Así empezarán y luego vendrán las desapariciones y asesinatos. Las huellas de la historia nos aseguran que de todas maneras va a suceder.
En los 80's, cartas y llamadas telefónicas de Sendero Luminoso asegurando mi pronto asesinato, cuando laboraba en RPP o Luis Nava, secretario del ex presidente Alan García, enviando una tropa de seguridad del estado a mi hogar cuando trabajaba en Radio Educación de México allá por 1987, lo que me obligó a solicitar asilo en la Embajada de dicho país.
El coche bomba que explotó en la puerta de Radio Moderna el 6 de septiembre de 1992 a las 19.00 horas en punto, justo cuando debería haber salido de la emisora, como normalmente lo hacía. Sin embargo, ese día viajé inesperadamente a Trujillo, lo que me salvó la vida, pero no la de mis compañeros de trabajo.
En los 80's, cartas y llamadas telefónicas de Sendero Luminoso asegurando mi pronto asesinato, cuando laboraba en RPP o Luis Nava, secretario del ex presidente Alan García, enviando una tropa de seguridad del estado a mi hogar cuando trabajaba en Radio Educación de México allá por 1987, lo que me obligó a solicitar asilo en la Embajada de dicho país.
El coche bomba que explotó en la puerta de Radio Moderna el 6 de septiembre de 1992 a las 19.00 horas en punto, justo cuando debería haber salido de la emisora, como normalmente lo hacía. Sin embargo, ese día viajé inesperadamente a Trujillo, lo que me salvó la vida, pero no la de mis compañeros de trabajo.
O la toma de Radio Cadena tres veces por el MRTA, cuando era Director de Prensa de Radio Cadena Informativa. O el ataque cibernético que sufrí por parte del servicio de espionaje alemán, por denunciar a la Deutsche Welle por violar la Ley Fundamental de Alemania con respecto a la neutralidad en el contenido de informaciones.
El intento desde Rusia de desaparecer este Blog hace unos meses atrás. En fin, 41 años cumpliendo mi trabajo de periodista.
Luego de todos estos hechos, esta banda de corruptos asalariados desde el extranjero y robando el dinero de los peruanos, recibirá su merecido tarde o temprano. Terminarán sus días entre rejas por la exuberante cantidad de delitos que cometieron, cometen y cometerán.
Lamentablemente, esta lucha traerá muchas bajas en el ejército civil desarmado y pacífico. Caeremos varios, pero también fueron miles y miles los que sufrieron durante 500 años por instaurar los Derechos Humanos, entre ellos la libertad de expresión.
Perú, país firmante del Tratado de Chapultepec, propuesto por la Sociedad Interamericana de Prensa y miembro de la ONU, que promulgó los derechos humanos, no logrará que el Poder Judicial comprado por este gobierno y que autoridades policiales, militares o asesinos a sueldo, impidan la defensa de la sagrada libertad de opinión, de pensamiento, el derecho a reunión, a desplazarse sin restricciones por el territorio nacional, a la inviolabilidad de domicilio y a ser detenido sin haber cometido infracción alguna.
Estos sujetos sin neuronas y con hartas ambiciones de poder y riquezas a expensas de los ciudadanos peruanos no llegarán a cumplir su objetivo de adueñarse de esta nación. El miedo es el peor enemigo y ellos lo saben. De allí el término TERRORISMO. Así como los médicos salvan vidas, los periodistas salvamos la verdad.
¿Quiénes se creen que son? Ya están acaparando todas las instituciones y poderes del estado y pronto no habrá otra opción de recuperar lo nuestro que a través de una guerra civil. Pero para qué esperar. Aún no son fuertes. Aún pueden ser vencidos por el derecho a la insurgencia y aunque soy demócrata y libertario, en una ocasión como esta sí estaría de acuerdo con una intervención, ya que son una sarta de malditos que pronto nos tratarán como basura.
Para mi familia no es nada extraño el comunismo, ya que lo vivió en carne propia, cuando el presidente checo Edvard Benes ordenó el exterminio de los alemanes y la confiscación de sus propiedades, acciones, cuentas bancarias y hasta de sus zapatos, cuando fueron obligados a caminar por la llamada ruta de las ratas, que unía Praga con la frontera de Austria. Casi 200 kilómetros caminando a -20 grados mi padre, de 14 años y sus hermanas de 12, 10 y 8 años juntos a mis abuelos.
Este genocidio, que costó la vida a tres millones de alemanes civiles, que vivían pacíficamente en ese entonces en territorio germano, fue cometido luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial, es decir, en tiempos de paz. Lo que no saben estos tarados es que la riqueza no está en las cuentas bancarias, sino en el cerebro. Gracias a cerebros millonarios podremos vencer.
Perú, país firmante del Tratado de Chapultepec, propuesto por la Sociedad Interamericana de Prensa y miembro de la ONU, que promulgó los derechos humanos, no logrará que el Poder Judicial comprado por este gobierno y que autoridades policiales, militares o asesinos a sueldo, impidan la defensa de la sagrada libertad de opinión, de pensamiento, el derecho a reunión, a desplazarse sin restricciones por el territorio nacional, a la inviolabilidad de domicilio y a ser detenido sin haber cometido infracción alguna.
Estos sujetos sin neuronas y con hartas ambiciones de poder y riquezas a expensas de los ciudadanos peruanos no llegarán a cumplir su objetivo de adueñarse de esta nación. El miedo es el peor enemigo y ellos lo saben. De allí el término TERRORISMO. Así como los médicos salvan vidas, los periodistas salvamos la verdad.
¿Quiénes se creen que son? Ya están acaparando todas las instituciones y poderes del estado y pronto no habrá otra opción de recuperar lo nuestro que a través de una guerra civil. Pero para qué esperar. Aún no son fuertes. Aún pueden ser vencidos por el derecho a la insurgencia y aunque soy demócrata y libertario, en una ocasión como esta sí estaría de acuerdo con una intervención, ya que son una sarta de malditos que pronto nos tratarán como basura.
Para mi familia no es nada extraño el comunismo, ya que lo vivió en carne propia, cuando el presidente checo Edvard Benes ordenó el exterminio de los alemanes y la confiscación de sus propiedades, acciones, cuentas bancarias y hasta de sus zapatos, cuando fueron obligados a caminar por la llamada ruta de las ratas, que unía Praga con la frontera de Austria. Casi 200 kilómetros caminando a -20 grados mi padre, de 14 años y sus hermanas de 12, 10 y 8 años juntos a mis abuelos.
Este genocidio, que costó la vida a tres millones de alemanes civiles, que vivían pacíficamente en ese entonces en territorio germano, fue cometido luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial, es decir, en tiempos de paz. Lo que no saben estos tarados es que la riqueza no está en las cuentas bancarias, sino en el cerebro. Gracias a cerebros millonarios podremos vencer.

