viernes, 9 de abril de 2021

PERIODISTAS EXTRANJEROS SIGUEN SIENDO ESPIADOS POR EL GOBIERNO ALEMÁN

Hans-Peter Firbas. – Hace algunos años fui víctima del BND, que abiertamente interceptó mis teléfonos en Lima y mis cuentas en las redes sociales. La denuncia de la Sociedad Interamericana de Prensa fue respondida tajantemente: “nosotros hacemos lo que queremos”. Al igual que la SIP, Reporteros sin Fronteras lucha día a día para que los periodistas podamos trabajar con protección y seguridad.

Lamentablemente, a pesar de los años transcurridos de ese hecho continúa esta actitud contra los Derechos Humanos y la democracia. Lo más penoso es que actúan también a pedido expreso de la NSA de Estados Unidos. 

Con la actual campaña #NotYourSource, RSF pide que se ponga fin a la vigilancia de los periodistas extranjeros. El Bundestag alemán tiene ahora la oportunidad de realizar los cambios necesarios en el nuevo proyecto de ley del BND y de establecer un ejemplo internacional en materia de derechos humanos.

Usted, ciudadano alemán, qué piensa sobre el espionaje y seguimientos a periodistas extranjeros por parte del Servicio de Inteligencia Alemán. La ley del BND ha permitido que el Servicio Federal de Inteligencia controle legalmente todas las comunicaciones de periodistas, oficinas editoriales enteras y editores de medios fuera de Europa si ello redunda en interés político de Alemania.

Ahora el Bundestag, señala RSF, debe cambiar la ley para fines de 2021. En mayo de 2020, el Tribunal Constitucional Federal coincidió con RSF en su argumento de que el BND también debe proteger las comunicaciones de los profesionales de los medios extranjeros. Porque la libertad de prensa y la protección de las fuentes requieren una protección eficaz contra la vigilancia estatal desproporcionada.

Por lo tanto, en la primavera de 2021, el Bundestag tiene la intención de aprobar una nueva ley del BND que, de acuerdo con los requisitos del Tribunal Constitucional, debe estipular derechos de protección integral para los periodistas extranjeros, así como un control efectivo del trabajo del servicio secreto.

RSF exige que ley del BND debe proteger de manera integral las relaciones de confidencialidad de la vigilancia, por ejemplo, entre los trabajadores de los medios y sus fuentes. Esta protección debe incluir toda la información y los datos asociados al trabajo periodístico. Esto incluye datos personales (nombres, números de teléfono, direcciones IP, etc.), así como material de investigación y datos de tráfico, como direcciones de correo electrónico o líneas de asunto de los correos electrónicos de los involucrados.

Debe restringirse la vigilancia masiva sin causa. El acceso a cientos de millones de correos electrónicos del tráfico mundial de Internet por año, independientemente de las sospechas, es incompatible con la libertad de prensa y los derechos civiles. Tanto el número de redes de comunicación intervenidas como los términos de búsqueda con los que el BND las peina deben restringirse más de cerca y comprobar su utilidad.

Solo los indicios específicos de la sospecha de amenazas que ponen en peligro al Estado pueden justificar la ruptura de las relaciones de confidencialidad. La supervisión de los servicios secretos alemanes debe fortalecerse y dársele los poderes adecuados para poder revisar los mecanismos de protección de los derechos fundamentales y descubrir una vigilancia inadecuada. (Fuente adicional Reporteros sin Fronteras, versión en alemán.)