Siendo republicano abolió la esclavitud y luchó contra el poder económico emitiendo una ley para imprimir su propia moneda y billetes, dejando de lado a los magnates dueños de la Reserva Federal, conocida por nosotros como Banco Central de Reserva.
Lincoln fue asesinado con la complicidad de funcionarios del ejército y del gobierno que respaldaban los intereses de la banca. Este caso se volvió a repetir con la muerte de John Fitzgerald Kennedy, quien el 4 de junio de 1963, en el cincuentenario de la Reserva Federal, intentó quitarle al Banco Central de Estados Unidos la potestad de imprimir dinero y prestarlo con intereses al gobierno. Esta fue la Orden Ejecutiva 11110 que buscaba poner fin a la Reserva Federal y devolver la facultad de imprimir dinero al Tesoro de Estados Unidos, sin intereses.
Los banqueros y sus socios se encargaron de ambos. Sin embargo, a través de los años se percataron que para poder continuar con sus planes nefastos debían controlar los medios de comunicación, para que, de esta forma, la opinión pública estuviera de su lado, convirtiéndola en opinión mediática. Pero la estrategia era global. Comprar los medios de todo el planeta para unificar criterios y esconder lo que le convenía y publicar lo que lo que les era favorable.
El caso de Lincoln es claro. El asesinato de Kennedy fue por estas razones: cortar al banco central, parar las guerras y por la dura crítica a las sociedades secretas, denunciando un complot internacional liderado por ellos y exigir trasparencia a los medios de comunicación en informar con la verdad al ciudadano y sin mentiras. Fue duro con los comunicadores. Para ese entonces, el grupo de poder de los Illuminati ya poseía los bancos, medios de comunicación, industrias de armamentos y acciones en las farmacéuticas, petroleras e infiltrados en la ONU y en organizaciones internacionales.
Luego, Richard Nixon tuvo desagradables declaraciones telefónicas en privado, las cuales fueron grabadas. Entre ellas, fue sumamente duro contra los dueños de los medios de comunicación, acusándolos de manejarlos para proteger sus intereses económicos y políticos. En 1972 Nixon señaló que los judíos eran muy poderosos gracias a los medios y había que hacer algo, desaparecerlos. Acusó al Washington Post de ser uno de ellos. Más tarde el WP lo obligó a renunciar por Watergate ante un masivo callejón oscuro contra él. En las elecciones presidenciales anteriores, Donald Trump prácticamente repitió el discurso de Kennedy, que encendió la mecha para asesinarlo. A diferencia de entonces, mejor que matar a Trump era destrozarlo a través de miles de medios tradicionales y sociales.
Basta con un GOOGLE SEARCH y comprobará que el 99% de las noticias son opositoras a él. La censura a sus redes sociales es una irrefutable prueba, debido a que se encontraba en plena situación de defenderse, la que fue evitada. Los otros libremente escribieron lo que querían. Acá no se trata de defender a nadie ni a ninguna ideología. Se busca la verdad. Tras harta acumulación de datos, no dudamos para nada que lo escrito en este post es la verdad. Lincoln y Kennedy asesinados por ese grupo y Trump sacudido como trapo viejo por los Illuminati. Nixon la sufrió también.
Donald Trump también presionó a la FED. El presidente de Estados Unidos dijo que la Reserva Federal es “patética y lenta” y debería bajar sus tasas de interés nuevamente para estimular la economía. “Nuestra patética, lenta Reserva Federal, comandada por Jay Powell, que sube las tasas demasiado rápido y las baja demasiado tarde, debería tener nuestra tasa de referencia al nivel de nuestros competidores”, dijo Trump en Twitter.
Podría seguir con las conversaciones Biden –China o Biden – Rusia o Biden – El Vaticano o Biden y los Illuminati. Tenemos mil contenidos más al respecto, pero sean ustedes los que juzguen el vídeo. Que quede claro que mi familia está integrada por protestantes, católicos y judíos. Acá no es cuestión de religiones. Los católicos, El Vaticano y un par de Papas han sido duramente denunciados en este Blog, al igual que judíos. Mi bisabuela, Ida Daublebsky von Sterneck, judía, contrajo matrimonio con mi bisabuelo Karl Firbas, católico, mientras mis primeros ancestros, como Simon Firbas fueron protestantes.
