Aunque las medidas no aplicarán a todo su territorio, en casi toda Alemania ya no será obligatorio el uso de mascarillas en restaurantes y afines y tampoco pedirán carné de vacunación o prueba molecular. De esta forma, este país se suma a la gran cantidad de naciones de Europa que ya eliminaron las restricciones.
Si bien es cierto las cifras oficiales indican que los contagios son muy elevados y las cifras de vacunados una de las menores de la región, los diputados de los tres partidos del gobierno presentaron un proyecto de ley sobre la vacunación obligatoria. Sin embargo, los gobernantes Partido Socialdemócrata (SPD), el partido Los Verdes y el Partido Demócrata Liberal (FDP) no lograron una mayoría entre sus diputados para dicho proyecto de ley.
Especialmente muchos políticos del liberal FDP no quieren que exista una obligación de vacunarse. En una histórica decisión, la mayoría de alemanes, incluyendo los representantes de los paridos nombrados, que propusieron la ley, votaron en contra, no dejando caer a su pueblo en una situación de violación flagrante contra La Ley Fundamental.
El Instituto Robert Koch, autoridad oficial germana en asuntos sanitarios opinó que la campaña de vacunación no logró su objetivo y cada día que pasa son menos los que se inoculan. Koch opina que es prácticamente imposible convencer al 25% de los alemanes que decidieron no vacunarse, mientras que en Austria la cifra supera el 27%.
El 1 de enero el porcentaje de vacunados era del 71%. Tres meses después es de 75%. Otro de los países que no cree en la vacunación es Estados Unidos con un 66% y Rusia con 50%. ¿Casualidad que hablamos de las tres potencias mundiales?
