sábado, 4 de octubre de 2014

LA PRENSA EN ESTADOS UNIDOS SEGUNDA PARTE

Estimados: les ofrecemos la segunda parte de nuestra investigación periodística LA PRENSA EN ESTADOS UNIDOS (C) Derechos Reservados, prohibida su reproducción parcial o total.

Por Hans - Peter Firbas

5.- HITLER NO QUERÍA LA GUERRA. SUS PROPUESTAS DE PAZ FUERON SIMPLEMENTE IGNORADAS.

Las numerosas y razonables, ofertas de paz de Hitler a las potencias aliadas son un hecho histórico indiscutible. “Los historiadores” oficiales no pueden negar la realidad de estas razonables ofertas, por lo que eligen ignorarlas completamente. Si la verdad de las súplicas de Hitler por la paz llegara a ser ampliamente conocida, se pondría de cabeza a la narrativa convencional de la Segunda Guerra Mundial (y los acontecimientos posteriores). Considere las siguientes declaraciones y hechos reales, y decida usted mismo quien era en realidad el “agresor” detrás de la Segunda Guerra Mundial.

1939 Hitler propone soluciones pacíficas al problema del ‘Corredor Polaco’

Después de la Primera Guerra Mundial, los victoriosos aliados habían repartido el territorio alemán y dado parte de Alemania (Prusia Occidental) a la recién creada nación de Polonia. Prusia Oriental quedó aislada; totalmente aislada de Alemania. Las tensiones entre los polacos, judíos y los minoritarios alemanes cuecen a fuego lento en la zona.

Para resolver el problema, Hitler hace numerosas propuestas sensatas; que incluyen: la des-militarización de las zonas portuarias clave, un referéndum público, aceptando Gyynia como ciudad portuaria de Polonia en el Mar Báltico, 1 Km. de ancho de carril y pasajes de carretera para vincular Prusia Oriental a Alemania o para vincular a Polonia con el Mar Báltico.

EXTRACTO DE LA PROPUESTA DE PAZ DE 16 PUNTOS DE HITLER:

Berlín, Alemania – (AP)- El gobierno alemán el jueves por la noche decidió publicar por completo el intercambio de notas y comunicaciones entre Gran Bretaña y Alemania, y por lo tanto, informar al mundo de la propuesta [de Alemania] de 16 puntos hecho a Polonia… Las propuestas incluyen,  el regreso incondicional de Danzig, un plebiscito sobre el corredor polaco bajo control internacional, desmilitarización de Gedania y Danzig.

La Rusia soviética, como nuevo amigo de Alemania, figura por primera vez en las negociaciones, en las que, junto a Inglaterra, Francia e Italia, conduciría el plebiscito como miembro de la comisión internacional que gobierna el corredor, durante el año en que el plebiscito está siendo preparado… Alemania, a pedido de Inglaterra, declaro su voluntad de entrar en negociaciones directas con Polonia, y pidiendo que se enviara un plenipotenciario polaco a Berlín para la media noche del 30 de agosto a más tardar.

Polonia, Alemania acuso, no respondió y finalmente, [en] la tarde del jueves el embajador Josef Lipsky llamo a la oficina Relaciones Exteriores, pero no tenía poderes plenarios… Por lo tanto el gobierno alemán se vio obligado… a concluir que Polonia había rechazado la propuesta.

Los 16 puntos:

1) Danzig regresa inmediatamente a Alemania.

2)  El corredor polaco, desde Marienwerder a Grudziadz, Kulm y Bydgoszcz, serán sujetos a un plebiscito, a fin de determinar a qué nación irán.
3)  Podrán formar parte del plebiscito bajo una comisión internacional, todos los alemanes, polacos y otros que residieron en el corredor el 1 de enero de 1918. La comisión será compuesta por italianos, rusos soviéticos, franceses e ingleses. Todos los soldados polacos y la policía deben retirarse.

4)  El puerto marítimo de Gedania es exento del plebiscito, y se mantiene polaco.

5)  Para permitir un tiempo amplio para un plebiscito justo, el mismo tomara lugar dentro de 12 meses.

8) En caso que el corredor sea votado a [favor] de Polonia, [a] Alemania le será concedida una zona extraterritorial para una carretera y [una] vía férrea de un kilómetro de ancho. En caso de ser votado a [favor] de Alemania, se le otorgaran privilegios similares a Polonia [con respecto a] Gedania.

13) [Las] Quejas sobre el trato a minorías, por parte de ambos países, deben ser enviadas a una comisión internacional de investigación. Todos los daños inflingidos desde 1918 deben ser reparados…

15) En caso de que estas propuestas sean aceptables, ambos lados deben desmovilizarse inmediatamente.”

