A mediados de noviembre de 2019, identifiqué, gracias a mi labor periodística, una inminente quiebra o crack económico en uno de los más importantes bancos del mundo. El Deutsche Bank estaba no sólo a punto de irse al tacho, sino este hecho iba a traer como consecuencia un efecto dominó, es decir, que el crack se iba a jalar a una cantidad fuerte de entidades financieras, negocios, empresas y otras actividades de diversa índole a un desastre global.
Debido a la reserva y gravedad de lo que pude descubrir, solamente compartí la información con mi hijo mayor Hans-Peter, a quien le dije que entre el 23 y 27 de diciembre de 2019 sucedería un hecho muy terrible, que afectaría a todo el planeta. Antes las crisis financieras eran solucionadas por los países afectados creando conflictos bélicos, los cuales logran reactivar las economías internas, por causa de la producción masiva de diferentes productos o similares para enfrentar una guerra.
Como el problema iba a ser global, la solución no se iba a obtener con alternativas locales o zonales. La única manera de salirse del caos era enfrentarlo con la misma fuerza, es decir, cada uno de los países debía intervenir activamente para arreglar la coyuntura de los grandes grupos de poder. Hacer una batalla mundial era un sueño, pero una guerra sanitaria se convertía en una solución al alcance de los Iluminatis.
Está claro que no tenía yo la menor idea, que el poder iba a reaccionar con esta estrategia y gracias a la complicidad de los gobernantes de turno y a los medios de comunicación con sus periodistas comprados, iba ser muy sencillo aplastar a todos, ya que la gran mayoría de habitantes de la Tierra son y han sido manipulados hace décadas por estos medios de comunicación para tenernos dominados, sin pensamiento propio, sin opinión pública, ya que siempre aceptábamos como verdad absoluta lo que esos irresponsables comunicadores nos contarían al respecto.
Cuando se inicia la pandemia, el primer dato que recibo, que me confirmó que esto era una farsa absoluta fue la masiva emisión de mensajes que nos decían que había que lavarse las manos para combatir el Coronavirus. Sin embargo, no existe en el mercado jabones anti virus, sino solamente anti bacterias. Entonces, ¿cómo combato un virus con un jabón que sólo mata bacterias? Antes de este dato, mi padre, el Doctor Johann Firbas me aseguró en el año 1996 que los virus nuevos eran imposibles de combatir con antibióticos y vacunas, ya que, tras décadas de uso indiscriminado de medicamentos y vacunas, los virus se habían convertido en inmunes a tratamientos tradicionales.
Por esa razón, mi padre se ubicó en el otro lado de la balanza. “Hijo, tu cuerpo posee su propio sistema de defensas, el sistema inmunológico. Lo que se debe hacer es armar hasta con una bomba atómica a tu sistema de protección, con alimentación adecuada, actividad física y 100% de salud mental. Con esas cosas cumplidas, tu propio organismo se encargará de los ataques externos de enfermedades de todo tipo.”
Ahora bien, el segundo dato fue un refuerzo a mi posición respecto al Covid-19. Las famosas máscaras. A diferencia del virus de la Influenza o Gripe Común, el Coronavirus es un virus muy pesado. Los virus pesados son muy inofensivos y poco contagiosos, debido a que ni bien alguna gota de saliva o cutícula salga de tu boca, inmediatamente caerá al suelo. El virus de la Influenza es muchísimo más liviano, motivo por el cual, es posible que flote un poco en el ambiente y contagie a otras personas. Nunca usamos mascarillas para la Influenza, y por qué ahora sí con el Coronavirus.
Más adelante, una serie de medidas que se tomaron en casi todo el mundo fue el confinamiento y la prohibición de realizar actividades físicas, ambas decisiones completamente opuestas a estrategias que solucionen esta supuesta pandemia. Finalmente, para rematarnos, lo primero que permitieron fue el delivery de pollos a la brasa y pizzas, con el objetivo de convertirnos más vulnerables a la enfermedad. Y para colmo, la constante transmisión de miedo, angustia y depresión que emitían los medios de comunicación, son los tres factores más importantes para que tu sistema inmune se vaya al tacho.
