jueves, 1 de abril de 2021

ESTADOS UNIDOS COMPRA PERIODISTAS ALEMANES: ULFKOTTE Y SNOWDEN

Hans-Peter Firbas. - En nota anterior señalé sobre el asunto del robo del manejo de su país. Dije que los alemanes tienen dueño. Este dato suma a nuestra teoría estructurada.

El periodismo alemán pasa por ser uno de los más respetables de Europa, pero en todas partes cuecen habas y las que cuecen en Berlín son, por lo visto, estadounidenses. El libro que publico en 2016 el periodista Udo Ulfkotte, con 17 años de experiencia en el prestigioso diario Frankfurter Allgemeine Zeitung, reveló la práctica extendida de los pagos a los medios alemanes por parte de EEUU y la OTAN para promover su agenda.

El libro titulado Gekaufte Journalisten ('Periodistas comprados'), documentó un trasiego de sobres desde la embajada estadounidense en Berlín, con sede junto a la Puerta de Brandemburgo, en dirección a las principales redacciones de medios alemanes, diseminados por la ciudad. Apunta multitud de casos concretos, con nombres y apellidos, una lista que cobra especial credibilidad porque su propio nombre aparece en la lista. Esas son pruebas contundentes. No especulaciones.

El autor admite haber recibido dinero de los servicios de inteligencia de EEUU por enfocar varios temas desde un cierto punto de vista y denunció que, gracias a este tipo de práctica, no son pocos los medios de comunicación alemanes que se han convertido en sucursales del servicio de propaganda de la OTAN.

La obra ofrece un informe sistemático que identifica qué periodistas están relacionados con qué organizaciones de lobby, como Atlantik-Brücke, Trilaterale Kommission, German Marshall Fund, American Council on Germany, American Academy, Aspen Institute y el Instituto para la Política Europea. 

Ulfkotte especuló hace ya cinco años que hay listas de periodistas que circulan entre estas organizaciones, periodistas a los que se puede llamar para determinadas campañas de imagen y que sirven para orquestar artículos de información, editoriales, intervenciones en tertulias radiofónicas y televisivas, creando un conjunto que silenciosamente domina la opinión pública alemana.

"La idea de escribir este libro surgió en 2013, durante una conversación con un periodista con el que yo mantenía una relación de amistad paternal, Peter Scholl-Latour. Decidí que había que escribir de una vez la verdad sobre lo que hacen los medios alemanes", relató el autor. Siempre estuve preparado para asumir las consecuencias", añadió en la presentación.

Pero no hablamos de una anécdota o un asunto aislado. Snowden publicó también el libro "Vigilancia permanente” (Permanent Record), en el que denuncia justamente la "violación de la Constitución”, por parte de los servicios secretos de su país.

El especialista en computación Edward Snowden tenía poco más de 20 años cuando en 2009 comenzó a trabajar con el servicio secreto estadounidense NSA. Pero Snowden también cuenta cómo descubre el programa STELLARWIND, "el secreto más siniestro de la NSA".

Iniciado por Estados Unidos tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, STELLARWIND se convirtió en un instrumento de "vigilancia masiva", a tal punto que "la tecnología ya no se usaba para defender a Estados Unidos, sino para controlarlo", escribe Snowden. 

La enorme recopilación de datos de la NSA le recuerda las prácticas de la dictadura nazi en Alemania y la comunista en la Unión Soviética. En su trabajo, Snowden también descubre PRISM, un programa con el que Estados Unidos intercepta las comunicaciones de otros países. "Si mi generación no denuncia esto, la vigilancia empeorará”, dijo entonces Snowden.

Sus revelaciones de 2013 dejaron al mundo estupefacto

Snowden describe un patrón de conducta: "Los países en los que sus ciudadanos son más críticos de la masiva vigilancia estadounidense, son los que han cooperado más estrechamente con Washington". Y "Alemania está a la cabeza", dice Snowden.

Gracias a las publicaciones de Snowden, Alemania se enteró de que el Servicio Federal de Inteligencia (BND) ha apoyado a la NSA en la recolección de datos, e incluso, que Estados Unidos tenía interceptado el celular de la canciller Merkel. Los hallazgos de Snowden dieron lugar a la conformación de un Comité parlamentario de Investigación de la NSA, cuya presidencia asumió el cristianodemócrata Patrick Sensburg, profesor de derecho.

La edición de "Vigilancia permanente" en alemán

El político alemán cree que Snowden actuó por "razones patrióticas", guiado por la convicción de que "tenía que hacerlo por su país". Y esta es exactamente la impresión que Snowden transmite en su libro.

Lo que Sensburg no entiende es por qué Snowden creía que solo denunciando "ayudaba a su país". Snowden escribió en su libro que las prácticas de la NSA habían dejado de ser una "directiva de trabajo” para convertirse en una ideología de la que los empleados eran cómplices, que solo cumplían órdenes que no se les ocurría objetar.

"Whistleblowing” en Alemania

Lo que Snowden hizo, hubiera sido también un delito penal en Alemania: publicar documentos clasificados como secreto. Una de las consecuencias positivas de la acción de Snowden, es que Alemania creó una vía parlamentaria para abordar las quejas del trabajo interno de los servicios alemanes de inteligencia. Ahora, los empleados pueden dirigirse directamente al Comité de Control Parlamentario.

Gracias a Snowden, en Europa se abrieron canales para los denunciantes fuera de los servicios de inteligencia. La UE ha regulado que todas las grandes corporaciones deben establecer un punto de contacto para denunciantes, y desde hace años, Alemania aprobó una ley que permite la revelación de "secretos comerciales", cuando ello "proteja el interés público general".

En su libro "Vigilancia permanente”, Snowden acusa a los gobiernos europeos de no defenderlo. Él ha pedido asilo político a 27 naciones, incluida Alemania. Pero "ninguno de ellos ha tenido la valentía de resistir la presión de Estados Unidos", escribió Snowden. 

Edward Snowden está obligado a quedarse en Moscú, en donde en 2013 solo quiso hacer una escala camino a Ecuador.
Sobre su propia participación en este sistema de manipulación de la opinión pública, afirmó: "Me avergüenzo de ello, me encontré sin quererlo apoyando el belicismo como una extensión del largo brazo de propaganda de la OTAN, y lo único que puedo hacer para reparar ese mal es contar toda la verdad".

Nuestros medios de comunicación claves ahora están conectados con USA. Ellos informan sólo de acuerdo con las reglas de la corrección política, una misión de carácter belicista de Estados Unidos contra Rusia y suprimen el libre flujo de información. 

El amigo de mi padre Peter Scholl-Latour, a quien conocí en la guerra de Oriente Medio de hace 25 años, siempre me ha animado, especialmente los belicismo de los estadounidenses y que los periodistas alemanes todavía son títeres de los Estados Unidos. No sólo me doy cuenta de que ahora hay más y más de estos títeres en las oficinas editoriales alemanas. Los ciudadanos reciben desde esos medios las mentiras y los engaños. Y es por eso que apoyo acciones como el día de la verdad.

Mis libros aparecieron porque se desató una tormenta de indignación en muchas salas de redacción. Por primera vez desde la fundación de la República Federal se describe una información privilegiada, como los periodistas comprados en el fondo y en el interés de la política, la inteligencia y las altas finanzas. Son dirigidos.