sábado, 30 de julio de 2022

SIDA: MUJER SE CURA TRAS 15 AÑOS SIN TRATAMIENTO Y MEDICINAS GRACIAS A SU SISTEMA INMUNE

Hans-Peter Firbas / EFE / Amparo Tolosa, Genética Médica News.- Lo hemos afirmado hasta la saciedad. La naturaleza nos ha otorgado la posibilidad que tu propio organismo genere un sistema de defensa o inmunitario para luchar contra los virus, cada vez más fuertes y difíciles de combatir con antivirales.

"Cuando se determinó que la infección por VIH estaba confinada a células CD4+ y tenía efectos citopáticos, se estableció la hipótesis de que el virus causaba inmunodeficiencia por eliminación directa de los linfocitos T CD4+ e impedimento en su recambio", concluían los doctores Henry Chinhong Chan-Cheng, Silvia Leticia Monge-Rodríguez y María del Rosario Espinoza-Mora.

Los médicos de División de Inmunología del Hospital México, Caja Costarricense de Seguro Social, de la Universidad de Costa Rica y de la Unidad de Inmunología del Hospital Dr. Rafael Angel Calderón Guardia, Caja Costarricense de Seguro Social, señalaron que "el VIH se integra con rapidez en el genoma del hospedero y establece un reservorio latente que no puede eliminarse con los antiretrovirales actuales o las respuestas inmunoespecíficas contra el virus." Sin embargo, este estudio de 2017 está equivocado con relación a las defensas naturales que el organismo manifiesta, gracias al deporte, la nutrición, una vida sana y un soporte alimentario adecuado.

Los tratamientos realizados por mi padre, el Doctor Johann Heinrich Firbas, entre 1996 y el 2002, varios de sus pacientes diagnosticados con este virus y con pronósticos de un par de meses de vida, resultaron curados de este mal. 

Recordemos que desde 1981 se busca una vacuna sin éxito. Hace 31 años y nada y ahora nos dicen que hay vacuna contra la Covid-19, tras un par de meses de investigaciones.

El tratamiento de Firbas consistía en combatir el virus desde adentro, es decir, tu cuerpo podía producir un mecanismo de protección o inmunología. En el 2018 los doctores James P. Allison y Tasuku Honjo fueron galardonados con el Premio Nobel de Medicina, por sus descubrimientos de la terapia del cáncer mediante regulación del sistema inmunitario. El trabajo de los dos investigadores fue clave para demostrar el potencial real de la inmunoterapia como tratamiento contra el cáncer y supuso un punto de partida para el desarrollo de nuevos ensayos clínicos con pacientes.

El concepto de inmunoterapia como una forma de estimular al sistema inmunitario para actuar contra las células del cáncer no es nuevo. Sin embargo, ha sido necesario más de un siglo de investigación en los mecanismos del cáncer y en su relación con el sistema inmunitario para poder empezar a entender qué ocurre a nivel molecular y cómo es posible aplicar este conocimiento en la práctica clínica.

El sistema inmunitario constituye la principal defensa del organismo frente a infecciones y otros agentes patógenos. Dentro de sus funciones se encuentra la de patrullar, reconocer y neutralizar aquellos elementos que pueden resultar dañinos. Un punto esencial, por tanto, es su capacidad para distinguir las células propias de los patógenos externos. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando, como en el caso del cáncer, el enemigo emerge de dentro? El conjunto de enfermedades que se conocen como cáncer está provocado por la proliferación y crecimiento anormal de células del propio organismo. 

Debido a su origen estas células no son reconocidas como extrañas o ajenas y además, disponen de mecanismos para evadir el sistema inmunitario, lo que dificulta que una vez desarrollado un tumor éste sea eliminado por las defensas naturales del cuerpo. El trabajo de James P Allison y Tasuku Honjo ha sido crucial para hacer que las células vigilantes del sistema inmunitario reconozcan mejor a las células tumorales como tales y el sistema inmunitario pueda activarse contra ellas.

James P. Allison desarrolló en su laboratorio de la Universidad de California Berkeley un anticuerpo frente a la proteína CTLA-4, que había sido identificada como uno de los frenos del sistema inmunitario. Esta proteína se localiza en la membrana de los linfocitos T y normalmente funciona inhibiendo su activación. 

Allison postuló que los anticuerpos que bloquearan CTLA-4 facilitarían la activación de los linfocitos y, por tanto, reforzarían la acción del sistema inmunitario hacia las células del cáncer. Tenía razón. En 1994 los primeros experimentos con el anticuerpo en un modelo en ratón proporcionaron resultados espectaculares lo que empujó al investigador y a su equipo a desarrollar una terapia para pacientes humanos. 

Los primeros ensayos clínicos comenzaron por el año 2000 y ante los resultados positivos en algunos pacientes y tumores, el anticuerpo, primero de los inhibidores de puntos de control de la respuesta inmunitaria, fue comercializado en 2011.

