numerosas y razonables,
ofertas de paz de Hitler a las potencias aliadas son un hecho histórico
indiscutible. “Los historiadores” oficiales no pueden negar la realidad de
estas razonables ofertas, por lo que eligen ignorarlas completamente. Si
la verdad de las súplicas de Hitler por la paz llegara a ser ampliamente
conocida, se pondría de cabeza a la narrativa convencional de la Segunda Guerra
Mundial (y los acontecimientos posteriores). Considere las siguientes
declaraciones y hechos reales, y decida usted mismo quien era en realidad el
“agresor” detrás de la Segunda Guerra Mundial.
1939 Hitler propone soluciones pacíficas al problema del ‘Corredor
Polaco’
Después de la Primera Guerra
Mundial, los victoriosos aliados habían repartido el territorio alemán y
dado parte de Alemania (Prusia Occidental) a la recién creada nación de
Polonia. Prusia Oriental quedó aislada; totalmente aislada de Alemania. Las
tensiones entre los polacos, judíos y los minoritarios alemanes cuecen a fuego lento
en la zona.
Para resolver el problema, Hitler
hace numerosas propuestas sensatas; que incluyen: la des-militarización de las
zonas portuarias clave, un referéndum público, aceptando Gyynia como ciudad
portuaria de Polonia en el Mar Báltico, 1 Km. de ancho de carril y pasajes de
carretera para vincular Prusia Oriental a Alemania o para vincular a Polonia
con el Mar Báltico.
EXTRACTO DE LA PROPUESTA DE PAZ DE 16 PUNTOS DE HITLER:
Berlín, Alemania – (AP)- El
gobierno alemán el jueves por la noche decidió publicar por completo el
intercambio de notas y comunicaciones entre Gran Bretaña y Alemania, y por lo
tanto, informar al mundo de la propuesta [de Alemania] de 16 puntos hecho a
Polonia… Las propuestas incluyen, el regreso incondicional de Danzig, un
plebiscito sobre el corredor polaco bajo control internacional, desmilitarización
de Gedania y Danzig.
La Rusia soviética, como nuevo
amigo de Alemania, figura por primera vez en las negociaciones, en las que,
junto a Inglaterra, Francia e Italia, conduciría el plebiscito como miembro de
la comisión internacional que gobierna el corredor, durante el año en que el
plebiscito está siendo preparado… Alemania, a pedido de Inglaterra, declaro su
voluntad de entrar en negociaciones directas con Polonia, y pidiendo que se
enviara un plenipotenciario polaco a Berlín para la media noche del 30 de
agosto a más tardar.
Polonia, Alemania acuso, no
respondió y finalmente, [en] la tarde del jueves el embajador Josef Lipsky
llamo a la oficina Relaciones Exteriores, pero no tenía poderes plenarios… Por
lo tanto el gobierno alemán se vio obligado… a concluir que Polonia había
rechazado la propuesta.
Los 16 puntos:
1) Danzig regresa
inmediatamente a Alemania.
2) El corredor polaco,
desde Marienwerder a Grudziadz, Kulm y Bydgoszcz, serán sujetos a un
plebiscito, a fin de determinar a qué nación irán.
3) Podrán formar parte
del plebiscito bajo una comisión internacional, todos los alemanes, polacos y
otros que residieron en el corredor el 1 de enero de 1918. La comisión será
compuesta por italianos, rusos soviéticos, franceses e ingleses. Todos los
soldados polacos y la policía deben retirarse.
4) El puerto marítimo
de Gedania es exento del plebiscito, y se mantiene polaco.
5) Para permitir un
tiempo amplio para un plebiscito justo, el mismo tomara lugar dentro de 12
meses.
8) En caso que el corredor
sea votado a [favor] de Polonia, [a] Alemania le será concedida una zona
extraterritorial para una carretera y [una] vía férrea de un kilómetro de
ancho. En caso de ser votado a [favor] de Alemania, se le otorgaran privilegios
similares a Polonia [con respecto a] Gedania.
13) [Las] Quejas sobre el
trato a minorías, por parte de ambos países, deben ser enviadas a una comisión
internacional de investigación. Todos los daños inflingidos desde 1918 deben
ser reparados…
15) En caso de que estas
propuestas sean aceptables, ambos lados deben desmovilizarse inmediatamente.”
Si me lo preguntan, esta me
parece una propuesta MUY GENEROSA, y atenta a la realidad de las cosas, la única
razón por la que tal propuesta fuera ser rechazada, es porque las otras
partes, tal como luego dijo Hitler, deseaban una guerra.
