miércoles, 14 de octubre de 2020

FÚTBOL PERÚ – BRASIL: CUANDO LA PRENSA SE PONE LA CAMISETA Y NO ES OBJETIVA

Hans-Peter Firbas. – La narración del partido entre Perú y Brasil reitera una vez más la tan equivocada opción, mediante la cual, los comunicadores verbales de las imágenes de un deporte que se ve en directo desde el mismo escenario, se colocan desde el punto de vista del hincha y no realizan su trabajo de manera objetiva y racional ante alguna determinada jugada.

El hecho que los mensajeros contradigan lo que se está viendo, oculten o manipulen cierta acción para criticar una medida arbitral, la cual ha sido tomada no sólo por el juez, sino apoyada por una cantidad importante de apoyo técnico y auxiliares que intervienen en el análisis de la circunstancia, no sólo es dañino al ir contra la realidad, sino crea una visión equivocada entre los receptores y aceptan el camino fácil de culpar a otros.

En el partido Perú Brasil, los encargados de emitir las informaciones a millones de personas deben ser conscientes de la responsabilidad que tienen. No me sorprende que las pantallas de los programas deportivos estén llenas de aficionados, ex jugadores, dirigentes y opinólogos, mientras los pocos verdaderos periodistas se ven presionados hasta el punto de poder ser catalogados de anti peruanos por el simple motivo de relatar lo que sucedió, sin apasionamientos ni nacionalismos.

El partido Perú Brasil ha sido una de las transmisiones más parcializadas que he observado en los últimos años, dejando de lado lo que se debió de considerar durante los noventa minutos de juego. Se concederá un penal, según la regla FIFA al equipo adversario si un jugador comete una de las siguientes infracciones de una manera que el árbitro considere imprudente, temeraria o con el uso de fuerza excesiva:

• dar o intentar dar una patada a un adversario
• poner o intentar poner una zancadilla a un adversario
• saltar sobre un adversario
• cargar sobre un adversario
• golpear o intentar golpear a un adversario
• empujar a un adversario
• realizar una entrada contra un adversario
• sujetar a un adversario
• escupir a un adversario
• tocar el balón deliberadamente con las manos (se exceptúa al guardameta dentro de su propia área penal).

En este tema me voy a ocupar específicamente en dos jugadas: los dos penales cobrados contra Perú frente a Brasil. Los comentaristas y locutores llegaron al colmo de contradecir no sólo las reglas FIFA, sino han pretendido que ellos tienen ojos mágicos, superiores a la tecnología del VAR y que vieron mejor esos momentos que un paquete de varias cámaras, de varios jueces e inclusive ser tan extremistas de decir cosas como las siguientes:

“Hay un jalón mínimo de camiseta. Hay que ver si le choca la mano a Neymar…”. Señor comentarista. Ni bien el delantero brasileño salta junto al defensa peruano, ya se observa que mientras ambos se elevan, el peruano está usando su brazo para empujar a su rival. Sin embargo, a pesar que la falta ya ocurrió, el comentarista insiste en buscar una supuesta mano posterior. Luego, por favor, no existe un leve o un gran jalón de camiseta. Sea leve o grave es simplemente un jalón, el cual se ve claramente. Pero ya el brazo del defensa, antes de cualquier otra falta, había empujado, al contrario. “Es un jalón mínimo…” Señor comunicador, por favor lea la regla. No existen jalones mínimos ni máximos.


La falta ya sucedió. Si después le tocó la pelota en el brazo al delantero fue meramente casual, cosa que tampoco sucedió y además el jalón a la camiseta fue fuerte. ¿De qué estamos hablando? Los narradores ahora pretenden asegurar que las imágenes valen menos que sus opiniones, poniéndose al extremo de asegurar que el VAR es un engaño. 


En el segundo penal sucede lo mismo. Los encargados de interpretar el penal mienten con descaro y al final de cuentas millones de nosotros quedamos convencidos que el árbitro es un vendido, que el VAR no sirve, pero lo que ellos dicen es verdad. Al momento del centro es clarísima la posición del brazo del defensa peruano que empuja al delantero brasileño. La imagen es tan clara que no queda ninguna duda. 


Pero qué dice el comentarista: “Penal, no cuñao…No puedo creer el penal que cobró. Protege la pelota Zambrano. Le gana la posición. Yo no veo falta. ¡Está loco!”. En cámara lenta observo claramente el brazo y la mano de Zambrano que empujan al rival. La regla es clara y está escrita en esta nota. En ambos penales los defensas peruanos cometen faltas. En el caso 1, ya ni bien saltan ambos, el peruano tiene su brazo empujando el tórax del brasileño y en el segundo, el brazo de Zambrano está empujando al delantero.

Los dos fueron penales sin lugar a dudas. La responsabilidad de Zambrano, ya con el antecedente anterior contra Paraguay y hoy expulsado, es motivo suficiente para ser separado de la selección. No busquemos culpables, cuando somos nosotros mismos los que perdimos y seamos independientes y analíticos. Antes de opinar leamos el reglamento y basta ya de comunicadores que, en vez de decir la verdad, buscan justificar una serie de errores. Ni el árbitro, ni el VAR son culpables. La actitud de Zambrano en varios partidos lo convierten en no útil para el futuro. En los penales no existen mini faltas y es el colmo de la imprudencia querer desmentir vídeos tan claros como los vistos. No opino, me baso en lo que todos vemos.