sábado, 16 de enero de 2021

TRUMP: LA CENSURA, LA PRENSA Y LA DOBLE MORAL DE LA OPINIÓN MEDIÁTICA

Hans-Peter Firbas. – En estas líneas no entraremos a analizar el gobierno del Presidente Donald Trump y menos opinar acerca de sus declaraciones y de las manifestaciones ocurridas en Washington, que terminaron con la toma del Capitolio. 

El objetivo que me animó a escribir sobre el tema –a pesar que seguramente seré tildado con una serie de adjetivos-, es que los receptores, en su gran mayoría, han sido desde hace muchos años manipulados, evitando que exista una opinión pública lo más objetiva posible.

Como comunicador social y Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa, tengo que respetar una serie de normas éticas para ejercer mi trabajo como testigo y no como juez. Los hombres de prensa dejaron sus labores de investigación y de informar las dos caras de la moneda, para que, de esta forma, sea el amable lector, televidente o radioescucha, el que independientemente tome una postura basada en las pruebas y argumentos de ambos lados.

Los que siguen mi Blog recordarán que hace varios años comenté con amplitud el último discurso de Donald Trump antes de ganar las elecciones. Dicho speech fue fundamental en su victoria estrecha, ya que al final de cuentas los indecisos optaron por él por el contenido patriótico de dichas palabras. “Recuperemos nuestro país. Estados Unidos es del pueblo americano.” Lo más agresivo del contenido fue la crítica sin anestesia a los dueños de los medios de comunicación a los que acusó de defender sus intereses personales y dejó en claro sus vinculaciones con el accionariado en bancos e industrias bélicas.

Mientras la Sociedad Interamericana de Prensa tiene entre sus socios a los medios a los que hizo referencia Trump en esa oportunidad, Reporteros Sin Fronteras con sede central en Francia y filiales en varios países del mundo informó hace minutos que, luego de la unilateral censura en las Redes Sociales contra el mandatario estadounidense, se deben “imponer obligaciones democráticas a los dueños y principales actores digitales.”

Reporteros Sin Fronteras critica con dureza que Twitter, Instagram, Twitch, Amazon Pro-Trump Parler y otros censuraron las cuentas presidenciales sin ningún control democrático o judicial. “Las leyes solían ser ejecutadas por los jueces, pero ahora el sector privado está a cargo. Sus normas no están definidas dentro de un marco democrático, no son transparentes y no se pueden apelar a ningún tribunal.” RSF insistió que ese tipo de medidas no deben estar en manos de intereses personales. Por otra parte, mi trabajo casi siempre al filo de la navaja y por la cantidad de data acumulada en más de 40 años de trinchera en trinchera, me indica que casi la totalidad de censuras se deben a dos razones: para que la mayoría no tenga acceso a la verdad y para que el acusado se encuentre en desigualdad de condiciones para ejercer su defensa en los mismos canales en los cuales recibe ataques.

Trump es ‘el diablo’ para la prensa e inclusive una campaña lo puso a la par con Hitler y los nazis. Lo mostraremos más adelante con una serie de imágenes que inundaron las redes. Los dueños de los medios de comunicación en todo el planeta son los mismos y sus otros negocios son los bancos centrales de reserva, bancos privados y la industria bélica. Trump los atacó con furia y ahora está recibiendo una venganza. Y es una vergüenza que los que los atacan usan los caminos en los cuales Trump está imposibilitado de defenderse.

Los Demócratas, manejados por ese grupo de masónicos y de poder satánico, que a su vez son los propietarios de casi todos los diarios, revistas y canales de televisión, usó su poder para apabullar de críticas a Trump. Acá no discutimos si tiene razón o no. Lo que sí he podido comprobar tras años y años de un exhaustivo seguimiento a su carrera empresarial y política, Trump tiene poder, fama, seguidores incondicionales, riqueza infinita y en su vida privada hace lo que le gusta.

La opinión pública desconoce que fue preparado desde pequeño para el cargo y para luchar por devolverle a los americanos su país, que se encuentra en manos de unos cuantos no patriotas que quieren terminar de una vez por todas por instaurar el nuevo orden mundial a su conveniencia. En pocos días Estados Unidos perderá un verdadero patriota y el mundo el contrapeso que ocasiona hacia los otros: los dictadores, comunistas, socialistas, marxistas y gente que maneja ideologías destructivas.

Si los derechos humanos aseguran que todos somos iguales ante la ley, esas redes sociales debieron haber cerrado las cuentas de varios peruanos, como Vizcarra, Sagasti, Guzmán, Olivares, Humala, etcétera que incitaron a marchar contra el congreso con la intención de incendiarlo, cosa que no sucedió en Estados Unidos, a pesar que tenían en sus manos la oportunidad de hacerlo. La intención de ellos era otra. La de los marchistas peruanos era quemar el congreso. Fue evitada y por la eso la policía y el Presidente Merino fueron insultados hasta la saciedad.

Como ciudadano alemán y conocedor La Ley Fundamental de mi país, en la cual acuñada en documentos asegura la libertad de prensa y expresión, el libro Mi Lucha de Adolfo Hitler fue censurado por décadas y no por los alemanes, sino por el mismo grupo que está destruyendo en Estados Unidos a Trump. Insistiré otra vez que en Alemania sucede lo mismo. Mi país se encuentra en manos de esos mismos reptiles que iniciarán en días la destrucción del sistema de libertad sagrada. Trump hizo lo posible con su estilo muy mandón. Quiénes se creen esos racistas multimillonarios de censurar a su conveniencia. Estados Unidos perdió y el efecto dominó nos llegará tarde o temprano. Ampliaremos.