Lincoln fue asesinado con la complicidad de funcionarios del ejército y del gobierno que respaldaban los intereses de la banca. Este caso se volvió a repetir con la muerte de John Fitzgerald Kennedy, quien el 4 de junio de 1963, en el cincuentenario de la Reserva Federal, intentó quitarle al Banco Central de Estados Unidos la potestad de imprimir dinero y prestarlo con intereses al gobierno. Esta fue la Orden Ejecutiva 11110 que buscaba poner fin a la Reserva Federal y devolver la facultad de imprimir dinero al Tesoro de Estados Unidos, sin intereses.
Los banqueros y sus socios se encargaron de ambos. Sin embargo, a través de los años se percataron que para poder continuar con sus planes nefastos debían controlar los medios de comunicación, para que, de esta forma, la opinión pública estuviera de su lado, convirtiéndola en opinión mediática. Pero la estrategia era global. Comprar los medios de todo el planeta para unificar criterios y esconder lo que le convenía y publicar lo que lo que les era favorable.
El caso de Lincoln es claro. El asesinato de Kennedy fue por estas razones: cortar al banco central, parar las guerras y por la dura crítica a las sociedades secretas, denunciando un complot internacional liderado por ellos y exigir trasparencia a los medios de comunicación en informar con la verdad al ciudadano y sin mentiras. Fue duro con los comunicadores. Para ese entonces, el grupo de poder de los Illuminati ya poseía los bancos, medios de comunicación, industrias de armamentos y acciones en las farmacéuticas, petroleras e infiltrados en la ONU y en organizaciones internacionales.
Luego, Richard Nixon tuvo desagradables declaraciones telefónicas en privado, las cuales fueron grabadas. Entre ellas, fue sumamente duro contra los dueños de los medios de comunicación, acusándolos de manejarlos para proteger sus intereses económicos y políticos. En 1972 Nixon señaló que los judíos eran muy poderosos gracias a los medios y había que hacer algo, desaparecerlos. Acusó al Washington Post de ser uno de ellos. Más tarde el WP lo obligó a renunciar por Watergate ante un masivo callejón oscuro contra él. En las elecciones presidenciales anteriores, Donald Trump prácticamente repitió el discurso de Kennedy, que encendió la mecha para asesinarlo. A diferencia de entonces, mejor que matar a Trump era destrozarlo a través de miles de medios tradicionales y sociales.
Basta con un GOOGLE SEARCH y comprobará que el 99% de las noticias son opositoras a él. La censura a sus redes sociales es una irrefutable prueba, debido a que se encontraba en plena situación de defenderse, la que fue evitada. Los otros libremente escribieron lo que querían. Acá no se trata de defender a nadie ni a ninguna ideología. Se busca la verdad. Tras harta acumulación de datos, no dudamos para nada que lo escrito en este post es la verdad. Lincoln y Kennedy asesinados por ese grupo y Trump sacudido como trapo viejo por los Illuminati. Nixon la sufrió también.
Donald Trump también presionó a la FED. El presidente de Estados Unidos dijo que la Reserva Federal es “patética y lenta” y debería bajar sus tasas de interés nuevamente para estimular la economía. “Nuestra patética, lenta Reserva Federal, comandada por Jay Powell, que sube las tasas demasiado rápido y las baja demasiado tarde, debería tener nuestra tasa de referencia al nivel de nuestros competidores”, dijo Trump en Twitter.
Podría seguir con las conversaciones Biden –China o Biden – Rusia o Biden – El Vaticano o Biden y los Illuminati. Tenemos mil contenidos más al respecto, pero sean ustedes los que juzguen el vídeo. Que quede claro que mi familia está integrada por protestantes, católicos y judíos. Acá no es cuestión de religiones. Los católicos, El Vaticano y un par de Papas han sido duramente denunciados en este Blog, al igual que judíos. Mi bisabuela, Ida Daublebsky von Sterneck, judía, contrajo matrimonio con mi bisabuelo Karl Firbas, católico, mientras mis primeros ancestros, como Simon Firbas fueron protestantes.