Si me lo preguntan, esta me parece una propuesta MUY GENEROSA, y atenta a la realidad de las cosas, la única razón por la que tal propuesta fuera ser rechazada, es porque las otras partes, tal como luego dijo Hitler, deseaban una guerra.

5.- LA CAMPAÑA SECRETA DE ROOSEVELT PARA INCITAR LA GUERRA EN EUROPA

Mucho se ha escrito acerca de la campaña de engaños de Roosevelt y mentiras descaradas con el fin de conseguir la intervención de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial antes del ataque japonés a Pearl Harbor en diciembre de 1941.

La ayuda de Roosevelt a Gran Bretaña y la Unión Soviética, en violación de la neutralidad estadounidense y el derecho internacional, sus actos de guerra contra Alemania en el Atlántico, en un esfuerzo para provocar una declaración guerra alemana contra los Estados Unidos, la autorización de una vasta campaña de “trucos sucios” en contra de ciudadanos estadounidenses por agentes de inteligencia británicos en violación de la Constitución, y sus provocaciones y ultimátum contra Japón, que resultaron en el ataque contra Pearl Harbor. Todo esto está documentado extensivamente y son razonablemente bien conocidos.

No tan conocida es la historia de la enorme responsabilidad de Roosevelt en el estallido de la Segunda Guerra Mundial en sí. Este ensayo se centra en la campaña secreta de Roosevelt en provocar una guerra en Europa antes del estallido de las hostilidades en septiembre de 1939. Se trata en particular de sus esfuerzos para presionar a Gran Bretaña, Francia y Polonia de ir a la guerra contra Alemania en 1938 y 1939.

Franklin Roosevelt no sólo involucró criminalmente a los Estados Unidos en una guerra que ya había engullido a Europa. Él [Roosevelt] tiene una grave responsabilidad ante la historia por el estallido de la guerra más destructiva de la historia. Este trabajo se basa principalmente en una colección poco conocida de documentos secretos polacos que cayeron en manos alemanas cuando Varsovia fue capturada en septiembre de 1939.

Estos documentos establecen claramente el papel crucial de Roosevelt en la creación de la Segunda Guerra Mundial. También revelan las fuerzas detrás del presidente que empujaron a la guerra. Cuando los alemanes capturaron Varsovia a finales de septiembre de 1939, se apoderaron de una gran cantidad de documentos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Polonia.

En una carta del 8 de abril de 1983, el Dr. Karl Otto Braun de Munich me informó que los documentos fueron capturados por una brigada de las SS dirigida por Freiherr Von Kuensberg, al que [el Dr. Karl Otto] Braun conoció personalmente.

En un ataque sorpresa, la brigada capturó el centro de Varsovia antes que el ejército alemán regular. Von Kuensberg le dijo al [Dr. Karl Otto] Braun que sus hombres tomaron el control del Ministerio de Exteriores polaco, al tiempo que los funcionarios del Ministerio estaban en el proceso de quemar documentos incriminatorios. El Dr. Braun era un funcionario de la Oficina de Relaciones Exteriores de Alemania entre 1938 y 1945.

La Oficina de Relaciones Exteriores de Alemania eligió a Hans Adolf Von Moltke, ex embajador del Reich en Varsovia, para encabezar una comisión especial para examinar la colección y ordenar los documentos que podrían ser adecuados para su publicación. A finales de marzo de 1940, 16 de estos [documentos] fueron publicados en forma de libro bajo el título “Polnische Dokumente zur Vorgeschichte des Krieges” ["Documentos polacos sobre la historia de la guerra"].


La edición extrajera fue subtitulada Libro Blanco Alemán No. 3. El libro fue publicado de inmediato en varias ediciones en lengua extranjera en Berlín y otras capitales europeas. Una edición americana fue publicada en Nueva York por Howell, Soskin and Company como “The German White Paper” (El Libro Blanco Alemán). El historiador C. Hartley Grattan contribuyó con un prólogo muy cauteloso y reservado. 

La traducción de los documentos para la edición del Libro Blanco en ingles era inexcusablemente mala. Frases enteras y partes de las oraciones estaban desaparecidas y otras partes fueron groseramente mal traducidas. H. Keith Thompson me explicó el por qué fue así durante una conversación el 22 de marzo de 1983 y en una carta del 13 de mayo de 1983.

Un pobre primer borrador de la traducción en idioma Inglés se había preparado en Berlín y enviado a Estados Unidos. Se le dio a George Sylvester Viereck, un prominente publicista americano Pro-Alemán y asesor literario de la Biblioteca Alemana de Información en la ciudad de Nueva York. Thompson conocía a Viereck íntimamente y se desempeñó como su ayudante principal y re-escritor.