Para cerrar este preámbulo, la estrategia era hacer más millonarios a los millonarios y más pobres a los pobres y que se muera la mayor cantidad de gente. Es completamente inadmisible que teniendo a la mano el dióxido de cloro, que era la mejor bala contra la Covid-19 fuera colocado como “veneno”, cuando era todo lo contrario. Era la solución más barata, pero justamente eso iba a destruir la estrategia de mover billones en el sistema de salud.
Ingresando al tema de la vacuna de Pfizer-BioNTech contra la COVID-19, cuyo nombre comercial es Comirnaty es una vacuna, ¿por casualidad descubierta en Alemania? contra la COVID-19 basada en ARN mensajero (este asunto, de suma gravedad lo veremos más adelante). La empresa alemana de biotecnología BioNTech es la desarrolladora original de la tecnología de vacunas, mientras que la empresa farmacéutica estadounidense Pfizer es una de las socias de fabricación de BNT162b2.
Para octubre de 2021, Pfizer y BioNTech copaban 80% del mercado de vacunas COVID-19 en la Unión Europea y 74% en Estados Unidos. Esta vacuna se convirtió en el fármaco más vendido de la historia, ingresando 34.445 millones en 2021 y 35.405 millones el año siguiente. En diciembre de 2023, el estado de Texas demandó a Pfizer por haber exagerado la eficacia de su vacuna.
¿Cómo se puede desarrollar una vacuna en meses, cuando la del SIDA se encuentra en Fase 2 y su investigación se inició en el año 1982? Imposible. Además, la censura fue para mi un dato de sumo valor, ya que siempre las censuras apuntan a las verdades y no a las mentiras.
El perfil de los efectos secundarios de esta falsa vacuna de BioNTech para la COVID-19 es muy amplia. Se han dado casos de anafilaxia. Según un informe realizado por la agencia gubernamental estadounidense Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, el 71 % de las reacciones alérgicas se produjeron en los quince minutos posteriores a la vacunación y frecuentemente (81 %) ocurrió en individuos con amplio historial de alergias o reacciones alérgicas.
El 9 de diciembre de 2020, la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios (MHRA, por sus siglas en inglés) británica desaconsejó la administración de la vacuna a aquellos con un historial significativo de reacciones alérgicas. El 12 de diciembre, la agencia reguladora de referencia en Canadá secundó la misma recomendación, indicando que "las dos personas que experimentaron reacciones alérgicas severas en el Reino Unido poseían un historial de reacciones de anafilaxia y portaban inyecciones de adrenalina para su uso de emergencia. Ambas fueron tratadas y se han recuperado.”
Según el Bureau of Investigative Journalism, en las negociaciones con gobiernos nacionales como los de Argentina, Brasil y Sudáfrica Pfizer exigió inmunidad contra toda reclamación económica y pidió bienes públicos como garantía contra costes legales futuros. El gobierno de Brasil llegó a retirarse de las negociaciones pero unos meses después finalmente firmó un contrato por 100 millones de dosis. Para octubre de 2021 la mayoría de los contratos firmados entre Pfizer y gobiernos seguían siendo secretos.
En marzo de 2020, BioNTech formó una alianza de 135 millones de dólares con Fosun Pharmaceutical de Shanghái para el desarrollo y marketing de BNT162b2 en China. Poco después firmó un acuerdo con Pfizer por el que la empresa estadounidense se encargaría de la comercialización en todo el mundo (excepto en China, Alemania y Turquía) llevándose por ello la mitad de los beneficios.
En septiembre de 2020, el gobierno alemán otorgó a BioNTech 375 millones de euros ($ 445 millones) para su programa de desarrollo de la vacuna contra la COVID-19. BioNTech también había recibido 100 millones de euros ($ 119 millones) de subvención de la Comisión Europea y el Banco Europeo de Inversiones a mediados de 2020.
