jueves, 2 de octubre de 2014

LA PRENSA EN ESTADOS UNIDOS

(C) HANS -PETER FIRBAS Derechos reservados. Prohibida su reproducción parcial o total.

Esta investigación periodística tiene dos objetivos: desenmascarar la corrupción de la prensa de Estados Unidos durante los últimos cien años y decir la verdad sobre el pueblo alemán y la segunda guerra mundial. Seguiremos trabajando para presentar un libro revelador sobre estos dos temas y reinvindicar a mis compatriotas alemanes maltratados, vapuleados y maltratados por la prensa de USA.

PRIMERA PARTE CONTINUARÁ....

LA PRENSA DE ESTADOS UNIDOS


1.- INTRODUCCIÓN: UNA HISTORIA LLENA DE VERGÜENZA

Si bien es cierto que existe una gran cantidad de comunicadores sociales en Estados Unidos, que son el orgullo de nuestra profesión, la historia del periodismo norteamericano deja mucho que desear. La presión de sus gobiernos y de los poderes económicos han sido los principales factores para que en los últimos cien años el mundo entero haya vivido engañado.

Hay casos justificables, como el miedo a ser asesinados, amenazados, perseguidos e inclusive encarcelados y cumplir las órdenes de los propietarios de los medios para que informen lo que ellos y su gobierno deseaban para no ser despedidos. Sólo pensar en que esa prensa informó que Alemania había invadido Austria. El 10 de abril de 1938 el plebiscito austriaco arrojó 4.275.000 votos a favor de la anexión y 12.300 en contra. El 97% apoyaba ser parte de Alemania.

Sin embargo, durante la investigación que estoy realizando hace algunos meses sobre este tema, me he encontrado con colegas valientes, quienes nunca permitieron ser parte de este grupo responsable de lanzar campañas contra otras naciones y sus autoridades. Millones de personas muertas, incalculables daños económicos y psicológicos regados por todos lados y lo más grave: dar luz verde para que sus propios ciudadanos sean aniquilados.

No hablamos de hechos aislados, sino de un estilo de política reiterativa. Abundan los ejemplos. Siendo Estados Unidos el abanderado de la Libertad de Prensa, de los Derechos Humanos y del respeto a los Tratados Internacionales, son los primeros en irrespetarlos. No me puede acusar de comunista, revolucionario o extremista, ya que mi posición en la derecha ideológica no le permitirá a nadie esgrimir que yo escriba con premisas negativas hacia ellos.

Hace unos días he sentido vergüenza ajena. Lo que perturbó en extremo mi fe en seguir luchando por la verdad fue lo que ocurrió el 11 de setiembre de 2001 en las Torres Gemelas. Hay tantas pruebas e indicios debidamente documentados que el acto terrorista fue cometido por la CIA y La Casa Blanca. Una conspiración, al igual que el asesinato de John F. Kennedy.

Estados Unidos posee la más avanzada tecnología militar de defensa antiaérea del planeta. El periodista británico Collin Lander explica. “Los supuestos aviones que impactaron con las Torres Gemelas lo hicieron a una velocidad superior de 900 kilómetros por hora. Esa velocidad es normal en un vuelo comercial a una altitud de miles de pies. Sin embargo, resulta imposible llegar a ella a pocos metros sobre el nivel del mar, ya que la densidad del aire es tres veces mayor.”

“Las alas se hubieran desmembrado y los motores se hubieran caído. Existen numerosos testigos que aseguran que no eran aviones comerciales. Es materialmente imposible que un avión de aluminio y hueco por dentro se estrelle contra un edificio compuesto de bloques de acero de doce centímetros y de hormigón armado y lo atraviese. Los supuestos aviones ingresaron como mantequilla.”

Por otra parte, cuando se inauguraron las Torres Gemelas, los constructores cumplieron con todas las normas de seguridad, entre ellas resistir el impacto de un Boeing 707, que en ese entonces era el más grande y duro. Además, en los planos debajo de la superficie se había habilitado un espacio para colocar bombas para que sea exitosa y segura una futura supuesta demolición. En las imágenes que se vieron cuando ambas torres cayeron se puede observar la precisión, tal y como sucede en otros edificios que fueron demolidos a propósito.