5.- LA CAMPAÑA SECRETA DE ROOSEVELT PARA
INCITAR LA GUERRA EN EUROPA
Mucho se ha escrito acerca de la
campaña de engaños de Roosevelt y mentiras descaradas con el fin de conseguir
la intervención de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial antes del ataque
japonés a Pearl Harbor en diciembre de 1941.
La ayuda de Roosevelt a Gran
Bretaña y la Unión Soviética, en violación de la neutralidad estadounidense y
el derecho internacional, sus actos de guerra contra Alemania en el Atlántico,
en un esfuerzo para provocar una declaración guerra alemana contra los Estados
Unidos, la autorización de una vasta campaña de “trucos sucios” en contra de
ciudadanos estadounidenses por agentes de inteligencia británicos en violación
de la Constitución, y sus provocaciones y ultimátum contra Japón, que
resultaron en el ataque contra Pearl Harbor. Todo esto está documentado
extensivamente y son razonablemente bien conocidos.
No tan conocida es la historia de
la enorme responsabilidad de Roosevelt en el estallido de la Segunda Guerra
Mundial en sí. Este ensayo se centra en la campaña secreta de Roosevelt en
provocar una guerra en Europa antes del estallido de las hostilidades en
septiembre de 1939. Se trata en particular de sus esfuerzos para presionar a
Gran Bretaña, Francia y Polonia de ir a la guerra contra Alemania en 1938 y
1939.
Franklin Roosevelt no sólo
involucró criminalmente a los Estados Unidos en una guerra que ya había
engullido a Europa. Él [Roosevelt] tiene una grave responsabilidad ante la
historia por el estallido de la guerra más destructiva de la historia. Este
trabajo se basa principalmente en una colección poco conocida de documentos
secretos polacos que cayeron en manos alemanas cuando Varsovia fue capturada en
septiembre de 1939.
Estos documentos establecen
claramente el papel crucial de Roosevelt en la creación de la Segunda Guerra
Mundial. También revelan las fuerzas detrás del presidente que empujaron a la
guerra. Cuando los alemanes capturaron Varsovia a finales de septiembre de
1939, se apoderaron de una gran cantidad de documentos del Ministerio de
Asuntos Exteriores de Polonia.
En una carta del 8 de abril de
1983, el Dr. Karl Otto Braun de Munich me informó que los documentos fueron
capturados por una brigada de las SS dirigida por Freiherr Von Kuensberg, al
que [el Dr. Karl Otto] Braun conoció personalmente.
En un ataque sorpresa, la brigada
capturó el centro de Varsovia antes que el ejército alemán regular. Von
Kuensberg le dijo al [Dr. Karl Otto] Braun que sus hombres tomaron el control
del Ministerio de Exteriores polaco, al tiempo que los funcionarios del
Ministerio estaban en el proceso de quemar documentos incriminatorios. El Dr.
Braun era un funcionario de la Oficina de Relaciones Exteriores de Alemania
entre 1938 y 1945.
La Oficina de Relaciones
Exteriores de Alemania eligió a Hans Adolf Von Moltke, ex embajador del Reich
en Varsovia, para encabezar una comisión especial para examinar la colección y
ordenar los documentos que podrían ser adecuados para su publicación. A finales
de marzo de 1940, 16 de estos [documentos] fueron publicados en forma de libro
bajo el título “Polnische Dokumente zur
Vorgeschichte des Krieges” ["Documentos polacos sobre la historia de la guerra"].
La edición extrajera fue
subtitulada “Libro Blanco Alemán No. 3“.
El libro fue publicado de inmediato en varias ediciones en lengua extranjera en
Berlín y otras capitales europeas. Una edición americana fue publicada en Nueva
York por “Howell, Soskin and Company” como “The German White Paper”
(El Libro Blanco Alemán). El historiador C. Hartley Grattan contribuyó con un
prólogo muy cauteloso y reservado.
La traducción de los documentos
para la edición del Libro Blanco en ingles era inexcusablemente mala. Frases
enteras y partes de las oraciones estaban desaparecidas y otras partes fueron
groseramente mal traducidas. H. Keith Thompson me explicó el por qué fue así
durante una conversación el 22 de marzo de 1983 y en una carta del 13 de mayo
de 1983.
Un pobre primer borrador de la
traducción en idioma Inglés se había preparado en Berlín y enviado a Estados
Unidos. Se le dio a George Sylvester Viereck, un prominente publicista
americano Pro-Alemán y asesor literario de la Biblioteca Alemana de Información
en la ciudad de Nueva York. Thompson conocía a Viereck íntimamente y se
desempeñó como su ayudante principal y re-escritor.
Viereck había vuelto a redactar a
toda prisa la traducción de Berlín en una prosa más legible, pero sin ninguna
oportunidad de compararlo con el texto original polaco (que él no podía leer,
en cualquier caso), o incluso la versión oficial en lengua alemana. Al hacer
estos cambios de estilo para facilitar la lectura, el significado de los
documentos originales era de ese modo inadvertidamente distorsionado.
