martes, 28 de octubre de 2014

PAPA JUAN PABLO II ASUME EL PODER 1978

DEMOSTRADOS SUS VÍNCULOS CON LA CIA Y CON RONALD REAGAN.


Con estos antecedentes, Juan Pablo II alcanza el obispado de Roma en un año 1978 plagado de acontecimientos trágicos. En realidad, como queda expuesto en el libro ‘El Día de la Cuenta’ del cura español López Sáez, Wojtyla había sido promocionado a esas esferas a lo largo de la década de los setenta nada menos que por Estados Unidos. Con la ayuda de una profesora universitaria bien conectada, Wojtyla fue introducido en los círculos próximos al poder a través del cardenal de Filadelfia, Krol y del político Brzezinski, ambos, de ascendencia polaca.

Éste último, oscuro personaje ligado a Henry Kissinger, sería consejero de seguridad del presidente Carter y se cartearía con Wojtyla a menudo siendo ya Papa. Así pues, la política exterior del Vaticano sufrió un cambio de 180 grados a raíz de la defunción Juan Pablo I. Con la llegada de Reagan al poder, la conexión entre el Vaticano y la Casa Blanca se haría todavía más estrecha, eligiendo el ex actor a sus representantes de política exterior entre católicos; una vía más para aproximarse a la Santa Sede.

La conexión entre el Vaticano, los Estados Unidos y la Mafia vendría propiciada por la máxima obsesión desde que Wojtyla llega al poder: acabar con el comunismo, el sistema en el que había vivido y que todavía reinaba en su patria. Según diversas investigaciones reflejadas en el libro de López Sáez, todavía con Juan Pablo II en el poder del Vaticano se desviarían fondos ilegalmente para la financiación del Sindicato Polaco Solidaridad.

Reagan aportó 500 millones de dólares de ayuda para Lech Wallesa. El general Vernon Walters, recientemente muerto fue quizá él quien ayudó a la elección de Wojtyla y puede que fuera cómplice en la muerte del papa Luciani. El mantuvo estrecha relación con el Papa tras mostrarle unas fotos sobre la intención de la Unión Soviética de intervenir en su amada Polonia. Richard Allen, que fue consejero de seguridad del presidente Reagan, afirmó que “la relación de Reagan con el Vaticano fue una de las más grandes alianzas secretas de todos los tiempos”.

 Al parecer, la alianza venía de mucho tiempo atrás. Según afirma López Sáez en su libro “El día de la cuenta”, Vaticano-Estados Unidos-mafia siciliana-cosanostra habían convergido en oscuras alianzas en la era fría, al unirles un enemigo común: el comunismo. Sostiene Sáez apoyándose en libros como “El fantasma del pasado”, de Flamigni, que la mafia siciliana fue una especie de gobierno secreto estadounidense al finalizar la II Guerra Mundial, establecido para impedir la extensión del comunismo.

Como se demostró en el sumario abierto contra Roberto Calvi, el Banco Ambrosiano habría sido un trampolín al servicio de la CIA y la mafia para distribuir cantidades astronómicas con la complicidad de las ventajas fiscales del Vaticano a paraísos como Panamá o Nassau, que después servirían para financiar todo tipo de operaciones secretas (asesinatos, golpes de estado) fundamentalmente en América Latina.


En El Salvador y Nicaragua, se cometerían precisamente algunos de los más tristes atentados contra clérigos católicos de finales del siglo XX: Ellacuría y cinco jesuitas más (1989), Monseñor Romero (1980). Curiosamente, Juan Pablo II había despachado a Monseñor Romero unos meses antes de su muerte en una audiencia en torno a las violaciones de los derechos humanos con un “no me traiga muchas hojas que no tengo tiempo para leerlas… Y además, procure ir de acuerdo con el gobierno”. Como relata López Sáez, Monseñor Romero salió llorando de la audiencia papal, mientras comentaba “el papa no me ha entendido, no puede entender, porque El Salvador no es Polonia”.