martes, 28 de julio de 2015

ESTE ES UN DESPACHO DESDE LIMA PERÚ PARA RADIO EDUCACIÓN DE MÉXICO 1988 EXCLUSIVO

NOTA DEL REDACTOR: 

1.- CÉSAR VÁSQUEZ BAZÁN, EN SU BLOG EN EL 2006 TRATA DE EXPLICAR EL DISCURSO QUE REALIZÓ EL PRESIDENTE ALAN GARCÍA PÉREZ EN MAYO DE 1988 EN HUAMANGA, ANTE LA JUVENTUD APRISTA PERUANA. COMO LO EXPLICA EL AUTOR, UN INFILTRADO GRABÓ SUS DECLARACIONES, EN LAS CUALES HACE UNA APOLOGÍA ILEGAL A LOS MIEMBROS TERRORISTAS DE SENDERO LUMINOSO.

2.- EN ESE MISMO DISCURSO MENCIONA A 'LOS GUSANOS DEL PRI DE MÉXICO', ACUSÁNDOLOS DE CORRUPTOS Y DE QUERER ENQUISTARSE EN EL PODER. EN ESE MOMENTO YO ERA CORRESPONSAL DE RADIO EDUCACIÓN DE MÉXICO Y AL ESCUCHAR EL SPEECH CONSIDERÉ MUY IMPORTANTE EMITIR ESA NOTICIA A LA MENCIONADA EMISORA RADIAL.

LAMENTABLEMENTE UN GRUPO ARMADO DEL EJÉRCITO INGRESÓ A MI CASA Y LA CINTA CON EL DISCURSO DESAPARECIÓ MISTERIOSAMENTE Y NI SIQUIERA EXISTE EN INTERNET. MÁS AÚN, LOS ARCHIVOS DE RADIO EDUCACIÓN DE MÉXICO DE ESE ENTONCES SIMPLEMENTE DESAPARECIERON.

PERO YO LO ESCUCHÉ TODO Y TAMBIÉN MUCHOS OYENTES EN MÉXICO Y EN EL MUNDO ENTERO.

Este es un despacho especial desde Lima, Perú para Radio Educación de México. El Presidente Alan García, en un discurso pronunciado hoy en Huamanaga............

YO fui el responsable de la emisión de esa grabación a la prensa internacional. Tras meses de búsqueda en GOOGLE sobre este hecho, simplemente no existe ninguna información al respecto. Buen trabajo de su equipo en ocultar cualquier enlace. Sin embargo, encontré uno, nada menos que de un propio compañero. Su versión:


El discurso presidencial de Ayacucho 1988: A propósito de algunas inexactitudes


Escribe: César Vásquez Bazán (un resumen relacionado a los dos puntos mencionados).

Entre el 20 y el 22 de mayo de 1988, la Juventud Aprista Peruana (JAP) celebró su Congreso Nacional en la ciudad de Ayacucho. Fue una reunión esclarecedora, donde se rindió tributo al verdadero mensaje de Haya de la Torre, es decir al aprismo hecho ideología, programa y movimiento popular.

Como era de esperarse, se abordaron en el certamen los temas que hoy constituyen la preocupación diaria de un apreciable sector del Par­tido. Entre otros asuntos, el Congreso examinó el errático accionar del gobierno de Alan Gar­cía, cada vez más alejado del ideario del APRA; la falta de correspondencia entre el discurso del presidente y la práctica oficial; la inmoralidad generalizada en la administración pública y la desorganización e inmovilización del PAP.

El gobierno nominó al diputado Luis Negreiros Criado para intentar el control del evento. Instalado en un céntrico hotel ayacuchano, Lu­cho trató vanamente de orientar las deliberaciones del Congreso y la elección del nuevo Comando Nacional de la JAP. Baste decir que sonoras y continuas rechiflas expresaron el re­chazo de la juventud al sorprendido parlamenta­rlo, dueño, como ya es de conocimiento general, de la extraña cualidad de responder afirmativa­mente a cualquier pregunta o propuesta que se le haga.

Comunicado del desborde japista, el presidente decidió intentar un golpe de mano y convertir las posiciones de censura en votos de aplauso. Además, sin que nadie se percatara, continuaría su campaña con miras a lograr que el Congreso Nacional del APRA solicite la reforma constitucional para permitir su reelección. Y es que, por más que afirme lo contrario, el doctor García es el gobernante peruano que en el siglo XX mas aspiró a su reelección. Esto sea dicho, claro está, sin ánimo de ofender la memoria de don Augusto B. Leguía.

Por eso, Alan en persona, ensayaría influir sobre la voluntad democrática de uno de los sectores más puros del aprismo. Bastaría –pensó– con pronunciar un buen discurso y el asunto quedaría arreglado.

