domingo, 3 de mayo de 2020

ANDREAS KALCKER: ¿POR QUÉ TANTA PERSECUCIÓN Y CENSURA? ¿TIENE LA RAZÓN?

Hans-Peter Firbas.- Una de las cosas que he aprendido en la vida como comunicador social con 40 años y algo más de estar involucrado con la historia, el periodismo, la propaganda y la publicidad, entre otras, es haber sido testigo de un sin número de conductas anti democráticas, entre ellas la censura y las persecuciones por opiniones o ideas opuestas a las establecidas.
Desde los inicios de nuestra civilización moderna, cada vez que alguien descubría o aconsejaba algo que iba contra el sistema estructurado por decenas de años, los ataques, insultos, censuras y persecuciones estaban a la orden del día. Que si la tierra era redonda, la teoría de la evolución de Charles Darwin, en fin.

"Los grandes científicos son personas que, con su visión, cambian la forma en que vemos el mundo. Hacer eso suele implicar que refutan una idea arraigada y se ganan enemigos en el proceso. Antes de que sea demostrada y aceptada, una gran teoría puede ser sujeta a duras críticas y quien la propone puede ser rechazado, vilipendiado o convertido en objeto de burla," escribía hace años la BBC de Londres.

"A veces una autoridad religiosa lo ataca; otras, sus propios colegas. Sea como fuere, hace falta una osadía especial para aferrarse a una idea que otros consideran claramente errónea. Algunos afortunados son reconocidos en vida, pero algunos sólo llegan a ser venerados póstumamente," argumentaba el medio inglés.

La misma BBC, que le ha dado con palo al científico alemán Andreas Kalcker, recuerda en un artículo a grandes científicos acusados como grandes herejes en sus tiempos, entre ellos Isaac Newton. Él cambió todo con su ley de la gravitación universal y su ley de la dinámica. Mostró cómo la naturaleza podía ser medida y entendida. Su herejía pública fue describir el Universo como "el sensorio de Dios", lo cual sugería que Dios era el espacio y el tiempo mismo.

Recordamos a Galileo Galilei como el clásico científico hereje, debido a su juicio por la Inquisición de la Iglesia Católica en 1633. Fue condenado por ser "vehementemente sospechoso de herejía", pues promovía la creencia de que la Tierra se movía a través de los cielos. En aquella época, era aceptado que la Tierra permanecía inmóvil y que el Sol se movía en el cielo. Galileo agravó su delito al insistir que el concepto de una Tierra que se mueve no entraba en conflicto con las escrituras. Eso estaba prohibido. La Iglesia Católica sólo reivindicó a Galileo Galilei en 1994.

Louis Pasteur es recordado como el hombre que demostró que los microbios causan enfermedades, pero su precursor fue el ya olvidado médico húngaro Ignacio Semmelweis. Semmelweis trabajaba en dos clínicas de maternidad y notó que en una de ellas más madres sucumbían a fiebres mortales después de dar a luz que en la otra. Al investigar, se dio cuenta que la tasa de mortalidad era más alta en la clínica en la que se llevaban a cabo autopsias.

Esto le hizo sospechar que algo se pasaba de los cadáveres a las madres a través de las manos de los doctores. Instituyó un régimen de lavado de manos y redujo las tasas de mortalidad en 90%. Sin embargo, la comunidad médica tardó en reconocer sus resultados, lo cual motivó su creciente frustración. En 1865, sus colegas lo llevaron con camisa de fuerza a un hospital psiquiátrico.

El científico que se enfrentó con todo contra la Iglesia fue Charles Darwin. Suya es la teoría de que las especies evolucionan gradualmente con el tiempo, adaptándose a su ambiente. Darwin publicó la idea en 1859, en "El origen de las especies", usando evidencia recopilada durante un viaje en el barco HMS Beagle.

Pese a la oposición religiosa, la comunidad científica la adoptó con relativa rapidez. La idea entró en la cultura popular cuando Darwin fue caricaturizado como un simio. Acá en Perú, María Reiche, denominada por los peruanos como 'La Loca de la Escoba' y ahora la comunidad internacional juzga a Kalcker como 'El Loco de la Lejía', como lo he leído en los más prestigiosos medios de comunicación, que ni siquiera saben diferenciar el hipoclorito de sodio (lejía) con el clorito de sodio o dióxido de cloro. La mentira o la ignorancia. Creo que los dos.

Ahora más que nunca le creo a Andreas Kalcker. Sin ser científico y sólo soy un simple periodista, la persecución, los insultos, las amenazas y la censura me dan los argumentos que me faltaban para decir ahora que es muy probable que tenga la razón. Pudimos rescatar esta entrevista de hace dos días antes de su censura. Pregunto ¿por qué tanta brutalidad y no probar el dióxido de cloro, probado científicamente que no ocasiona daños ni efectos secundarios de  cuidado?