El primer gran manipulador de todos es el buscador de Google, que ha encontrado la forma que los resultados que usted necesita –a pesar de los algoritmos- aparezcan no por su importancia, contenido, veracidad o relevancia. Ellos los colocan de acuerdo a los mensajes que quieren que nosotros leamos, los vídeos que ellos desean que veamos y lo mismo con las otras piezas que se utilizan en el periodismo.
Ahora bien, si usted recurre a Google para despejar dudas acerca de un tema polémico y si observa que casi todos los resultados apoyan o difunden solamente una cara de las dos monedas, ya posee su segundo dato para identificar la manipulación. Recuerde que un profesional en el periodismo tiene por obligación ética divulgar ambas posturas, para que sea el receptor el que tome su propia decisión sobre lo que está estudiando.
Los verdaderos periodistas que trabajan con ética nunca anteponen su opinión o postura sobre un hecho y jamás deben comportarse como jueces, sino como testigos. Es vital esta parte. Y si escucha una posición que se basa en la utilización de adjetivos calificativos, en vez de mensajes argumentativos y estructurados, ya posee otro dato.
En los últimos años, para no decir décadas he podido identificar estas manipulaciones. Por ejemplo, si usted tiene una red social y publica alguna información, los que ingresan a su post a decir su opinión o su verdad, lea bien: si la estrategia son los adjetivos calificativos, la constante repetición de ellos a través de otros usuarios y observa una andanada de ataques hacia su persona, no se preocupe mucho, ya que, en la mayoría de los casos se tratan de troles.
En varias investigaciones encargadas por clientes preocupados de esta situación, en un 80% aproximadamente se trata de un mismo sujeto o sujetos que han creado treinta o cuarenta cuentas, usan nombres falsos o se esconden bajo el anonimato. No caiga en el palito y ni se moleste en contestar dichos ataques. Si alguien le responde con argumentos que rebaten los suyos, esa actitud es la correcta.
Otra de las grandes especialidades de esta lacra de mi profesión, es la censura no sólo del propio medio, sino de las autoridades del gobierno. Lo más denigrante de este problema, es que la gran mayoría se hace pasar como periodistas, siendo mercaderes de las informaciones. Es el momento en el cual, una imagen personal, corporativa, empresarial, industrial y hasta inclusive de un país, se convierte en fundamental para evitar que los receptores crean lo que les dicen.
No hay forma de que algún medio te manipule sobre una situación o personaje, si durante décadas estás convencido de lo contrario de lo que te informan. Cuando era joven, allá por los ochentas, conocía varios periodistas de investigación admirables, pero ahora, en mayo de 2022, se da como hecho verdadero cualquier cosa, sin realmente haber sido corroborada.
La nefasta señora Laura Bozzo, recibía a su invitado con una frase como “que venga el violador”, “que pase el desgraciado”, etc. Si escuchamos un audio acusador, ya pedimos que el o los personajes vayan a la cárcel. Si dicen que Rusia invadió Ucrania, usted le otorgará veracidad, sin conocer siquiera de lo que trata el conflicto. Si le dicen que la vacuna es buena, usted va corriendo a vacunarse, pero si le dicen que Nelson Mandela era un asesino, no lo creerá, ya que la imagen que él construyó durante su vida lo colocó en uno de los niveles más altos de imagen positiva.
Decir que un Mercedes Benz es un vehículo malo, no lo creerá, pero si le cuentan que Vladimir Putin es el diablo sí lo aceptará. No está en discusión si lo es o no. Lo que sucede es que nunca hubo una preocupación importante de los soviéticos en manejar información más abierta y “venderse” internacionalmente como un gran país. Sin darnos cuenta, cada día que pasa, nos volvemos más dependientes de lo que recibimos de los diarios, canales de televisión, estaciones de radio, revistas y de las benditas redes sociales.
Las cortinas de humo son mi especialidad. Todos los medios peruanos dedican decenas de páginas y minutos para decirnos que el Presidente Castillo copió su tesis, para ocultar lo realmente importante. Que estamos muy cerca de terminar como uno de los países cloacas del mundo. Inclusive, si el mismo demonio hubiera tenido la promoción y publicidad que tuvo Nuestro Señor, posiblemente habría una mayor discusión entre quién está en la posición correcta.
El receptor, o sea usted, es un ser pensante, independiente y con capacidad analítica. Es por esa razón, que los gobiernos de los países considerados subdesarrollados o en camino al desarrollo, evitan en lo posible educar correctamente a sus ciudadanos, con el objetivo que sean más fácilmente manipulados e incapaces de reaccionar ante las mentiras. Lamentablemente, uno de los más grandes manipuladores del mundo están no sólo en los medios, sino en las diferentes religiones, que, a través de mensajes de miedo, de odio, de persecuciones, asesinatos, te meten a la fuerza su pensamiento.
Finalmente, si usted es un asiduo lector de este Blog, recuerde que en la ciencia la opinión no tiene cabida y muchas veces actuamos por creencias no comprobadas para asegurar una verdad. Por eso, si usted leyó mi columna sobre la natación o el ajedrez, podrá observar que, el contenido de ambos artículos está plagado de datos matemáticos, estadísticos, de las ciencias exactas, como la matemática, la química, la física, la biología y sus anexos, como la biofísica y la bioquímica.
Recuerde que la medicina no es una ciencia exacta, ya que estoy seguro que usted mismo ha recibido diagnósticos diferentes de médicos distintos que consultó. Uno le dice que tiene sufre de presión alta por el simple hecho de haberle medido su presión, sin antes preguntarle si tuvo un hecho cercano traumático, si comió y bebió más de la cuenta antes de su medición. Los médicos que actúan utilizando la mayor cantidad de data de las ciencias anteriormente mencionadas, serán los que estarán acertados. La verdadera riqueza no está en una cuenta bancaria, sino en su cerebro, que, al contar con una importante base de datos, podrá moverse en su vida acertadamente.