Llegado a la sede del Congreso, García orde­nó la reunión de todos los delegados. En ese momento se sesionaba en trabajo de comisiones. Allí comenzó la rebelión. Los jóvenes recordaron el estilo alanista de pronunciar prolongados discursos en los eventos partidarios, con el fin de impedir el debate de temas que le resulten pocos gratos. Como se sabe, tan pecu­liar procedimiento fue empleado exitosamente para controlar el Congreso del PAP, en julio de 1985, y en diversos plenarios posteriores. Los japistas se negaron a caer en el juego. Sólo cuando obtuvieron las seguridades oficiales de no interferencia en sus deliberaciones, el presidente pudo hacer uso de la palabra.

En la oportunidad, García utilizó su vieja actitud de decir al auditorio lo que, en su opinión, el auditorio deseaba escuchar. Con este fin, evaluó el ambiente político imperante. Tomó en consideración que la denominación acordada para el congreso fue la de Mártires del Aprismo. Recordó que la propuesta del nombre de Luis de la Puente Uceda obtuvo también una importante votación juvenil. Así, pues, decidió adoptar un tono izquierdista y beligerante.

La anterior sería la táctica respecto a la for­ma. En cuanto al fondo, García intentaría sorprender a los jóvenes con su quejumbrosa explicación: “El partido no me deja hacer la revolu­ción. Todos son unos corrompidos. Los únicos militantes honestos y con voluntad de transformación somos ustedes y yo”. Tan singular tesis también había demostrado su utilidad anteriormente, allá por el segundo semestre de 1985. Con ella fueron sorprendidos incautos intelec­tuales y algunos dirigentes de Izquierda Unida que, impresionados por la plática caudillista, llegaron a formar parte del cortejo oficial en los periplos presidenciales al exterior.

"Sin embargo, de manera extraña, el denominado Discurso de Ayacucho fue convenientemente filtrado hacia el exterior del Partido, yendo a parar a las manos de dirigentes del Partido Popular Cristiano" (un amigo mío). 


¿Las razones de tamaño descuido? Pues, a no dudarlo, la proximi­dad del Congreso Nacional del PAP, a celebrar­se en agosto de 1988. En esa asamblea partidaria y a fin de evitar rendir cuentas verdaderas de su gestión, García deberá presentarse como una víctima de la derecha, premunido, además de un oportuno manto de izquierdismo. Además y sin lugar a dudas, ésa sería la fórmula más adecuada para evitar que aprista alguno intente criticar la mediocre ejecutoria del régimen. Para el discurso de Alan, ese torpe militante no sólo sería un divisionista sino, obviamente, un “aliado de la oligarquía”.

En cuanto a la reacción de la derecha, ésta no se hizo esperar. Comprensiblemente –y jugando al golpe de estado fascista– sus diversos medios de comunicación cayeron en la celada del habilidoso político. En lo que toca al APRA, vale la pena analizar el discurso ayacuchano, en razón a las múltiples inexactitu­des y medias verdades que contiene.

Mística y sensualidad

Nota del Redactor: el autor no menciona para nada la apología del Doctor García hacia los militantes terroristas de Sendero Luminoso y reemplaza sus declaraciones apuntando a la falta de mística de la militancia APRISTA. Señaló algo parecido: cómo quisiera que tuvieran (los APRISTAS) esa misma mística y entrega que los miembros de Sendero Luminoso. Quiérase o no, equivocados o no, pero entregan hasta sus vidas por sus ideas.

En el discurso de Ayacucho, don Alan afir­mó que la militancia del PAP carece de mística y está ganada por el sensualismo. Nuevamente, atribuyó al movimiento aprista defectos propios de la dirección del gobierno. Con esta afirma­ción, el presidente demostró cuán lejano se encuentra del contacto con las bases políticas del aprismo. El compañero García debería ir, por ejemplo, a Paramonga, a Jaén, a San Martín de Porres, o a Tumbes y atreverse a repetir lo que dijo en el Congreso de la JAP. Que no le quepa duda al doctor García que sería inmediatamente llamado al orden y censurado por miles de militan­tes del partido, campesinos, obreros o miembros conscientes de la clase media.

Anecdóticamente, la opinión pública debe­ría recordar que la acusación de falta de mística proviene del campeón del marketing político peruano. Surge de la persona que hizo del culto a la encuesta, norma de actuación política. ¿Puede formular semejante crítica, sólo tres años después de 1985, aquél que ordenó cambiar el Cóndor de Chavín por la paloma y la Marsellesa por el vals Mi Perú?


La gusanera generalizada

Nota del Redactor: el autor vuelve a mentir. El Doctor Alan García se refirió a 'los gusanos del PRI de México' y no a lo que el autor escribe. Dijo algo así: yo no voy a ser como esos gusanos del PRI corruptos, que se quieren enquistar en el poder....

Mencionó también el presidente que el APRA carece de un código de ética y que “apenas en tres años hemos visto una gusanera”. Resulta obvio. Nuevamente el orador de Ayacucho con­funde gobierno y partido. Es innegable que no es otra cosa que gusanera estar sentado a la misma mesa con los responsables de actos demenciales como la matanza de los penales o el asalto a las universidades.

Nota del Redactor: ya les narré sobre este hecho particular en un post anterior.


HANS - PETER FIRBAS