Hans-Peter Firbas.- Durante una noche, mi padre les contó a mis dos pequeños hijos un milenario cuento chino "El Ruiseñor y el Emperador", en clara alusión a la impotencia del hombre por tratar de vencer a la naturaleza.
Mi padre, el doctor Firbas, quería de alguna manera transmitir a sus dos nietos, el insuperable valor de la naturaleza y la imposibilidad de vencerla o reemplazarla por algo mejor. Utilizando su estado de paz espiritual eso les contó ese milenario relato. Ojalá los intelectuales en estos días escuchar estas sabias palabras.
