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Esta investigación periodística tiene dos objetivos: desenmascarar la corrupción de la prensa de Estados Unidos durante los últimos cien años y decir la verdad sobre el pueblo alemán y la segunda guerra mundial. Seguiremos trabajando para presentar un libro revelador sobre estos dos temas y reinvindicar a mis compatriotas alemanes maltratados, vapuleados y maltratados por la prensa de USA.
PRIMERA PARTE CONTINUARÁ....
Esta investigación periodística tiene dos objetivos: desenmascarar la corrupción de la prensa de Estados Unidos durante los últimos cien años y decir la verdad sobre el pueblo alemán y la segunda guerra mundial. Seguiremos trabajando para presentar un libro revelador sobre estos dos temas y reinvindicar a mis compatriotas alemanes maltratados, vapuleados y maltratados por la prensa de USA.
PRIMERA PARTE CONTINUARÁ....
LA
PRENSA DE ESTADOS UNIDOS
1.-
INTRODUCCIÓN: UNA HISTORIA LLENA DE VERGÜENZA
Si bien es cierto que existe una gran cantidad
de comunicadores sociales en Estados Unidos, que son el orgullo de nuestra
profesión, la historia del periodismo norteamericano deja mucho que desear. La
presión de sus gobiernos y de los poderes económicos han sido los principales
factores para que en los últimos cien años el mundo entero haya vivido
engañado.
Hay casos justificables, como el miedo a ser
asesinados, amenazados, perseguidos e inclusive encarcelados y cumplir las
órdenes de los propietarios de los medios para que informen lo que ellos y su
gobierno deseaban para no ser despedidos. Sólo pensar en que esa prensa informó
que Alemania había invadido Austria. El 10 de abril de 1938 el plebiscito
austriaco arrojó 4.275.000 votos a favor de la anexión y 12.300 en contra. El
97% apoyaba ser parte de Alemania.
Sin embargo, durante la investigación que estoy
realizando hace algunos meses sobre este tema, me he encontrado con colegas
valientes, quienes nunca permitieron ser parte de este grupo responsable de
lanzar campañas contra otras naciones y sus autoridades. Millones de personas
muertas, incalculables daños económicos y psicológicos regados por todos lados
y lo más grave: dar luz verde para que sus propios ciudadanos sean aniquilados.
No hablamos de hechos aislados, sino de un
estilo de política reiterativa. Abundan los ejemplos. Siendo Estados Unidos el
abanderado de la Libertad de Prensa, de los Derechos Humanos y del respeto a
los Tratados Internacionales, son los primeros en irrespetarlos. No me puede
acusar de comunista, revolucionario o extremista, ya que mi posición en la
derecha ideológica no le permitirá a nadie esgrimir que yo escriba con premisas
negativas hacia ellos.
Hace unos días he sentido vergüenza ajena. Lo
que perturbó en extremo mi fe en seguir luchando por la verdad fue lo que
ocurrió el 11 de setiembre de 2001 en las Torres Gemelas. Hay tantas pruebas e
indicios debidamente documentados que el acto terrorista fue cometido por la
CIA y La Casa Blanca. Una conspiración, al igual que el asesinato de John F.
Kennedy.
Estados Unidos posee la más avanzada tecnología
militar de defensa antiaérea del planeta. El periodista británico Collin Lander
explica. “Los supuestos aviones que impactaron con las Torres Gemelas lo
hicieron a una velocidad superior de 900 kilómetros por hora. Esa velocidad es
normal en un vuelo comercial a una altitud de miles de pies. Sin embargo,
resulta imposible llegar a ella a pocos metros sobre el nivel del mar, ya que
la densidad del aire es tres veces mayor.”
“Las alas se hubieran desmembrado y los motores
se hubieran caído. Existen numerosos testigos que aseguran que no eran aviones
comerciales. Es materialmente imposible que un avión de aluminio y hueco por
dentro se estrelle contra un edificio compuesto de bloques de acero de doce
centímetros y de hormigón armado y lo atraviese. Los supuestos aviones
ingresaron como mantequilla.”
Por otra parte, cuando se inauguraron las
Torres Gemelas, los constructores cumplieron con todas las normas de seguridad,
entre ellas resistir el impacto de un Boeing 707, que en ese entonces era el
más grande y duro. Además, en los planos debajo de la superficie se había
habilitado un espacio para colocar bombas para que sea exitosa y segura una
futura supuesta demolición. En las imágenes que se vieron cuando ambas torres
cayeron se puede observar la precisión, tal y como sucede en otros edificios
que fueron demolidos a propósito.
“Una pequeña bomba nuclear entre las rocas
explotó dañando los cimientos y creando un hueco de cien metros de diámetro.