La investigación de Tasuku Honjo, realizada en la Universidad de Kyoto, ha estado centrada en otra proteína de la superficie de los linfocitos T que también funciona como un freno para la activación de los linfocitos T: PD-1. Los experimentos en modelos animales realizados por Honjo y otros investigadores demostraron que el bloqueo de PD-1 resultaba eficaz frente a las células tumorales, lo que sentó las bases de su utilización en ensayos clínicos con pacientes. Los primeros ensayos en pacientes demostraron una elevada eficacia en algunos tumores, especialmente en cáncer de pulmón no microcítico, melanoma y cáncer renal. En la actualidad, hay varios anticuerpos frente a PD-1 aprobados para su utilización en pacientes.

El trabajo de Allison y Honjo supuso un antes y un después en la inmunoterapia como estrategia contra el cáncer. Sus investigaciones aceleraron el desarrollo de nuevas aproximaciones terapéuticas al cáncer y han hecho posible que en los últimos años miles de pacientes con cáncer hayan recibido un tratamiento efectivo contra su enfermedad. Lamentablemente, si bien los inhibidores de CTLA-4, y PD-1 resultan altamente efectivos frente a algunos pacientes y tipos de cáncer, como el melanoma, su efectividad no es generalizada a todos los tipos de cáncer o pacientes. No obstante, estos compuestos pioneros han sido el punto de partida de otras terapias en desarrollo destinadas a soltar los diferentes frenos del sistema inmunitario e impulsar su acción contra el cáncer.

Una mujer de Barcelona, un caso único de curación funcional del virus del VIH, lleva 15 años sin tomar medicación y mantiene "un control absoluto de la replicación del VIH".

El seguimiento a la enferma lo ha liderado Núria Climent, investigadora del grupo Sida e infección por VIH del IDIBAPS, dirigido por Josep Mallolas; Josep M. Miró, especialista en enfermedades infecciosas del Hospital Clínic, jefe de grupo IDIBAPS y catedrático de Medicina de la Universidad de Barcelona; Juan Ambrosioni, médico de la Unidad de VIH del Hospital Clínic e investigador del grupo de Sida e Infección por VIH del IDIBAPS; y Sonsoles Sanchez-Palomino, investigadora del mismo grupo. Como señala el centro, todos ellos son investigadores del CIBER de Enfermedades Infecciosas (CIBERINFEC).

En su estudio, describen los mecanismos inmunológicos de esta paciente, que fue diagnosticada en el estadio de infección aguda por el VIH y fue incluida en un ensayo clínico con tratamiento antirretroviral durante 9 meses y diversas intervenciones inmunomoduladoras con la ciclosporina A, un inmunosupresor.

El tratamiento antirretroviral, el estándar para controlar el sida, es efectivo para suprimir la replicación viral dentro del cuerpo y bloquea la transmisión a otras personas, con lo que el paciente logra un nivel tan reducido en sangre del VIH que pasa a ser indetectable en un análisis convencional. Sin embargo, el VIH persiste en reservorios, de manera que, si se suspende la terapia, tiene capacidad de replicarse y puede volver a atacar al paciente.

Sin embargo, un grupo muy reducido de personas, como ‘la paciente de Barcelona’, son “controladores postratamiento” y, tras dejar la medicación, consiguen mantener cargas virales indetectables.

Mallolas, ha destacado que el caso barcelonés “es excepcional no solo porque hay muy pocas personas con control postratamiento a largo plazo, sino también por el mecanismo de control del VIH, diferente al descrito en pacientes ‘controladores de élite’ y otros casos documentados hasta ahora”.

En este sentido, “la paciente de Barcelona” no tiene factores genéticos clásicos asociados con el control de la enfermedad ni virus defectuosos, pues los investigadores aislaron muestras en laboratorio y comprobaron que su VIH tenía las condiciones para replicarse.

Los investigadores también confirmaron que sus linfocitos T —agentes clave del sistema inmunitario— son susceptibles a la infección por el VIH, lo que sugiere que otras poblaciones celulares de la sangre bloqueaban la infección y podrían contribuir al control de la enfermedad.

La novedad es que los investigadores han caracterizado las dos poblaciones de células que consiguen controlar el VIH: las células natural killer (NK), que forman parte del sistema inmune innato y constituyen la primera línea de defensa frente a diferentes patógenos; y los linfocitos T CD8+, que juegan un papel clave en la defensa de las células frente a virus y bacterias.

“La novedad es que los investigadores han caracterizado las dos poblaciones de células que consiguen controlar el VIH”.

“Comparado con otras personas, la paciente tiene niveles muy altos de estas dos poblaciones que pueden estar bloqueando el virus y destruyendo células infectadas”, ha destacado la investigadora Climent.

A partir de ahora, el objetivo de los investigadores es descifrar con todo detalle el modelo de éxito del sistema inmunológico de esta paciente, de la que no ha trascendido ningún detalle por petición expresa de la misma, para determinar si es posible replicarlo en otros afectados, lo que sería un paso de gigante en el control de la gran pandemia de la segunda mitad del siglo XX.