A Gloria Esther Lima, esposa del
periodista Gerson Cuba, la mataron frente a su hijo menor en el local de su
radioemisora. A Fernando Raymondi, de 22 años, estudiante y practicante en la
revista Caretas, lo asesinaron frente a su padre. Además de la tragedia, ambas
familias peruanas comparten algo más: ¡Exigen justicia!
Nosotros también, nuestra
organización, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), tiene como actividad
primordial la lucha contra los crímenes de periodistas. Pese a los esfuerzos
sin embargo, pocos de los 464 asesinatos de periodistas en las Américas desde
1987 han concluido en sentencias justas. La impunidad arrecia.
Por ello la insistencia del
reclamo, no podemos quedarnos callados, ante crímenes que afectan gravemente a
nuestras sociedades. Levantamos la voz, porque no hacerlo nos convierte en
cómplices de la impunidad y porque nuestra voz es nuestra fuerza. Exigimos
justicia, porque esta es un deber de los Estados y está consignado en los tratados
internacionales.
Es fundamental ante estos actos
de barbarie la solidaridad y la unidad, por ello invocamos al periodismo a
retomar con nuevos bríos las investigaciones que realizaban los periodistas
asesinados y a difundir de la mejor forma sus resultados. Así daremos un
mensaje claro y firme a los violentos y corruptos, si asesinas a un periodista
su voz será recogida y amplificada por más periodistas.
No queremos que se repita la
historia de Gloria, de Fernando o de cualquier otro periodista asesinado, no
solo por la desgracia que atraviesan sus familiares y colegas a quienes
extendemos nuestro abrazo solidario, sino también tras ello los violentos
pretenden mantener ocultos crímenes y corruptelas.
¡No permitamos que los asesinatos
de Gloria Esther y Fernando queden impunes!
(*) Gustavo Mohme es Presidente
de la SIP y director del diario La República de Lima, Perú.