“Una pequeña bomba nuclear entre las rocas explotó dañando los cimientos y creando un hueco de cien metros de diámetro. Todos los escombros cayeron dentro de ese hoyo. La temperatura entre 700 y 800 grados centígrados en ese lugar se mantuvo durante meses. Sin lugar a dudas fue una explosión nuclear.”

“La información que se filtró a la prensa fue que varias autoridades que comandaban las labores de rescate denominaron a esa zona ‘ZONA CERO’, que indica la explosión de un artefacto nuclear. Misteriosamente, luego del 11 de setiembre, el término incluía también otras acepciones.”

“Numerosas personas que intervinieron y colaboraron en la búsqueda de sobrevivientes y en el retiro de los escombros terminaron con leucemia, cáncer y otras derivadas de la radiación. Varios de ellos declararon que cuando ingresaba personal del FBI lo hacía con vestimenta especialmente confeccionada contra la radiación. La Universidad de Columbia detectó mediante sus sismógrafos esas explosiones nucleares.”

Lo que hay que destacar en esta investigación es que existen numerosas pruebas científicas (http://www.youtube.com/watch?v=auwg9VdE0uw) e inclusive videos y fotografías. El otro supuesto avión que se estrelló contra el Pentágono era un misil (http://www.youtube.com/watch?v=gcLoIsD6xO8). La prensa comprada vendió la idea de un atentado terrorista, ocasionando que el gobierno de Bush solicitara al congreso poderes especiales antidemocráticos.

El resto de la historia. La invasión a otras naciones en busca de petróleo. Necesitaban un motivo y ellos mismos lo crearon. Otro infame delito. El Presidente Roosevelt tenía pleno conocimiento del día y la hora del ataque de los japoneses a Pearl Harbor. No hizo nada y casi tres mil de sus compatriotas murieron. Necesitaba que Japón fuera su enemigo.

Lo mismo pasó con Alemania. Adolf Hitler envió varias alternativas de paz, que nunca recibieron respuesta de Roosevelt. La verdad es que la declaración de guerra de Estados Unidos a Alemania no fue en defensa de la democracia y de los países libres, sino entrar a Alemania para robarse toda la información sobre la alta tecnología militar que habían desarrollado los germanos. Claro está que nos vendieron otra versión.

2.- LA PRENSA Y LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

Hasta el presente, muchas de las guerras han tenido como motivo principal a la economía. Léase depresión, inflación, desempleo y lamentablemente los acuerdos bajo la mesa entre los gobiernos, personal militar y fábricas y empresas de todo tipo, que construyen, confeccionan o están simplemente relacionadas a demandas del propio enfrentamiento bélico.

Tomando como premisa, que este artículo solamente se referirá a la manipulación de la prensa y en absoluto nos referiremos a ningún aspecto político relacionado a los personajes o a la guerra en sí, en gran medida el comportamiento de la prensa frente a un hecho histórico que causaría la muerte de millones de personas, incalculables daños materiales y psicológicos.

Mientras Adolf Hitler es nombrado Canciller de Alemania el 30 de enero de 1933, varios gobiernos capitalistas, sobre todo el de Estados Unidos vieron con buena cara este hecho, ya que creían que al fin había alguien con suficiente poder para hacerle cara al crecimiento de la Unión Soviética. El terror, que el comunismo invadiera Europa, disminuyó ante la presencia del futuro Führer, ya que era de conocimiento público su odio a las ideas de Marx.

Al día siguiente, el New York Time escribe el 31 de enero del 33: “La composición del gabinete no deja a Herr Hitler a colmar sus ambiciones dictatoriales.” Era el SEÑOR HITLER. Tenía sólo el 37% de apoyo del gabinete de entonces, Hitler los convence de una nueva elección parlamentaria, con la promesa, que sea cual fuera el resultado el gabinete no se vería modificado y permanecería tal y como está.

A poco de las elecciones ocurre el incendio del Reichstag y los comunistas son acusados de este acto. Por esta razón Hitler toma medidas de emergencia, con el objetivo de que nadie se le cruce en su camino para cumplir con su promesa de convertir a Alemania en una gran nació y unificar regiones y países consideradas por él como netamente germanas.

Casualmente ocurre el crack económico de Wall Street. Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia apoyaban a Hitler secretamente. Luego del incendio del Reichstag comenzó una feroz persecución contra los comunistas, asesinándolos y enviándolos a campos de concentración. Los luchadores de la libertad, la justicia y la democracia no decían nada, porque eran comunistas los afectados.

