miércoles, 15 de julio de 2015

LA VERDAD SOBRE CHECOSLOVAQUIA COMO PAÍS INDEPENDIENTE PARTE 4

Nota del Redactor. estos cuatro capítulos han sido escritos para que usted, amigo seguidor de este blog, tenga una idea de lo que sucedió con los ciudadanos civiles y soldados alemanes que vivían en ese país. Luego de firmada la paz, Benes ordenó el asesinato, deportación y el robo de las propiedades y bienes de los alemanes, lo que pasaremos a contarles pronto.

Dos salones judíos - el de Madame Boas de Jouvenel y el de la señorita Louise Weiss - se disputaron, a su llegada a París, al alto dignatario de la Masonería checa. Fue en esos salones donde se le prepararon conferencias, se le presentó al gran mundo de la política francesa y sobre todo a Philppe Berthelot, Secretario General de Asuntos Exteriores y el masón de alto rango.

Fue Berthelot el abogado de Benes y el comadrón del estado checoslovaco. No fue, como se ha pretendido, un acto de ignorancia política o geográfica. Tal vez algunos delegados de la Conferencia de la Paz fueron efectivamente engañados o dijeron haber sido engañados, como Lloyd George. Pero los franceses - los que catapultaban a Benes - conocían muy bien el dossier.

Así, por ejemplo, en el informe del Comité Político de la Delegación Francesa, llamado también "Comité Lavisse", se manifestaba expresamente: "La región de Bohemia cercana a la frontera contiene una mayoría de alemanes. Pero el principio de las nacionalidades no puede ser aplicado en todo su rigor por razones geográficas, por razones económicas o por razones estratégicas". Lansing, el Secretario de Estado Norteamericano, cuando se firman los Tratados de Versalles, Saint-Germain, Sèvres y Trianon, protestaría también por el trazado de la frontera germano-checa, con las siguientes palabras.

"Deseo hacer constar que la fijación de las líneas fronterizas en función de su valor estratégico, tal como se ha hecho en los casos de Alemania y Polonia, se opone al espíritu esencial de la Sociedad de Naciones, del desarme internacional y de la política de los Estados Unidos, tal como fue expresada por la declaración del Presidente Wilson”.

Pero eso no eran más que palabras, aun cuando quedaran registradas en los libros de actas de la Sociedad de Naciones. Lo que contaba eran los hechos y era un hecho capital la instalación de un tirano como Benes en el cuadrilátero de Bohemia. “Quien domina Bohemia domina Europa", había dicho Bismarck, quien dedicaba casi el sesenta por ciento de su presupuesto a la defensa alemana.

La vida de Benes, por otra parte, estuvo jalonada de favores al comunismo y nunca trató de ocultarlo. En 1920, cuando se produjo el ataque de la URSS contra Polonia, Benes prohibió el paso a través de Checoslovaquia de los convoyes de armas y municiones enviados por el Almirante Horthy desde Hungría. Si Rumania no hubiera permitido el tránsito y contribuido con su propia ayuda, la contraofensiva de Pilsudski a las puertas de Varsovia habría fracasado.

Más adelante, Benes apoya a Paul-Boncour, el delegado francés, para que se admita a la URSS en la Sociedad de Naciones. Después ayudará a limar aristas entre Litvinoff y el ministro francés Alexis Léger, facilitando la firma del Pacto Franco-Soviético. En 1935 firmará con la URSS un pacto de asistencia mutua, calcado del Pacto Franco-Soviético.

Y unos meses más tarde llegará a ser Presidente del Consejo de la Sociedad de Naciones. Es inconcebible que el presidente de un país de tercer orden, de trece millones de habitantes, llegue a la más alta magistratura del primer organismo internacional.

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