domingo, 24 de enero de 2021

PERIODISMO DEPORTIVO PERUANO TAMBIÉN ES VÍCTIMA DEL PODER JUDICIAL

Hans-Peter Firbas.- Cuando uno ejerce el periodismo tiene dos caminos: buscar e informar acerca de la verdad o escribir por mandato asalariado para manipular a la opinión pública. 

Ya ser comunicador en la rama política es todo un riesgo que corremos en el mundo entero los que nos dedicamos a estos menesteres delicados y controversiales. Sin embargo, cuando el Poder Judicial de una nación actúa favoreciendo al inepto y condena a un periodista por decírselo, la falta de apoyo del gremio sobre sentencias corruptas como esta es un motivo de preocupación para los colegas que laboramos en Perú.

El fallo condenatorio contra Erick Osores por difamación es una vergüenza a la ética y a la decencia que debe mostrar un juez. En este caso, el magistrado que ha dictado un año de prisión suspendida y el pago de una reparación civil por la opinión vertida por Osores contra un dirigente del Deportivo Municipal es una monstruosidad legal. Amparados en acciones como esta, ningún periodista deportivo podría criticar a un delantero por fallarse un gol o a un arquero por ser ‘inepto’ ante un disparo de un delantero.

Si un dirigente deportivo es incompetente en su trabajo y los resultados de su gestión así lo señalan, el fallo judicial me indica una clara intervención de un acto corrupto para lograr semejante aberración. Siguiendo un criterio similar, si declaro que ese delantero es malo para definir las jugadas frente al arco, entonces ese señor me puede enjuiciar por tildarlo que ‘es malo frente al arco’. Ya este tipo de condenas es diabólico o explicable por razones ajenas a la ley.

Si permitimos situaciones como esta, ser periodista está demás. Y sin miedo a que nos amenacen o nos enjuicien, si no nos ponemos de pie y colaboramos para que la apelación reivindique a Erick Osores, no esperemos luego que no nos traten igual. 

Exigimos una inmediata defensa de la Sociedad Interamericana de Prensa y de Reporteros Sin Fronteras. Permitir esta barbaridad nos convertirá en cómplices de la impunidad contra la libertad de expresión y de prensa.

La diferencia entre México y Perú radica en que si un periodista en México hace una denuncia es asesinado. En Perú, será perseguido por jueces y fiscales corruptos del Poder Judicial. Ya Reporteros Sin Fronteras nos coloca en el puesto 90 de 180 países en lo relacionado a la libertad de prensa y la Sociedad Interamericana de Prensa ha realizado un exhorto hace buen tiempo a la Corte Superior de Justicia para que se abstenga de aceptar denuncias por difamación contra periodistas que investigan a posibles personajes vinculados a actos fuera de la ley o a conductas no éticas en el manejo de asuntos vinculados al interés público. Decirle a un dirigente deportivo de un club de fútbol inepto o incapaz o fracasado no puede estar enmarcado dentro de un delito de difamación por las razones esgrimidas. Tildarlo de pedófilo u homosexual es diferente. Esperamos que la reacción sea en cadena en defensa de la libertad de prensa.