Por Hans - Peter Firbas
En todos estos años dedicados a mi profesión y en mis tiempos escolares y universitarios fui testigo en un sin número de casos de una conducta indeseable y despreciable: el prejuicio. Según la RAE dicha palabra significa "opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal".
A pesar de decenas de convenios y tratados internacionales sobre los Derechos Humanos y afines, todos somos iguales ante la ley y la discriminación de cualquier índole está penada. Por otra parte, la justicia debería recibir de la misma manera a cada uno de los ciudadanos con idéntica vara. Sin embargo, la ignorancia y la falta de conocimientos sobre cualquier hecho obliga a utilizar dicho término como un mecanismo de defensa para justificar los puntos de vista que se tiene.
Ejemplos al respecto hay millares, pero justo hoy en mi Facebook compartí diálogos e intercambié opiniones relacionados a la Segunda Guerra Mundial y al pueblo alemán. Me jodió en el alma escuchar argumentos basados justamente en esa irrepetible palabra. Esto lo comparo con cualquier juez, que sentencie a alguien por ese motivo. Si defiendes a Alemania eres un nazi. Si sigues la ideología o pensamiento de Hitler eres el diablo, pero los argumentos basados en hechos verídicos no sirven ni valen para nada.
Ojala en un futuro cercano dicha conducta sea sancionada penalmente.
En todos estos años dedicados a mi profesión y en mis tiempos escolares y universitarios fui testigo en un sin número de casos de una conducta indeseable y despreciable: el prejuicio. Según la RAE dicha palabra significa "opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal".
A pesar de decenas de convenios y tratados internacionales sobre los Derechos Humanos y afines, todos somos iguales ante la ley y la discriminación de cualquier índole está penada. Por otra parte, la justicia debería recibir de la misma manera a cada uno de los ciudadanos con idéntica vara. Sin embargo, la ignorancia y la falta de conocimientos sobre cualquier hecho obliga a utilizar dicho término como un mecanismo de defensa para justificar los puntos de vista que se tiene.
Ejemplos al respecto hay millares, pero justo hoy en mi Facebook compartí diálogos e intercambié opiniones relacionados a la Segunda Guerra Mundial y al pueblo alemán. Me jodió en el alma escuchar argumentos basados justamente en esa irrepetible palabra. Esto lo comparo con cualquier juez, que sentencie a alguien por ese motivo. Si defiendes a Alemania eres un nazi. Si sigues la ideología o pensamiento de Hitler eres el diablo, pero los argumentos basados en hechos verídicos no sirven ni valen para nada.
Ojala en un futuro cercano dicha conducta sea sancionada penalmente.