Todos los escombros cayeron dentro de ese hoyo. La temperatura entre 700 y 800
grados centígrados en ese lugar se mantuvo durante meses. Sin lugar a dudas fue
una explosión nuclear.”
“La información que se filtró a la prensa fue
que varias autoridades que comandaban las labores de rescate denominaron a esa
zona ‘ZONA CERO’, que indica la explosión de un artefacto nuclear.
Misteriosamente, luego del 11 de setiembre, el término incluía también otras
acepciones.”
“Numerosas personas que intervinieron y
colaboraron en la búsqueda de sobrevivientes y en el retiro de los escombros
terminaron con leucemia, cáncer y otras derivadas de la radiación. Varios de
ellos declararon que cuando ingresaba personal del FBI lo hacía con vestimenta
especialmente confeccionada contra la radiación. La Universidad de Columbia
detectó mediante sus sismógrafos esas explosiones nucleares.”
Lo que hay que destacar en esta investigación
es que existen numerosas pruebas científicas (http://www.youtube.com/watch?v=auwg9VdE0uw)
e inclusive videos y fotografías. El otro supuesto avión que se estrelló contra
el Pentágono era un misil (http://www.youtube.com/watch?v=gcLoIsD6xO8).
La prensa comprada vendió la idea de un atentado terrorista, ocasionando que el
gobierno de Bush solicitara al congreso poderes especiales antidemocráticos.
El resto de la historia. La invasión a otras
naciones en busca de petróleo. Necesitaban un motivo y ellos mismos lo crearon.
Otro infame delito. El Presidente Roosevelt tenía pleno conocimiento del día y
la hora del ataque de los japoneses a Pearl Harbor. No hizo nada y casi tres
mil de sus compatriotas murieron. Necesitaba que Japón fuera su enemigo.
Lo mismo pasó con Alemania. Adolf Hitler envió
varias alternativas de paz, que nunca recibieron respuesta de Roosevelt. La
verdad es que la declaración de guerra de Estados Unidos a Alemania no fue en
defensa de la democracia y de los países libres, sino entrar a Alemania para
robarse toda la información sobre la alta tecnología militar que habían
desarrollado los germanos. Claro está que nos vendieron otra versión.
2.-
LA PRENSA Y LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
Hasta el presente, muchas de las guerras han
tenido como motivo principal a la economía. Léase depresión, inflación,
desempleo y lamentablemente los acuerdos bajo la mesa entre los gobiernos,
personal militar y fábricas y empresas de todo tipo, que construyen,
confeccionan o están simplemente relacionadas a demandas del propio
enfrentamiento bélico.
Tomando como premisa, que este artículo
solamente se referirá a la manipulación de la prensa y en absoluto nos
referiremos a ningún aspecto político relacionado a los personajes o a la
guerra en sí, en gran medida el comportamiento de la prensa frente a un hecho
histórico que causaría la muerte de millones de personas, incalculables daños
materiales y psicológicos.
Mientras Adolf Hitler es nombrado Canciller de
Alemania el 30 de enero de 1933, varios gobiernos capitalistas, sobre todo el
de Estados Unidos vieron con buena cara este hecho, ya que creían que al fin
había alguien con suficiente poder para hacerle cara al crecimiento de la Unión
Soviética. El terror, que el comunismo invadiera Europa, disminuyó ante la
presencia del futuro Führer, ya que era de conocimiento público su odio a las
ideas de Marx.
Al día siguiente, el New York Time escribe el
31 de enero del 33: “La composición del gabinete no deja a Herr Hitler a colmar
sus ambiciones dictatoriales.” Era el SEÑOR HITLER. Tenía sólo el 37% de apoyo
del gabinete de entonces, Hitler los convence de una nueva elección
parlamentaria, con la promesa, que sea cual fuera el resultado el gabinete no
se vería modificado y permanecería tal y como está.
A poco de las elecciones ocurre el incendio del
Reichstag y los comunistas son acusados de este acto. Por esta razón Hitler
toma medidas de emergencia, con el objetivo de que nadie se le cruce en su
camino para cumplir con su promesa de convertir a Alemania en una gran nació y
unificar regiones y países consideradas por él como netamente germanas.
Casualmente ocurre el crack económico de Wall
Street. Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia apoyaban a Hitler secretamente.
Luego del incendio del Reichstag comenzó una feroz persecución contra los
comunistas, asesinándolos y enviándolos a campos de concentración. Los
luchadores de la libertad, la justicia y la democracia no decían nada, porque
eran comunistas los afectados.
Ni hablar de la prensa. Si se toma la molestia
de revisar los diarios a partir de 1933 las persecuciones contra los comunistas
y judíos en Alemania no suscitaron ninguna reacción enérgica. A pesar de ser
públicas, nadie defendió a los primeros por razones ideológicas y a los
segundos porque en ese entonces no les importaban. Todo estaba en orden, ya que
Hitler era su aliado en su lucha contra la URSS.
