sábado, 2 de abril de 2022

LOS NIÑOS PERUANOS: LOS GRANDES AFECTADOS REGRESAN A CLASES

Hans-Peter Firbas. – Uno de los grandes descubrimientos científicos de nuestra época en el campo de la psicología social es el que determina que la conducta del sujeto varía radicalmente según se le considere o se encuentre aislado o como miembro activo y productivo de una sociedad, de una estructura cultural.

 ‘El Hombre Como Ser Social’, la obra maestra del alemán Phillipp Lersch, es un libro que describe con una defensa freudiana la estructura de la personalidad. Una obra que deberían conocer de cerca los responsables de las tomas de decisiones sanitarias en Perú.

Hemos luchado y derramado sangre durante siglos para lograr el estatus actual de libertad y respeto de los derechos humanos. Ambos fueron pisoteados con medidas drásticas de confinamiento, situación que va contra el desarrollo físico y mental entre los niños y jóvenes en etapa escolar. Las autoridades simplemente ignoraron a este grupo de la población peruana, que vio su futuro perjudicado, sin comprender el porqué del encierro. Lamentablemente es irreversible en una gran cantidad de escolares, que simplemente perdieron dos años de formar parte de una sociedad y por ende socializarse adecuadamente.

Durante ese nefasto periodo recibí innumerables llamadas de padres de familia, quienes conocedores del legado de mi padre, el Doctor Johann Firbas, se comunicaban conmigo sumamente preocupados por intempestivos cambios de personalidad de sus hijos, así como la aparición de diversas enfermedades relacionadas directamente con la prohibición de salir al parque, jugar con sus amigos, practicar deporte, entre otras actividades inherentes a sus edades. Enfermedades digestivas y neurológicas fueron detectadas a tiempo.

La socialización del ser humano se inicia con su nacimiento y se desarrolla en el seno de la familia, que utiliza formas de adiestramiento. La hora de dormir, de despertar, de alimentarse y la misión de los padres de entregarle todo el amor rodeado de un entorno adecuado. En su segundo año empieza a hablar. El lenguaje lo usa para conocer lo que está alrededor suyo. ‘¿Qué es esto?’ ‘¿Cómo se llama?’. A los cinco años aproximadamente, el niño intenta encontrar experiencias en su ambiente, las cuales lo ayudarán a tomar decisiones correctas.

Llegamos a la escuela. En el colegio no sólo aprenderán conocimientos y contenidos, sino, lo más importante, desarrollan aptitudes personales y su inclusión como ‘ser social’ depende en gran medida de lo que capte acerca de la convivencia con su prójimo, el despertar de sus sentidos, las reglas, deberes y derechos, responsabilidades, honestidad, en fin, una gran cantidad de información en referencia a su cuerpo y mente.

La importancia del deporte en la formación de la personalidad de los niños es indispensable para que desarrollen futuras conductas positivas como un ser social y más no como un ser individual. Su práctica es una condición sine qua non para que una nación crezca basada en el bien común antes que en el bien individual. El trabajo en equipo, las reglas, el orden, la alimentación, la responsabilidad y muchos beneficios más que nos da el deporte.

Ahora bien, ¿qué hacer en este momento? Antes de llenarlos de matemáticas, inglés, literatura y otras materias, las autoridades educativas deberían realizar un análisis de sangre a todos los niños y jóvenes, para identificar algún problema de salud corporal ocasionada por la pandemia. 

Desde la desnutrición hasta esos kilos demás ganados por estar inactivos y encerrados. Paralelamente el trabajo psicológico alumno por alumno es también indispensable para descubrir algún desorden mental ocasionado por el encierro y por la convivencia todo el día con las mismas personas, en su mayoría adultos.

Una vez que tengamos mapeado el asunto físico y mental de la población escolar y corregir los casos físicos y/o mentales que hayan aparecido tras estos dos nefastos años, podremos avanzar. En la ciencia, las opiniones no tienen cabida. Si queremos recuperar a los futuros ciudadanos de nuestro país, es menester ocuparnos de estos dos objetivos, que son los cimientos para construir adecuadamente una personalidad y un comportamiento acorde a nuestros tiempos, en busca de sumar la mayor cantidad de adultos que sean seres sociales respetuosos de las leyes, del orden y de otras características positivas.

Eso sí. La colaboración del estudiante ante este grave estado es indispensable. El escolar debe acercarse a su maestro si tiene problemas y no reprimirlos. Ya es hora de poner en su lugar a la nutrición, que es el mejor mecanismo para luchar contra las enfermedades. Su enseñanza es hoy más que nunca un asunto no negociable.