Hace unos días les conté el problemón con el doctor Alan García. La historia aún no había terminado.Sin embargo, las continuas amenazas, reglajes y un poco harto de la política decido renunciar a la radio y me paso a Radio Moderna para solamente ocuparme de automovilismo deportivo. Nada de política ni problemas, pero se presentó este relato realmente trágico.
Era el 6 de septiembre de 1992. Ese domingo se disputaban Las Tres Horas Peruanas en Trujillo. Toquecitos de Bocina se emitía los domingos de 6 a 7 de la tarde. Por motivo de este evento, viajé a Trujillo y desde allá por teléfono hice el programa en el horario establecido. Siete en punto terminé y me fui al hotel a descansar. Cuando corté el teléfono un comando de Sendero Luminoso hizo explotar un coche bomba en la puerta de Radio Moderna, ubicada en la esquina de la Avenida Argentina y Dueñas.
El Sub Oficial Víctor Robles cuenta sobre el incidente: “El 11 de agosto de 1992, el entonces suboficial de Primera y Agente del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), Augusto Pastor Venegas Cornejo fue destacado por sus superiores a trabajar en el Puesto de Inteligencia de Lima, que posteriormente fuera bautizado por la prensa como El Grupo Colina.
Apenas 24 días después, el suboficial se vio obligado a dejar su puesto, con licencia por tiempo indefinido, debido a que su familia fue víctima de un grave atentado terrorista en el que murió su hijo de un año y quedaron heridas su hija de diez años y su esposa, Angélica Ríos Macotela. Fueron víctimas circunstanciales de un ataque con bomba perpetrado por terroristas el 6 de septiembre de 1992 contra Radio Moderna, en la Av. Argentina.
Era el 6 de septiembre de 1992. Ese domingo se disputaban Las Tres Horas Peruanas en Trujillo. Toquecitos de Bocina se emitía los domingos de 6 a 7 de la tarde. Por motivo de este evento, viajé a Trujillo y desde allá por teléfono hice el programa en el horario establecido. Siete en punto terminé y me fui al hotel a descansar. Cuando corté el teléfono un comando de Sendero Luminoso hizo explotar un coche bomba en la puerta de Radio Moderna, ubicada en la esquina de la Avenida Argentina y Dueñas.
El Sub Oficial Víctor Robles cuenta sobre el incidente: “El 11 de agosto de 1992, el entonces suboficial de Primera y Agente del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), Augusto Pastor Venegas Cornejo fue destacado por sus superiores a trabajar en el Puesto de Inteligencia de Lima, que posteriormente fuera bautizado por la prensa como El Grupo Colina.
Apenas 24 días después, el suboficial se vio obligado a dejar su puesto, con licencia por tiempo indefinido, debido a que su familia fue víctima de un grave atentado terrorista en el que murió su hijo de un año y quedaron heridas su hija de diez años y su esposa, Angélica Ríos Macotela. Fueron víctimas circunstanciales de un ataque con bomba perpetrado por terroristas el 6 de septiembre de 1992 contra Radio Moderna, en la Av. Argentina.
El coche bomba estalló cuando pasaba a su lado un vehículo de transporte público en el que viajaba la esposa del suboficial con sus dos niños. A causa de la explosión, la señora Ríos perdió la visión y el rostro le quedó desfigurado. Obligados a emigrar. El hijo menor de la pareja murió instantáneamente en brazos de la madre, que lo llevaba cargado sobre sus piernas, mientras que la hija mayor sufrió heridas múltiples.
El coche bomba tumbó la emisora, la sala de grabaciones y la cabina de transmisión. Todo en escombros. El techo se vino encima sobre el locutor de turno, del vigilante y del DJ. No quedó nada en pie. Moderna en el piso y yo en mi cama trujillana. Normalmente, cuando terminaba mi programa demoraba un par de minutos en retirarme. Ese día, mi viaje a Trujillo me salvó la vida. Toquecitos de Bocina, muchas gracias. Si hubiera emitido en programa en vivo desde la misma radio, otra hubiera sido la historia.
El coche bomba tumbó la emisora, la sala de grabaciones y la cabina de transmisión. Todo en escombros. El techo se vino encima sobre el locutor de turno, del vigilante y del DJ. No quedó nada en pie. Moderna en el piso y yo en mi cama trujillana. Normalmente, cuando terminaba mi programa demoraba un par de minutos en retirarme. Ese día, mi viaje a Trujillo me salvó la vida. Toquecitos de Bocina, muchas gracias. Si hubiera emitido en programa en vivo desde la misma radio, otra hubiera sido la historia.

