sábado, 9 de mayo de 2015

INGLATERRA INVENTÓ LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN

Los inventores verdaderos de los campos de concentración


El concepto de campo de concentración quedó desde la Solución Final, vinculado de forma exclusiva al régimen Nacional – Socialista y más concretamente a su programa de exterminio de las “razas inferiores” europeas. En raras ocasiones se hace mención al concepto de campo de concentración para referirse a otros muchos ejemplos históricos que poco tienen que ver con el régimen nazi y que con todo, se dieron años antes, incluso décadas antes de que los nazis lo utilizaran en toda la Europa central y oriental.

Si bien los nazis y sus secuaces elevaron a nuevas cotas la producción en cadena del asesinato y tecnificaron todo el proceso hasta extremos poco racionalizables, la idea de deshacerse de “razas inferiores” y “elementos indeseables” en una región conquistada para dar paso a “colonos civilizados”, se dio por primera vez de forma sistemática y deliberada durante la conocida como Guerra de los Boers (más concretamente durante la Segunda Guerra Boer) que enfrentó al Imperio Británico contra los colonos holandeses (boers) que se habían establecido siglos atrás en el sur de África.

Durante la guerra de los Boers, muchos civiles holandeses huyeron de las zonas rurales después de que los soldados británicos ejecutaran una política de tierra quemada consistente en la destrucción de granjas boers (quema de viviendas, matanza del ganado, envenenamiento de pozos, etc) que evitara cualquier tipo de ayuda que pudieran recibir sus enemigos.

Boers. Frederick Roberts, mariscal de campo británico y uno de los mayores estrategas de la época Victoriana, creo una serie de campos donde para dar cobijo a los civiles boers desplazados por la guerra.

Roberts, tras la captura de Bloemfontein (capital del Estado Libre de Orange), Johannesburgo y Pretoria y tras haber derrotado a los comandos bóer en Bergendal, deja Sudáfrica y le reemplaza Horatio Herbert Kitchener, Primer Conde de Kitchener, un destacado militar y político británico de origen irlandés con una gran trayectoria.

Una vez que Kitchener se hizo con el control de los campos, organizó estos en el primer sistema organizado de campos de concentración de la Historia. Se estima que no menos de 20 mil mujeres, niños y hombres bóers, civiles todos ellos murieron de hambre y de falta de atención durante el conflicto.

Tampoco nos podemos olvidar los no menos de 10.000 africanos que murieron también en los campos. Kitchener, que había obtenido una gran popularidad en Gran Bretaña tras una carrera militar llena de éxitos imperiales, vio esta vez como las críticas se generalizaron no sólo en Sudáfrica (como sería normal), sino también en Gran Bretaña, el resto de Europa.

Emily Hobhouse fue una de las activistas británicas que más visibilizó esta política exterior consiguiendo llamar la atención de la opinión pública británica como delegada de la Fundación para Mujeres y Niños Sudafricanos Damnificados. Tras visitar algunos campos del Estado Libre de Orange, Emily recopiló información sobre los problemas que padecían los internos y a su vuelta al Reino Unido publicó todos los datos en un informe.

El informe de Emily Hobhouse indignó a la mayoría de los británicos y provocó la creación de la Comisión Fawcett, cuyos miembros visitaron los campos (entre agosto y diciembre de 1901) y reconocieron todo lo publicado. La comisión se mostró muy critica e instaron a mejorar la alimentación y la sanidad de los internos, lo que llevó a que la tasa de mortalidad anual descendiera del 6,9% al 2% hacia febrero de 1902.

Mark Twain en su libro, Siguiendo el ecuador, entenderemos que los británicos utilizaron a la población civil como rehenes en vista de su escasa efectividad contra la excelente guerra de guerrillas que plantearon los Boers a los británicos, muy superiores tanto en armamento como en tropas.

La guerra que iniciaron los británicos por el control de Sudáfrica, conllevo la creación de45 campos de concentración donde se recluyó a la mayoría de la población civil boer de y Transvaal, unas 119.000 personas. También se recluyó con ella, a no menos de 43.000 africanos, familias enteras que servían a los boers.