6.- MENTIRAS Y MITOS: Geoffrey Wheatcroft, escritor y columnista británico.
Respecto a la historia de la
Segunda Guerra Mundial, todos hemos creído lo que alguien ha llamado
"hermosas leyendas nacionales". Algunas de ellas son más obvias que
otras. Los franceses sufrieron una derrota catastrófica en 1940 y los
compromisos que muchos de ellos hicieron con sus conquistadores variaron desde
lo penoso a lo malévolo.
Más franceses colaboraron que los
que resistieron, y más franceses pelearon por el Eje que por los Aliados. Por
eso Charles de Gaulle, consciente y brillantemente, construyó el mito de la
Francia Libre y la Resistencia que ayudó a cerrar las heridas y reconstruir el
país.
En Estados Unidos, la primera
leyenda nacional es que la guerra fue contra la Alemania de Hitler. Pero para
los norteamericanos de la época "la guerra" estaba en el Pacífico,
primer y último escenario donde se derramó sangre estadounidense: la guerra era
"Las arenas de Iwo Jima" y no "Rescatando al soldado Ryan".
Para mi país, Gran Bretaña, el
primer mito es que "ganamos la guerra". Es cierto que sólo nosotros,
con la Commonwealth y el Imperio, peleamos de principio a fin (1939 a 1945); y
es cierto también que nuestra porfiada resistencia entre junio de 1940 y junio
de 1941 fue absolutamente crucial.
Pero no podíamos derrotar a
Hitler solos. Para eso fue necesario que él mismo atrajera su propia ruina
invadiendo Rusia y declarando la guerra a EEUU. Aun así, otros fueron los que
combatieron. Como dijo Stalin, el viejo monstruo, Inglaterra puso el tiempo,
América el dinero y Rusia la sangre.
No sólo demoraron los aliados
occidentales casi tres años desde el ataque alemán a Rusia para enfrentar
seriamente al Reich en Normandía, sino que en esa fecha la pelea aún estaba al
otro lado de Europa. En la campaña occidental murieron unos 110.000 soldados
estadounidenses y unos 55.000 británicos y canadienses.
Eso parece formidable según los
estándares de hoy, hasta que se recuerda que en esos mismos once meses más de
medio millón de rusos murieron en el Frente Oriental. Por otro lado, en todas
las campañas occidentales contra las tropas francesas, británicas, americanas y
de muchas otras tierras murieron 200.000 soldados alemanes, versus cuatro
millones en el Frente Oriental.
Desde el comienzo hasta el final
de esa guerra, siempre que el Ejército británico se enfrentó a la Wehrmacht en
igualdad de términos ganaron los alemanes. Y lo mismo vale para los americanos.
Por eso los comandantes aliados siempre se cuidaron de tener una gran
superioridad de hombres y especialmente de armas antes de enfrentar al enemigo.
Eso no es motivo de vergüenza.
Gran Bretaña y los Estados Unidos eran democracias: sus soldados eran
ciudadanos de uniforme y no se les podía tratar como a los soldados alemanes o
rusos. Ningún soldado británico, y sólo un americano fue ejecutado por
cobardía, pero por lo menos 15.000 alemanes fueron ajusticiados por abandono
del deber.
Y ni hablar de los rusos: a pesar
de su innegable heroísmo, sólo en la batalla de Stalingrado 12.000 hombres del
Ejército Rojo fueron ejecutados como ejemplo para los demás. Los sobrevivientes,
con el estímulo de Stalin, perpetraron el mayor acto de violación masiva contra
millones de mujeres en Hungría, Austria y Alemania Oriental.
En Occidente, la "buena
guerra" se vio empañada por la campaña de bombardeo que redujo las
ciudades de Alemania a escombros: 600.000 civiles alemanes murieron a causa de
los bombardeos aliados. Aunque había que ganar la guerra, no es fácil mirar
hacia atrás con orgullo a las veintenas de miles de mujeres y niños incinerados
en Hamburgo o Dresden.
Hubo también compromisos morales.
Gran Bretaña no entró en guerra para salvar a los judíos del Holocausto, sino
para proteger a Polonia, una meta que Churchill, con el estímulo de Roosevelt,
abandonó en Yalta. Aun peor fue la repatriación forzada de prisioneros enviados
a la muerte en Rusia y Yugoslavia.
¿Fue una "noble
cruzada", una guerra justa, una "buena" guerra? La frase misma
es dudosa. No hay buena guerra, pero sí guerras necesarias, y ésta ciertamente
lo fue.
Continuará