Ni hablar de la prensa. Si se toma la molestia de revisar los diarios a partir de 1933 las persecuciones contra los comunistas y judíos en Alemania no suscitaron ninguna reacción enérgica. A pesar de ser públicas, nadie defendió a los primeros por razones ideológicas y a los segundos porque en ese entonces no les importaban. Todo estaba en orden, ya que Hitler era su aliado en su lucha contra la URSS.

3.- LA REUNIFICACIÓN ALEMANIA – AUSTRIA

A pesar de los innumerables testimonios de fuentes neutrales, reportajes, crónicas y testimonios gráficos que atestiguaron el entusiasmo con que la población austríaca acogió su unificación con el resto de la comunidad germánica, la Gran Prensa inglesa y francesa no tardó en presentar el hecho como una «invasión», describiendo a Austria como un país inicuamente Sojuzgado.

Creemos sinceramente que, en cualquier caso, la anexión de Austria era mucho menos objetable que las sucesivas incorporaciones soviéticas de Ucrania, Carelia, las cinco repúblicas musulmanas del Asia Central y Mongolia. Al fin y al cabo, entre esos países y el resto de la Unión Soviética no existían lazos de sangre, de idioma, de cultura ni de religión. En cambio, sí existían entre alemanes y austríacos, los cuales se unieron según el tan cacareado principio democrático de la autodeterminación como quedaría cumplidamente demostrado en el plebiscito celebrado el 10 de abril de 1938, que arrojó un resultado de 4.275.000 votos favorables a la ratificación de la anexión, y 12.300 en contra. El plebiscito había arrojado un resultado de 99.71% de votos en favor de la unión al Reich.

Pero la Gran Prensa, silenció las anexiones forzosas del bolchevismo y presentó la anexión alemana como una terrible amenaza para la seguridad de Europa. Se estaba preparando el escenario para arrojar a Occidente a una guerra estúpida, perjudicial a sus propios intereses, con objeto de salvar al bolchevismo entronizado en Moscú.

¿Cuál era la actitud espiritual de los pueblos de los países democráticos con respecto a Alemania? O, para formular la pregunta en más justos términos: ¿Qué les decían de Alemania a sus clientelas los grandes «medios informativos» de las democracias occidentales? 

La triste realidad es que, salvo contadas excepciones, desde el gran rotativo hasta el humilde diario de provincias, y desde los libros de texto (ese instrumento de la educación dirigida por el sedicente estado democrático) hasta los manuales para la educación de párvulos, se alimentó cuidadosamente la llama del odio, rechazando brutalmente todos los intentos que la tan pulcramente aséptica y democrática República alemana hizo para olvidar el pasado y preparar, sin reservas mentales, un futuro basado en la justicia y la hermandad de los pueblos de Europa.

Todos los medios fueron lícitos en la campaña de odio y difamación desplegada contra el pueblo alemán: las puras mentiras, las medias verdades, los relatos «objetivos», las versiones parciales y oblicuas, los sofismas inteligentes, los más inverosímiles inventos, todo ello hábilmente mezclado y elaborado para el consumo de todas las inteligencias, de todos los prejuicios y de todas las filias y fobias nacidas al calor del resentimiento creado por la desorbitada propaganda de los tiempos de guerra.

El himno alemán, cuya primera estrofa dice: «Alemania sobre todo en el mundo, desde el Mass hasta el Vístula, y desde el Danubio hasta el Belt...» es alterado por un periodista francés: «Alemania sobre todos en el mundo»... La «nueva versión» del Deutschland Über Alles es reproducida millones de veces por las rotativas del orbe entero. ¡Los alemanes se consideran por encima de todos los pueblos del mundo!... ¡Horrible racismo! Y esto se dirá en Francia, cuyo himno nacional, «La Marsellesa», califica de «impura» la sangre del extranjero.

4.- LOS ACUERDOS DE MÜNCHEN: HITLER, EL HOMBRE DEL AÑO PARA LA REVISTA TIMES

Representantes de Italia, Alemania e Inglaterra: Benito MussoliniAdolf Hitler (junto a su intérprete oficial Paul-Otto Schmidt) y Arthur Neville Chamberlain.

Los Acuerdos de Munich fueron aprobados y firmados durante la noche del 30 de septiembre de 1938 por los  gobiernos del Reino Unido, FranciaItalia y Alemania, con el objeto de solucionar la Crisis de los Sudetes.

