miércoles, 6 de julio de 2022

DR. JOHANN FIRBAS: SUS 80 DIFERENTES EXÁMENES Y SU RELACIÓN CON SENDERO LUMINOSO

Hans-Peter Firbas.- Esta es una crónica de un profesor, que trabajó en la Facultad de Pesquería de la Universidad San Luis Gonzaga de Ica, ubicada en Pisco, frente al mar, durante 25 años. Una historia que narra su relación con sus alumnos de Sendero Luminoso y su manera muy peculiar de calificar a sus estudiantes en los exámenes.
Yo era muy pequeño. Unos catorce años aproximadamente. Allá por 1976. En sus inicios, Sendero Luminoso -fundado en 1970- se redujo a círculos académicos en las universidades peruanas. Sin embargo, a finales de la década de 1970, el movimiento se convirtió en un grupo subversivo centrado en Ayacucho. 

Ya la facultad de pesquería de Pisco era una trinchera ideológica de Sendero Luminoso y significaba un grupo grande de estudiantes que se dedicaba a reclutar a otros y a tener amenazados a los opositores y sobre todo a las autoridades de dicho centro de estudios, entre ellos los profesores.

Mi padre, quien ya llevaba algunos años enseñando, convivía con los estudiantes durante sus discursos, actividades partidarias e inclusive almorzaba con ellos en el comedor de la UNICA. "Chicos, no sean tontos. La violencia no los va a llevar a ningún lado. Además sus ideas parten de débiles argumentos." Una estidiante se le acerca y le dice: "profesor, a usted lo respetamos porque es como nosotros. Es justo y no entra en cojudeces. Siéntase seguro, que nosotros lo cuidaremos. Usted es un hombre bueno."

Siempre que entraba como curioso a la universidad, sentía que había algo especial en la relación de los extremistas de sendero con mi papá. Escuchaba muchas cosas parecidas y luego, durante la lucha armada en los 80' el único que se paseaba tranquilo en la facultad era papá. Sus mismos zapatos, camisa, pantalón de siempre y sobre todo honesto. 

Inclusive se jalaba a los más más de Sendero en los cursos de Ingeniería Pesquera que dictaba y nunca recibió alguna presión sobre las calificaciones. El Doctor Firbas sacaba del aula a sus 80 alumnos y los hacía entrar uno por uno para un examen oral. "Me basta con mirarlo a los ojos para saber si ha estudiado," me decía. El índice de desaprobados era demasiado alto y sus alumnos comenzaron a ponerse bravos.

Fueron donde el rector y le exigieron que le pidiera a mi padre que los examenes fueran escritos y con todos los alumnos en el aula. Se lo pidió con tanta exigencia, que mi padre aceptó. "Se quieren copiar, por eso lo hacen. Mis exámenes verbales eran más un diálogo con ellos, los aconsejaba, pero las preguntas estaban allí. A veces cedía con un 11 en vez de desaprobarlo, porque era tan exigente, que podía darse un margen con la nota.

El día del examen escrito llegó. Los 80 alumnos se sentaron en su carpeta y mi padre le entregó a un alumno las hojas para que las repartieran a todos. Cuál sería la sorpresa al ver que cada examen tenía diez preguntas diferentes cada una. Hablamos de 800 preguntas distintas. Nadie pudo copiarse y la desaprobación, en vez de 80 o 90% fue de 100%. Los alumnos pidieron regresar nuevamente a su antigua manera de tomar las pruebas.

A los alumnos de Sendero Luminoso les bastaba con amenazar a mi padre para que aprobaran, asunto que sí sucedía con los colegas maestros, pero con mi padre ni una sola vez. Existía un motivo muy fuerte para que nunca le pasara nada en los peores años de Sendero en Pisco. A pesar que los criticaba y les hablaba en su cara de lo equivocados que estaban y encima los desaprobaba, siempre tranquilo. Jamás tuvo temor o miedo durante todos esos años rodeado de extremistas asesinos.

Luego de su fallecimiento, fue varias veces homenajeado en Pisco y la biblioteca llevaba su nombre. En el 2007 un terrible terremoto formó un tsunami y toda la facultad y los trabajos que estaban en la biblioteca se destruyeron. Foto 2011 (C) Diario Correo.


Reconstrucción 2021


Feliz día papá. Sé que estás bien y ya nos veremos en un tiempo.