domingo, 27 de diciembre de 2020

LAS REDES SOCIALES: EL PODER AL ALCANCE DE TUS DEDOS

Hans-Peter Firbas. – Hace algo más de un año, pudimos realizar una exhaustiva investigación de las redes sociales, durante el grave conflicto callejero que sufrió Chile desde octubre de 2019 hasta febrero de este año. 

Simultáneamente, monitoreamos la televisión de ese país. Fueron meses en los cuales recolectamos un sin número de datos. Sin embargo, dicho estudio fue acompañado por un viaje personal, en el cual, como turista, comencé a analizar las situaciones que se presentaban en las calles varias semanas antes de este estallido.

Fueron cinco meses desde Lima que ocupamos muchas horas diarias en el tema, pero con la base de haber presenciado a priori la situación que se avecinaba en Chile. Me bastó ese mes en Santiago para haber identificado una cantidad importante de data, que me permitió emitir una asesoría a un cliente, quien quería trasladarse a vivir a Chile. Mi consejo fue que no lo hiciera y hasta ahora me lo agradece.

La responsabilidad que recae en mi persona es tan importante, que una equivocada interpretación de lo que se debe hacer, le puede costar muy caro a quien confió en mi criterio. Por esta razón, cuando digo o escribo algo, mi comunicación se basa en una visión llena de hechos que deben ser descritos con exactitud. Y para esto sirvió de mucho el haber efectuado similares labores en el pasado.

Si les explicara cada uno de ellos, sería un tema para escribir decenas de páginas, así que vamos a centrarnos en solamente uno aparecido en televisión y otro en YouTube. Mientras estaba atento al noticiero de TV Chile pude observar la precisión en la construcción de los bloqueos callejeros. Únicamente un experto y educado en este menester es capaz de tal armado, lo que ningún estudiante o trabajador común podría haber efectuado no uno sino, decenas de obstáculos muy bien colocados.

Por otro lado, la exactitud horaria en la colocación simultanea de los obstáculos puestos, me aclaraba aún más que estas manifestaciones estaban dirigidas por expertos y no por simples ciudadanos. Había demasiada perfección. Pero, ¿cómo fue posible que sucedieran estas protestas como si una mente perversa estuviera atrás de ellas para que pusieran en jaque a un gobierno?

Gracias a contactos de alto nivel se logró colocar en La Plaza Italia, una cámara sobre un edificio, el cual filmaba en directo durante todo el día lo que ocurría en el corazón de Santiago. Se transmitía en YouTube y con el chat abierto. Tras horas y horas de leer cada mensaje que aparecía en el chat pude descubrir que este era utilizado con claves para que grupos terroristas coordinaran sus acciones y a su vez azuzar, en nombre de ‘la democracia, la libertad y la justicia social’, la asistencia de protestantes pacíficos, que no advertían que los que convocaban eran sediciosos, que al mismo tiempo organizaban y coordinaban con sus secuaces para convertir estas marchas en baños de sangre y de violencia. Recuerdo las obras de arte que se construyeron para bloquear las calles o avenidas.

Antes de estos lamentables hechos, desde hace unos años atrás, todo había comenzado en una reunión internacional convocada por partidos y políticos marxistas, quienes habían confeccionado un plan estratégico para lograr que Sudamérica se convierta en el gran botín para los mal llamados defensores de los pobres. Ya en Venezuela, gracias a Cuba, se había entrenado a miles de combatientes asalariados para que, con la excusa de una Venezuela en crisis huyeran de su país para instalarse en países vecinos.

El Colectivo ‘La Piedrita’ traslado a miles de solados infiltrados entre pobres venezolanos que buscaban mejorar su calidad de vida. Putin, desde Moscú dirigía el operativo que constaba de dos estrategias: desestabilizar el gobierno con acciones terroristas en el caso de Chile y hacer lo propio en Perú, pero con actos comunes de delincuentes. Es decir, secuestros, robos, asesinatos, entre otros.

Mientras los terroristas destrozaban Chile, los delincuentes hacían lo propio con Perú. El objetivo era el mismo. Destruir las instituciones para culpar al sistema social y económico capitalista e instaurar el suyo, el marxismo, para apoderarse del estado y robar sus riquezas sin importarles el pueblo. Reitero una vez más, que para afirmar lo vengo haciendo, utilizo las ciencias exactas, como las matemáticas y las estadísticas. En las ciencias las opiniones no tienen cabida y el periodista debe acostumbrarse a utilizar teorías estructuradas para sus correctas comunicaciones con sus receptores.

Mientras en Chile la estrategia funcionaba, en Perú sí sucedían actos delictivos, pero no eran lo suficientemente extremos para desestabilizar al régimen. Y mientras continuaban con el macabro plan, el coronavirus fue en parte, una de las razones de que esto no continuara. Todos confinados, toque de queda y se tuvo que suspender lo programado. Pero en Perú, el Presidente Martín Vizcarra se convirtió en el principal aliado del mal. Reemplazó a los ladrones callejeros para hacer el trabajo él mismo con su equipo y en el caso de las muertes callejeras, igual sucedieron por sus protocolos contra la vida. Casi con seguridad instaurados adrede.

Cuando se veía venir el caos en Perú, inicié como Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa, un acucioso estudio sobre el comportamiento de los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales para poder tener, una vez más, la mayor cantidad de datos para un correcto análisis y anticiparme a lo que iba a venir. Sólo una persona muy bien informada sabrá lo que ocurrirá y tomará las medidas correctivas antes que el problema salga a luz.

Un importante partido político de la Unión Europea me pidió analizar la situación peruana para tener las mínimas condiciones necesarias y conocer qué futuro es el que más probablemente sucederá. Pero mi trabajo ya había empezado un par de años antes. La baja sintonía de los medios convirtió a las redes sociales como las más importantes armas para manipular la opinión pública. Con dinero del estado se contrató a personajes políticos, de farándula o simplemente líderes de opinión o influyentes para que estén preparados frente a cualquier ataque de la oposición.

Luego de la vacancia de Vizcarra, lo ocurrido en las calles de Lima durante el gobierno de Merino fue similar a lo de Chile. En este Bloq hay varias notas sobre el tema. Y sucedió lo que tenía que suceder. Políticos marxistas asociados a Sendero Luminoso organizaron las marchas. Al comprobar que la policía actuaba defensivamente, ellos mismos tuvieron que provocar muertes, para culpar a un despistado Merino. Al estilo de Acción Popular, nunca la fuerza. Pero perdió.

A lo que voy. Lo que usted lee acá no es porque en este momento por un acto remunerado o ideológico lo redacto. Lo comunico, porque desde hace 41 años han pasado frente a mí miles de hechos históricos, que hay que interpretarlos debidamente. Mis clientes muy satisfechos, pero la opinión manipulada y el lavado de cerebros es más fuerte. Mientras una persona, empresa o industria siga mis recomendaciones, me siento satisfecho. Que los otros, se jodan.

Grupo paramilitar venezolano. ¿Recuerdan la marcha de motos y ciclistas en Santiago?