El acuerdo es considerado actualmente por los gobiernos de Alemania y República Checa como nichtig ex tunc (no válidos desde el principio), porque los Estados firmantes actuaron en perjuicio de un tercer Estado no presente: Checoslovaquia.

Por mediación del dictador italiano Benito Mussolini (y a iniciativa de Hermann Göring), el primer ministro británico (Arthur Neville Chamberlain) y su homólogo francés (Édouard Daladier) aprobaron la incorporación de los Sudetes (pertenecientes a Checoslovaquia) a Alemania, debido a que la mayor parte de sus habitantes eran de habla alemana.

Ningún representante de Checoslovaquia estuvo presente. El Reino Unido y Francia se mostraron complacientes con los deseos de la población alemana de los Sudetes y consideraban este acuerdo como una revisión parcial del Tratado de Versalles. Especialmente se pretendía evitar una nueva guerra, a pesar de poner en gran peligro la existencia de Checoslovaquia.“El evento más importante de 1938 tuvo lugar el 29 de Septiembre, cuando cuatro hombres de estado se encontraron en la residencia de Hitler, en Munich, para redibujar el mapa de Europa. Los tres visitantes en esta histórica conferencia fueron el Primer Ministro Neville Chamberlain, de Gran Bretaña, el Primer Ministro Edouard Daladier de Francia y el Dictador Benito Mussolini de Italia. Pero con toda seguridad la figura dominante en Munich fue el anfitrión alemán, Adolf Hitler.

El Führer de los alemanes, Comandante en Jefe del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea alemanas, Canciller del Tercer Reich, Hitler, cosechó aquel día en Munich el resultado de la audaz, desafiante e implacable política exterior que había ejercido durante cinco años y medio. Había convertido el Tratado de Versalles en virutas. Había robado Austria delante de los ojos de un horrorizado y aparentemente impotente mundo.

Todos estos hechos escandalizaron a las naciones que habían derrotado a Alemania en el campo de batalla sólo 20 años antes, pero nada aterroriza tanto al mundo como los implacables y metódicos hechos del pasado verano y comienzos del otoño que amenazaron con una guerra mundial sobre Checoslovaquia.

Cuando sin derramamiento de sangre él redujo Checoslovaquia a un estado-marioneta de Alemania, forzando una revisión drástica de las alianzas defensivas de Europa y ganando su libertad de acción sobre Europa del este, consiguiendo la promesa de la poderosa Gran Bretaña de mantenerse al margen (y posteriormente de Francia). Adolf Hitler, sin duda, se convirtió en el hombre del año de 1938."

Luego de este histórico encuentro La Revista Times escribe: “El evento más importante de 1938 tuvo lugar el 29 de Septiembre, cuando cuatro hombres de estado se encontraron en la residencia de Hitler, en Munich, para redibujar el mapa de Europa. Los tres visitantes en esta histórica conferencia fueron el Primer Ministro Neville Chamberlain, de Gran Bretaña, el Primer Ministro Edouard Daladier de Francia y el Dictador Benito Mussolini de Italia. Pero con toda seguridad la figura dominante en Munich fue el anfitrión alemán, Adolf Hitler.

El Führer de los alemanes, Comandante en Jefe del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea alemanas, Canciller del Tercer Reich, Hitler, cosechó aquel día en Munich el resultado de la audaz, desafiante e implacable política exterior que había ejercido durante cinco años y medio. Había convertido el Tratado de Versalles en virutas. Había robado Austria delante de los ojos de un horrorizado y aparentemente impotente mundo.

Todos estos hechos escandalizaron a las naciones que habían derrotado a Alemania en el campo de batalla sólo 20 años antes, pero nada aterroriza tanto al mundo como los implacables y metódicos hechos del pasado verano y comienzos del otoño que amenazaron con una guerra mundial sobre Checoslovaquia.

Cuando sin derramamiento de sangre él redujo Checoslovaquia a un estado-marioneta de Alemania, forzando una revisión drástica de las alianzas defensivas de Europa y ganando su libertad de acción sobre Europa del este, consiguiendo la promesa de la poderosa Gran Bretaña de mantenerse al margen (y posteriormente de Francia). Adolf Hitler, sin duda, se convirtió en el hombre del año de 1938."