Viereck había vuelto a redactar a toda prisa la traducción de Berlín en una prosa más legible, pero sin ninguna oportunidad de compararlo con el texto original polaco (que él no podía leer, en cualquier caso), o incluso la versión oficial en lengua alemana. Al hacer estos cambios de estilo para facilitar la lectura, el significado de los documentos originales era de ese modo inadvertidamente distorsionado.

6.- MENTIRAS Y MITOS: Geoffrey Wheatcroft, escritor y columnista británico.

Respecto a la historia de la Segunda Guerra Mundial, todos hemos creído lo que alguien ha llamado "hermosas leyendas nacionales". Algunas de ellas son más obvias que otras. Los franceses sufrieron una derrota catastrófica en 1940 y los compromisos que muchos de ellos hicieron con sus conquistadores variaron desde lo penoso a lo malévolo.

Más franceses colaboraron que los que resistieron, y más franceses pelearon por el Eje que por los Aliados. Por eso Charles de Gaulle, consciente y brillantemente, construyó el mito de la Francia Libre y la Resistencia que ayudó a cerrar las heridas y reconstruir el país.

En Estados Unidos, la primera leyenda nacional es que la guerra fue contra la Alemania de Hitler. Pero para los norteamericanos de la época "la guerra" estaba en el Pacífico, primer y último escenario donde se derramó sangre estadounidense: la guerra era "Las arenas de Iwo Jima" y no "Rescatando al soldado Ryan".

Para mi país, Gran Bretaña, el primer mito es que "ganamos la guerra". Es cierto que sólo nosotros, con la Commonwealth y el Imperio, peleamos de principio a fin (1939 a 1945); y es cierto también que nuestra porfiada resistencia entre junio de 1940 y junio de 1941 fue absolutamente crucial.

Pero no podíamos derrotar a Hitler solos. Para eso fue necesario que él mismo atrajera su propia ruina invadiendo Rusia y declarando la guerra a EEUU. Aun así, otros fueron los que combatieron. Como dijo Stalin, el viejo monstruo, Inglaterra puso el tiempo, América el dinero y Rusia la sangre.

No sólo demoraron los aliados occidentales casi tres años desde el ataque alemán a Rusia para enfrentar seriamente al Reich en Normandía, sino que en esa fecha la pelea aún estaba al otro lado de Europa. En la campaña occidental murieron unos 110.000 soldados estadounidenses y unos 55.000 británicos y canadienses.

Eso parece formidable según los estándares de hoy, hasta que se recuerda que en esos mismos once meses más de medio millón de rusos murieron en el Frente Oriental. Por otro lado, en todas las campañas occidentales contra las tropas francesas, británicas, americanas y de muchas otras tierras murieron 200.000 soldados alemanes, versus cuatro millones en el Frente Oriental.

Desde el comienzo hasta el final de esa guerra, siempre que el Ejército británico se enfrentó a la Wehrmacht en igualdad de términos ganaron los alemanes. Y lo mismo vale para los americanos. Por eso los comandantes aliados siempre se cuidaron de tener una gran superioridad de hombres y especialmente de armas antes de enfrentar al enemigo.

Eso no es motivo de vergüenza. Gran Bretaña y los Estados Unidos eran democracias: sus soldados eran ciudadanos de uniforme y no se les podía tratar como a los soldados alemanes o rusos. Ningún soldado británico, y sólo un americano fue ejecutado por cobardía, pero por lo menos 15.000 alemanes fueron ajusticiados por abandono del deber.

Y ni hablar de los rusos: a pesar de su innegable heroísmo, sólo en la batalla de Stalingrado 12.000 hombres del Ejército Rojo fueron ejecutados como ejemplo para los demás. Los sobrevivientes, con el estímulo de Stalin, perpetraron el mayor acto de violación masiva contra millones de mujeres en Hungría, Austria y Alemania Oriental.

En Occidente, la "buena guerra" se vio empañada por la campaña de bombardeo que redujo las ciudades de Alemania a escombros: 600.000 civiles alemanes murieron a causa de los bombardeos aliados. Aunque había que ganar la guerra, no es fácil mirar hacia atrás con orgullo a las veintenas de miles de mujeres y niños incinerados en Hamburgo o Dresden.

Hubo también compromisos morales. Gran Bretaña no entró en guerra para salvar a los judíos del Holocausto, sino para proteger a Polonia, una meta que Churchill, con el estímulo de Roosevelt, abandonó en Yalta. Aun peor fue la repatriación forzada de prisioneros enviados a la muerte en Rusia y Yugoslavia.


¿Fue una "noble cruzada", una guerra justa, una "buena" guerra? La frase misma es dudosa. No hay buena guerra, pero sí guerras necesarias, y ésta ciertamente lo fue.

Continuará