Mi familia ha estado compuesta por muchos profesores, inclusive mi fallecido padre, pero no puedo dejar de felicitar a mi hermano, Paul Firbas, orgullo de todos nosotros.
Mi hermano menor era un caso especial en su época colegial, la cual la pasó de lujo. Iba a la escuela cuando tenía ganas. No era un alumno aplicado y nuestro padre siempre decía: "déjenlo tranquilo. Si no quiere ir que no vaya." Era su engreido, pero a la vez sumamente astuto mi viejo por el libre albedrío que le dio a su educación inicial. Creo ahora, que veo las cosas tan lejanas, que la intención de mi padre era justamente no darle importancia.
Los niños son reacios a las exigencias, a recibir órdenes y al contrario, poder crecer bajo libertad absoluta fue vital para esta generación de Paul, Joseph y yo, los tres hermanos. Igual hemos procedido con nuestros seis hijos. Dos de cada uno.
No aseguro para nada que estoy en lo cierto. Es una mera manera subjetiva de ver el pasado. Simplemente él solo, gracias a su inteligencia, se percató lo que debía hacer y lo hizo y muy bien. Tras graduarse de la Universidad Católica en 1992 como Bachiller en Humanidades, Lingüística y Literatura, no paró hasta obtener su Maestría en la Universidad de Notre Dame en Indiana, Estados Unidos, un Doctorado (PhD) en Filosofía, Lenguas Románticas, Literatura y Lingüística en la Universidad de Princeton (¡Wao!) y no sé qué tantos títulos más. Enseña hace quince años en la Universidad Estatal de Nueva York en Stony Brook.
Autor de libros e investigaciones, además de cátedras, seminarios y cursos en varios de los más prestigiosos centros de estudios de Europa, Perú y Estados Unidos, está publicando el volúmen uno de interesantes aspectos de la historia del periodismo que ya les contaré en otro momento. Para él, desde Lima, un gran saludo por el Día del Maestro.
Mi padre fue profesor del programa de ingeniería pesquera de la Universidad de Ica por 25 años, además de las Universidades de Innsbruck de Austria y Debrecen de Hungría, como catedrático invitado. Con un miserable sueldo y su pensión de jubilación del estado peruano, que parecía una propina, lo hacía con mucho placer, más aún teniendo que viajar en colectivo cada semana hasta Pisco por un cuarto de siglo. Claro está considerar las excepciones por vacaciones, huelgas y otros aspectos inusuales.
No aseguro para nada que estoy en lo cierto. Es una mera manera subjetiva de ver el pasado. Simplemente él solo, gracias a su inteligencia, se percató lo que debía hacer y lo hizo y muy bien. Tras graduarse de la Universidad Católica en 1992 como Bachiller en Humanidades, Lingüística y Literatura, no paró hasta obtener su Maestría en la Universidad de Notre Dame en Indiana, Estados Unidos, un Doctorado (PhD) en Filosofía, Lenguas Románticas, Literatura y Lingüística en la Universidad de Princeton (¡Wao!) y no sé qué tantos títulos más. Enseña hace quince años en la Universidad Estatal de Nueva York en Stony Brook.
Autor de libros e investigaciones, además de cátedras, seminarios y cursos en varios de los más prestigiosos centros de estudios de Europa, Perú y Estados Unidos, está publicando el volúmen uno de interesantes aspectos de la historia del periodismo que ya les contaré en otro momento. Para él, desde Lima, un gran saludo por el Día del Maestro.
Mi padre fue profesor del programa de ingeniería pesquera de la Universidad de Ica por 25 años, además de las Universidades de Innsbruck de Austria y Debrecen de Hungría, como catedrático invitado. Con un miserable sueldo y su pensión de jubilación del estado peruano, que parecía una propina, lo hacía con mucho placer, más aún teniendo que viajar en colectivo cada semana hasta Pisco por un cuarto de siglo. Claro está considerar las excepciones por vacaciones, huelgas y otros aspectos inusuales.
Así como él existen en Perú miles y miles de maestros, que por remuneraciones muy bajas hacen lo posible por enseñar a las futuras generaciones y también mantener alertas a las actuales. A todos ellos también un feliz día.
Tampoco puedo olvidar a mi querido tío Humberto Santillán Arista, quien merecería una nota aparte. Cuando trabajaba en Radio Programas todos los años celebrábamos ese día entrevistándolo para conocer sus anécdotas. La ventaja de ser 'el jefe'. Mi tío, un viejo solitario, extraño, pero dedicado al 100% a ser pofesor y enseñar en el díficil Leoncio Prado y su libro fue elmás famoso de castellano utilizado en casi todos los colegios del país. Era para cada grado de secundaria. Eran, si la memoria no me falla, cinco volúmenes.
Tampoco puedo olvidar a mi querido tío Humberto Santillán Arista, quien merecería una nota aparte. Cuando trabajaba en Radio Programas todos los años celebrábamos ese día entrevistándolo para conocer sus anécdotas. La ventaja de ser 'el jefe'. Mi tío, un viejo solitario, extraño, pero dedicado al 100% a ser pofesor y enseñar en el díficil Leoncio Prado y su libro fue elmás famoso de castellano utilizado en casi todos los colegios del país. Era para cada grado de secundaria. Eran, si la memoria no me falla, cinco volúmenes.



