viernes, 26 de junio de 2020

EL CORONAVIRUS DENTRO DEL CUERPO HUMANO

Hans-Peter Firbas. – Una de las ramas de la medicina descuidada es la biofísica, parte de la biología y la física que ve al cuerpo humano desde un punto de vista de un ser que se rige de las leyes de la energía vital.
La biofísica le aporta conocimientos a la biología. ​La biofísica ofrece a la física evidencia experimental que permite corroborar teorías. Nuevamente nos referimos a ciencias exactas y no opinamos. Empezamos bien.

El cuerpo humano se enferma en gran medida debido a falta de energía vital, como un vehículo que se detiene por falta de combustible. En el caso de los seres vivos, la energía la produce el oxígeno. Los motores moleculares son motores en los que los movimientos individuales de unas pocas moléculas son responsables de la conversión de una forma de energía, principalmente química, en trabajo. A nivel celular se puede facilitar la transmisión eléctrica de oxígeno. Dicho de otra manera, aportando oxígeno a nivel celular para entregarle mayor energía al cuerpo.

El Covid-19, cuando ingresa al cuerpo humano, ocasiona coagulación intravascular diseminada, que se caracteriza por la formación de acumulaciones anormales de sangre espesa (coágulos) dentro de los vasos sanguíneos. Estos coágulos anormales agotan los factores de coagulación de la sangre, lo que podría algunas veces ocasionar una hemorragia grave en otras áreas. Las causas son las inflamaciones, las infecciones y el cáncer, entre otras. Los síntomas incluyen coágulos de sangre y hemorragias, posiblemente en varias partes del cuerpo.

El gran error en el enfoque ‘médico puro’ del coronavirus es centrar los esfuerzos en el tratamiento en los pulmones. La falta de oxígeno en el caso del virus mencionado se debe a que la sangre no puede transportarlo. La coagulación intravascular diseminada (CID) consiste en la generación excesiva y anormal de trombina y fibrina en la sangre circulante. La CID tiene manifestaciones trombóticas y embólicas venosas, cuando evoluciona lentamente, mientras que la CID que evoluciona rápidamente, en horas o días, causa sobre todo hemorragia. 

La CID grave de rápida evolución se diagnostica confirmando la trombocitopenia, el aumento del TTP -es una prueba que permite evaluar la capacidad de formación de coágulos- y el TP -es un examen de sangre que mide el tiempo que tarda la porción líquida de la sangre (plasma) en coagularse-.

El dióxido de cloro contiene oxígeno molecular (dióxido) y un ion de cloro, que se convierte en cloruro sódico, es decir sal común. Este ion de cloro transporta oxígeno a todo tu cuerpo y lo importante, a zonas ácidas donde se disocia - separa los distintos componentes de una sustancia-, es decir aumenta la presencia de oxígeno. En este punto viene lo básico. Se puede desarrollar un incremento de aproximadamente 50% de oxígeno, sin necesidad de utilizar ventiladores, tan escasos y costosos. Otro hecho lamentable es que el ventilador puede ocasionar daños irreparables a los pulmones, lo que el dióxido de cloro no ocasiona.

El coronavirus es muy sensible a la oxidación y por esta razón es que el dióxido de cloro elimina de lleno el Covid-19. El ion de cloro oxida el virus, al igual que lo hace nuestro sistema inmunológico. El gran problema en el manejo en Perú de la pandemia se debe a dos razones fundamentales: la falta de prevención, al no utilizar los nutrientes que logran que tu cuerpo produzca un espectacular mecanismo de defensa y el castigo del gobierno, al decirnos ‘prohibido respirar’. Es de suma importancia mantener la actividad física y no permanecer encerrados como nos ordenan. El ejercicio y la actividad física regular mejoran la calidad de vida, tanto si está sano como si tiene una afección pulmonar.

Muchas personas asocian la idea de mantenerse en forma con un corazón sano, perder peso o reducir el riesgo de enfermedades como la diabetes, pero el ejercicio ayuda a mantener sanos los pulmones. Entonces, si te obligan a quedarte encerrado, sin actividad, es lógico suponer (hasta por el más tonto del mundo), que tus pulmones tendrán menos oxígeno y por ende más expuestos a ser dañados. Por esta razón, las órdenes del gobierno de confinamiento son una de las causas principales de las muertes, ya que el coronavirus ataca un cuerpo falto de defensas y un par de pulmones poco desarrollados.

Nuestro sistema inmunológico elimina los patógenos a través de la oxidación. Los patógenos son agentes infecciosos que pueden provocar enfermedades a su huésped. Este término se emplea normalmente para describir microorganismos como los virus, bacterias y hongos, entre ellos el coronavirus. Lo más grave del asunto del coronavirus es que adrede ha sido confundido el dióxido de cloro con la lejía que todos conocemos, cuando son dos cosas completamente diferentes. Veamos: el dióxido de cloro es ClO2 y la lejía es NaClO, es decir, el hipoclorito de sodio, cuya disolución en agua es conocida como lejía, es un compuesto químico, fuertemente oxidante. Compare usted las fórmulas químicas. Es confundir arroz con tallarines.

Esta mala intención de confundir las cosas se debe a que el dióxido de cloro es muy económico, efectivo y de fácil fabricación, lo que va en contra de los grupos de poder, que al final de cuentas es sólo uno, ya que los accionistas de los bancos, farmacéuticas, clínicas, centros de salud e industrias de armamentos son los mismos. Salvo la última mención, la gran mayoría de médicos responden a salarios y comisiones que les entregan estas industrias de medicamentos para que receten sus productos y a la población en general el fomento de inyecciones económicas multimillonarias para la fabricación de vacunas, cuyas efectividades dejan mucho que desear.

El sector médico libre reconoce que no existen vacunas para curar los virus. Las vacunas se utilizan para reforzar el sistema inmunitario y prevenir enfermedades graves y potencialmente mortales. Las vacunas le "enseñan" al cuerpo cómo defenderse cuando microorganismos, como virus o bacterias lo invaden. Su sistema inmunitario aprende luego a reconocer y atacar la infección si está expuesto a ella posteriormente en su vida. Como resultado de esto, usted tendrá una infección más leve. El ejemplo más claro es que si hasta el día de hoy a usted le da la gripe común, que existe hace cientos de años, nada hace suponer que saldrá una vacuna contra el coronavirus, si ni siquiera la han logrado con la gripe común.

El virus del Covid-19 tiene una superficie de cápsides, que son como tentáculos o antenas. Ellos son muy sensibles a la oxidación. El dióxido de cloro es selectivo y lo que contiene son unos ácidos que atacan el virus y los oxida, volviéndolos inútiles. Lo imperdonable del caso es que demonizan intencionalmente el producto, cuando este es utilizado hace decenas de años en cada bolsa de sangre para las transfusiones y se usa para desinfectar el agua que usted bebe de cualquier marca y en cualquier país del mundo, justamente para evitar que usted reciba sangre o agua con bichos de cualquier tipo.


NOTA: el autor no es médico, no recomienda ni receta el producto. Como periodista de investigación en la rama de la medicina sólo difundo mis resultados de meses de estudios acerca del tema.