(C) DERECHOS RESERVADOS. PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN PARCIAL O TOTAL.
Uno de los trabajos que realizamos con mis hijos en el
Grupo Firbas hace varios años es el monitoreo de medios. Esto es grabar los
programas de televisión, algo de radio, comprar los diarios y revistas y
navegar por Internet para revisar la difusión que tienen nuestros clientes.
Tras casi dos décadas, todos los días en el tema, he sido testigo en primera
fila de los grandes cambios que han sufrido los medios peruanos en sus
contenidos y sus prioridades informativas.
De lo que estoy seguro es que el periodista común, el
redactor, el reportero, el editor e inclusive hasta los mismos Jefes de
Informaciones y Directores de Noticias están siendo presionados por los dueños
y accionistas de los medios que lamentablemente han olvidado el por qué el
gobierno les otorga la respectiva licencia en lo que respecta a los canales de
televisión y radio emisoras.
Salvo raras excepciones acá manda el rating, única forma para que se pueda sostener económicamente el medio. Es decir, tienes rating, tienes publicidad. Las cosas caminan al revés y culpa también la tienen los anunciantes, quienes buscan los programas de mayor sintonía, sin importarles su contenido. Mientras los medios buscan lo que les proporciona altos porcentajes de receptores.
Salvo raras excepciones acá manda el rating, única forma para que se pueda sostener económicamente el medio. Es decir, tienes rating, tienes publicidad. Las cosas caminan al revés y culpa también la tienen los anunciantes, quienes buscan los programas de mayor sintonía, sin importarles su contenido. Mientras los medios buscan lo que les proporciona altos porcentajes de receptores.
Si uno observa, escucha o lee se habrá dado cuenta que
la violencia, crímenes, secuestros, asesinatos, violaciones, accidentes fatales
han pasado al primer plano. Antes tenían los impresos su página policial y los
audiovisuales igual. Las noticias de escándalo, de corrupción han inundado los
noticieros y los temas vitales son ahora secundarios.
Los espacios culturales fueron devorados por los del
espectáculo y ellos son dedicados no al espectáculo en sí, que puede ser una
película de cine, una obra de teatro o un concierto. Se perdió la brújula y en
este caso también las noticias son las conductas y comportamientos de las
personas que forman parte de ella son los publicados. Una noche de copas o una
infidelidad de un 'artista' están sobre el comentario de una nueva novela o de
un concierto.
En el deporte se visualiza aún más el objetivo de este
artículo. El fútbol. Si el jugador 'X' tiene nueva novia es 'la noticia' y no
un campeonato mundial de judo ganado por un peruano en Japón. Está bien que el
fútbol sea el rey de los deportes y que la mayoría quiera noticias sobre él,
pero ¿cuál es la misión del comunicador? Identificar lo que merece ser publicado.
Pero los patrocinadores se irán a otro lado, donde les dan lo que quieren.
Peor aún, ahora son los anunciantes los que mandan y
exigen tal o cual contenido para seguir aportando con su presupuesto. Por
supuesto los accionistas de los medios tienen que ceder o se quedan sin dinero.
Es un camino sin salido. El dinero manda, somos esclavos del rating, obedientes
de las órdenes de los anunciantes -muchas veces lo es el propio gobierno- y al
final perdimos la identidad. Dejamos de ser periodistas y pasamos a ser
vendedores de noticias. Esto no va a cambiar de ninguna manera y seguiremos así
o peor. ¿Soluciones? A ver pensemos en algo.
Hans - Peter Firbas