viernes, 2 de octubre de 2020

EL AGUA Y LOS LÍQUIDOS NUTRITIVOS

Hans-Peter Firbas. - Daré un paso más en mis informaciones que ocupan este Blog y vamos a un tema vital. El desarrollo del arte de cocinar marca el inicio de las civilizaciones y probablemente obedeció a varios motivos. La necesidad de mejorar el proceso de digestión, el valor nutritivo de lo que se consume, la condición sanitaria de los cereales, de las menestras, de las carnes, entre otros. Razones sobran.

Aunque el progreso del hombre en la industria y en las ciencias trajo grandes adelantos en todos los campos, en la cocina ha perfeccionado la forma y no el fondo del significado de la nutrición, poniéndonos al servicio de los placeres culinarios costosos y refinados, sin incorporar en su procedimiento los conocimientos científicos sobre la materia.

Subordinada al sensualismo, la cocina ha despreciado los consejos de los verdaderos expertos en salud alimentaria y nutrición humana. En su afán de satisfacer al mercado y al llamado ‘capitalismo turbo’ ha seguido en muchos aspectos el mismo camino. Lo bonito a los ojos, lo rico y sabroso sobre la calidad de lo que uno ingiere. Sin embargo, como lo hemos adelantado en anterior columna, no hay ninguna incompatibilidad entre las exigencias del paladar y las de la ciencia.

Muchos platos exquisitos son muy nutritivos, mientras que otros igualmente apreciados por el comensal sin conocimientos no solo presentan valores alimentarios inferiores, sino hasta resultan dañinos. ¿Por qué buscar adrede estar enfermo, entonces?

Frente a las grandes deficiencias nutricionales y los efectos perjudiciales de muchas comidas, conviene que tomemos conciencia de las causas de nuestros problemas de salud, de malestar, cansancio, desgano y prematura pérdida de la juventud y mejoremos nuestra cocina.

No solo los ingredientes de los platos que consumimos influyen sobre nuestra salud y vida, sino también la manera cómo se ‘construyen’ en la cocina. Por ejemplo, el exceso de calor en la preparación de alimentos, genera compuestos tóxicos en las frituras y el usar nuevamente el aceite sobrante y en sartenes mal lavadas, agravan el problema de salud.

Las temperaturas superiores al punto de ebullición del agua, es decir a los 100°C, deterioran la calidad de las proteínas. La incorporación de los subproductos del humo en la preparación de carnes a la brasa aumenta aún más los riesgos de enfermedades, como el cáncer. Las personas que pasan de alto estos peligros no deberían quejarse de su “mala suerte” cuando caen enfermas y hasta pueden sufrir mucho y morir. Al sancochar sus alimentos, el antiguo peruano inteligente sabía proteger su salud.

La ignorancia convierte al hombre moderno en víctima de trampas, como las de las grandes campañas publicitarias en los medios de comunicación, que difunden equivocadas conductas alimentarias. No pretendo menguar el placer de la buena mesa a nadie. Solo espero poder introducir algunas innovaciones altamente beneficiosas, desde todo punto de vista.

El agua, lo más importante

Para mantener la hidratación y la vida, debemos reponer diariamente el agua perdida por la piel, los riñones, los pulmones y el intestino, a través de las bebidas y los alimentos. Unos dos litros en condiciones normales y hablamos de un promedio, ya que la cantidad depende de las exigencias físicas e intelectuales de cada persona. Lo que queda claro es que el agua transporta el oxígeno a través de todo nuestro cuerpo, ya que es el combustible y la energía que necesitamos para pensar correctamente y para movernos bien. El ejercicio fuerte, el calor, las diarreas y los diuréticos, aumentan nuestra necesidad de agua y de sales. En una frase, vital es también bañarse por dentro con los líquidos adecuados.

Si solo suministramos agua pura destilada o casi pura (las aguas blandas), podría producirse deshidratación por falta de sales botadas en el sudor o en las heces. Este hecho justifica en los niños el empleo de las bolsitas rehidratantes, en casos graves de deshidratación. En zonas geográficas, que presentan aguas duras, se observan menos trastornos circulatorios y promedios más largos de vida. Por lo tanto, es conveniente que el agua que bebemos, contenga sales disueltas. Las más comunes son el calcio y el magnesio.

La pérdida más grave en la deshidratación es la eliminación del potasio, el principal elemento del contenido líquido de nuestras células. Por favor, pare un segundo y reflexione en este tema. La deshidratación grave y muchos medicamentos, como los corticoides y los diuréticos, fomentan la pérdida del potasio.

Los líquidos que beberemos –adicionalmente al agua potable-, deben ser más nutritivos de los que generalmente consumimos como alimentos sólidos. Debemos incorporar en los líquidos el potasio y otros elementos de origen vegetal, que previenen la excesiva acidificación de la sangre por los alimentos de origen animal y los cereales, graves para diabéticos, desnutridos, personas bajo régimen de adelgazamiento y otros casos.

Los líquidos deben nutrirnos, brindarnos vitaminas y muchos minerales, completando los aportes de los alimentos. No deben contener altos niveles de azúcar, que puede causar molestias por fermentación en el estómago y en el intestino (gases). Las bebidas gaseosas suelen contener excesos de azúcar, colorantes impuros y conservadores químicos. Lo mismo con esos falsos jugos en cajitas y varias decenas de ejemplos más, que nos meten por la cabeza los constantes avisos mediáticos.

Todos conocen las virtudes de la soya y muchos probablemente han probado la leche de soya. Sin embargo, no creo que alguien haya probado un refresco de soya con limón, que lo podemos preparar en casa siguiendo las recetas que abundan en Internet. La acidez del limón ha sido neutralizada por la soya. Tanto el frijol soya, como el jugo de limón, son ricos en potasio y actúan en nuestro organismo como alcalinos.

Los naturistas pregonan mucho las ventajas de la “cura de limón”. Aquí además tenemos un buen tónico. El refresco de soya ha perdido gran parte del sabor astringente de la soya y es agradable. Contiene varias vitaminas y minerales, así como ácidos grasos esenciales. Los azúcares han sido desdoblados por su correcta preparación.