3.- LA
REUNIFICACIÓN ALEMANIA – AUSTRIA
A pesar de los innumerables testimonios de fuentes neutrales,
reportajes, crónicas y testimonios gráficos que atestiguaron el entusiasmo con
que la población austríaca acogió su unificación con el resto de la comunidad
germánica, la Gran Prensa inglesa y francesa no tardó en presentar el hecho
como una «invasión», describiendo a Austria como un país inicuamente Sojuzgado.
Creemos sinceramente que, en cualquier caso, la anexión de
Austria era mucho menos objetable que las sucesivas incorporaciones soviéticas
de Ucrania, Carelia, las cinco repúblicas musulmanas del Asia Central y
Mongolia. Al fin y al cabo, entre esos países y el resto de la Unión Soviética
no existían lazos de sangre, de idioma, de cultura ni de religión. En cambio,
sí existían entre alemanes y austríacos, los cuales se unieron según el tan
cacareado principio democrático de la autodeterminación como quedaría
cumplidamente demostrado en el plebiscito celebrado el 10 de abril de 1938, que
arrojó un resultado de 4.275.000 votos favorables a la ratificación de la
anexión, y 12.300 en contra. El plebiscito había arrojado un resultado de
99.71% de votos en favor de la unión al Reich.
Pero la Gran Prensa, silenció las anexiones forzosas del
bolchevismo y presentó la anexión alemana como una terrible amenaza para la
seguridad de Europa. Se estaba preparando el escenario para arrojar a Occidente
a una guerra estúpida, perjudicial a sus propios intereses, con objeto de
salvar al bolchevismo entronizado en Moscú.
¿Cuál era la actitud espiritual de los pueblos de los países democráticos con respecto a Alemania? O, para formular la pregunta en más justos términos: ¿Qué les decían de Alemania a sus clientelas los grandes «medios informativos» de las democracias occidentales?
La triste realidad es que, salvo contadas excepciones, desde el gran rotativo hasta el humilde diario de provincias, y desde los libros de texto (ese instrumento de la educación dirigida por el sedicente estado democrático) hasta los manuales para la educación de párvulos, se alimentó cuidadosamente la llama del odio, rechazando brutalmente todos los intentos que la tan pulcramente aséptica y democrática República alemana hizo para olvidar el pasado y preparar, sin reservas mentales, un futuro basado en la justicia y la hermandad de los pueblos de Europa.
¿Cuál era la actitud espiritual de los pueblos de los países democráticos con respecto a Alemania? O, para formular la pregunta en más justos términos: ¿Qué les decían de Alemania a sus clientelas los grandes «medios informativos» de las democracias occidentales?
La triste realidad es que, salvo contadas excepciones, desde el gran rotativo hasta el humilde diario de provincias, y desde los libros de texto (ese instrumento de la educación dirigida por el sedicente estado democrático) hasta los manuales para la educación de párvulos, se alimentó cuidadosamente la llama del odio, rechazando brutalmente todos los intentos que la tan pulcramente aséptica y democrática República alemana hizo para olvidar el pasado y preparar, sin reservas mentales, un futuro basado en la justicia y la hermandad de los pueblos de Europa.
Todos los medios fueron lícitos en la campaña de odio y
difamación desplegada contra el pueblo alemán: las puras mentiras, las medias
verdades, los relatos «objetivos», las versiones parciales y oblicuas, los
sofismas inteligentes, los más inverosímiles inventos, todo ello hábilmente
mezclado y elaborado para el consumo de todas las inteligencias, de todos los
prejuicios y de todas las filias y fobias nacidas al calor del resentimiento
creado por la desorbitada propaganda de los tiempos de guerra.
El himno alemán, cuya primera estrofa dice: «Alemania
sobre todo en el mundo, desde el Mass hasta el Vístula, y desde el Danubio
hasta el Belt...» es
alterado por un periodista francés: «Alemania sobre todos en el mundo»... La «nueva versión» del Deutschland
Über Alles es reproducida millones de veces por las rotativas del orbe entero.
¡Los alemanes se consideran por encima de todos los pueblos del mundo!...
¡Horrible racismo! Y esto se dirá en Francia, cuyo himno nacional, «La
Marsellesa», califica de «impura» la sangre del extranjero.
4.- LOS ACUERDOS DE MÜNCHEN: HITLER, EL
HOMBRE DEL AÑO PARA LA REVISTA TIMES
Representantes de Italia,
Alemania e Inglaterra: Benito
Mussolini, Adolf Hitler (junto a su intérprete
oficial Paul-Otto Schmidt) y Arthur Neville Chamberlain.
Los Acuerdos de
Munich fueron aprobados y firmados durante la noche del 30 de
septiembre de 1938 por los
gobiernos del Reino Unido, Francia, Italia y Alemania,
con el objeto de solucionar la Crisis de los Sudetes.
El acuerdo es considerado
actualmente por los gobiernos de Alemania y República
Checa como nichtig ex tunc (no válidos desde el
principio), porque los Estados firmantes actuaron en perjuicio de un tercer
Estado no presente: Checoslovaquia.
Por mediación del dictador italiano Benito
Mussolini (y a iniciativa de Hermann
Göring), el primer ministro británico (Arthur Neville Chamberlain) y su homólogo
francés (Édouard Daladier) aprobaron la incorporación de
los Sudetes (pertenecientes
a Checoslovaquia)
a Alemania, debido a que la mayor parte de sus habitantes eran de habla
alemana.
Ningún representante de
Checoslovaquia estuvo presente. El Reino Unido y Francia se mostraron
complacientes con los deseos de la población alemana de los Sudetes y
consideraban este acuerdo como una revisión parcial del Tratado de Versalles. Especialmente se
pretendía evitar una nueva guerra, a pesar de poner en gran peligro la
existencia de Checoslovaquia.“El evento más importante de 1938 tuvo lugar el 29
de Septiembre, cuando cuatro hombres de estado se encontraron en la residencia
de Hitler, en Munich, para redibujar el mapa de Europa. Los tres visitantes en
esta histórica conferencia fueron el Primer Ministro Neville Chamberlain, de
Gran Bretaña, el Primer Ministro Edouard Daladier de Francia y el Dictador
Benito Mussolini de Italia. Pero con toda seguridad la figura dominante en
Munich fue el anfitrión alemán, Adolf Hitler.
El Führer de los alemanes, Comandante
en Jefe del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea alemanas, Canciller del
Tercer Reich, Hitler, cosechó aquel día en Munich el resultado de la audaz,
desafiante e implacable política exterior que había ejercido durante cinco años
y medio. Había convertido el Tratado de Versalles en virutas. Había robado
Austria delante de los ojos de un horrorizado y aparentemente impotente mundo.
Todos estos hechos escandalizaron
a las naciones que habían derrotado a Alemania en el campo de batalla sólo 20
años antes, pero nada aterroriza tanto al mundo como los implacables y
metódicos hechos del pasado verano y comienzos del otoño que amenazaron con una
guerra mundial sobre Checoslovaquia.
Cuando sin derramamiento de
sangre él redujo Checoslovaquia a un estado-marioneta de Alemania, forzando una
revisión drástica de las alianzas defensivas de Europa y ganando su libertad de
acción sobre Europa del este, consiguiendo la promesa de la poderosa Gran
Bretaña de mantenerse al margen (y posteriormente de Francia). Adolf Hitler,
sin duda, se convirtió en el hombre del año de 1938."
Luego de este histórico encuentro
La Revista Times escribe: “El evento más importante de 1938 tuvo lugar el 29 de
Septiembre, cuando cuatro hombres de estado se encontraron en la residencia de
Hitler, en Munich, para redibujar el mapa de Europa. Los tres visitantes en
esta histórica conferencia fueron el Primer Ministro Neville Chamberlain, de
Gran Bretaña, el Primer Ministro Edouard Daladier de Francia y el Dictador
Benito Mussolini de Italia. Pero con toda seguridad la figura dominante en
Munich fue el anfitrión alemán, Adolf Hitler.
El Führer de los alemanes,
Comandante en Jefe del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea alemanas,
Canciller del Tercer Reich, Hitler, cosechó aquel día en Munich el resultado de
la audaz, desafiante e implacable política exterior que había ejercido durante
cinco años y medio. Había convertido el Tratado de Versalles en virutas. Había
robado Austria delante de los ojos de un horrorizado y aparentemente impotente
mundo.
Todos estos hechos escandalizaron
a las naciones que habían derrotado a Alemania en el campo de batalla sólo 20
años antes, pero nada aterroriza tanto al mundo como los implacables y
metódicos hechos del pasado verano y comienzos del otoño que amenazaron con una
guerra mundial sobre Checoslovaquia.
Cuando sin derramamiento de
sangre él redujo Checoslovaquia a un estado-marioneta de Alemania, forzando una
revisión drástica de las alianzas defensivas de Europa y ganando su libertad de
acción sobre Europa del este, consiguiendo la promesa de la poderosa Gran
Bretaña de mantenerse al margen (y posteriormente de Francia). Adolf Hitler,
sin duda, se convirtió en el hombre del año de 1938."