Contrariamente a otros fabricantes de vacunas COVID-19 como AstraZeneca y Johnson & Johnson, Pfizer nunca se planteó vender su vacuna a precio de costo. El contrato negociado por la Comisión Europea paga las dosis a un precio mayor que el estadounidense: 19,5 euros (un euro valía en 2021 en torno a 1,2 dólares) a pesar de comprar un mayor número de dosis que Estados Unidos. Posteriormente, Pfizer aumentó el precio de las dosis para Estados Unidos y Reino Unido hasta el nivel europeo. Brasil ha comprado sus dosis a 10 dólares la unidad.
Solo en los nueve primeros meses de 2021, Pfizer ingresó 24 300 millones de dólares con la venta de vacunas. Menos del 1% de las dosis fueron enviadas a países desfavorecidos económicamente, a precios de entre 6,75 y 11 dólares la dosis. El hecho de que la vacuna BNT162b2, inventada por la empresa alemana BioNTech, sea conocida universalmente como la "vacuna Pfizer" ha sido calificado de "el mayor golpe de marketing de la historia de la industria farmacéutica".
Por parte de BioNTech, se estima que esta vacuna le ha reportado más de diez mil millones de euros de beneficio en 2021 y a Maguncia, la ciudad donde tiene su sede, unos ingresos fiscales extraordinarios de hasta mil millones de euros. En junio de 2022, trascendió que los gobiernos de la Unión Europea estaban presionando a Pfizer para renegociar su contrato de suministro, tras haber comprado millones de dosis de vacunas que finalmente no serían necesarias.
El ampliamente elogiado modelo alemán del régimen de Angela Merkel para hacer frente a la pandemia de COVID-19 estuvo envuelto en una serie de escándalos potencialmente devastadores que van al corazón mismo de las pruebas y el asesoramiento médico que se estaba utilizando para declarar cierres económicos draconianos y, a continuación, vacunaciones obligatorias de facto. Los escándalos implican a un profesor en el corazón del grupo asesor de Merkel para la crisis. Aunque las implicaciones van mucho más allá de las fronteras alemanas hasta la propia OMS y sus recomendaciones globales.
VACUNAS FALSAS, PRUEBAS MOLECULARES FALSAS
A pesar de años de investigación, recién cerré lo pendiente. El 23 de enero de 2020, en la revista científica Eurosurveillance, del Centro de Prevención y Control de Enfermedades de la UE, el Dr. Christian Drosten, junto con varios colegas del Instituto de Virología de Berlín en el Hospital Charite y con el director de una pequeña empresa de biotecnología de Berlín, TIB Molbiol Syntheselabor GmbH, publicaron un estudio en el que afirmaban haber desarrollado la primera prueba eficaz para detectar si alguien está infectado con el nuevo coronavirus identificado por primera vez sólo unos días antes en Wuhan. El artículo de Drosten se titulaba “Detección del nuevo Coronavirus 2019 (2019-nCoV) mediante RT-PCR en tiempo real”.
La noticia fue recibida con un respaldo inmediato por el corrupto director general de la OMS, Tedros Adhanom. Desde entonces, la prueba respaldada por Drosten para detectar el virus, denominada prueba en tiempo real o RT-PCR (PRUEBA MOLECULAR, en la que se basó la lucha contra la pandemia), se ha extendido a través de la OMS por todo el mundo, como el protocolo de prueba más utilizado para determinar si una persona puede tener COVID-19, la enfermedad.
El 27 de noviembre, un grupo muy respetado de 23 virólogos, microbiólogos y científicos afines internacionales publicaron un llamamiento para que Eurosurveillance se retractara del artículo de Drosten del 23 de enero de 2020. Su cuidadoso análisis del artículo original es condenatorio. La suya es una auténtica “revisión por pares”.
Acusan a Drosten y a sus cohortes de una incompetencia científica “fatal” y de fallos en la promoción de su prueba. Estas informaciones vertidas en los párrafos siguientes no las van a encontrar sin escarbar hasta lo más profundo.
Para empezar, como revelan los científicos críticos, el artículo que estableció la prueba de PCR de Drosten para la cepa de Coronavirus de Wuhan, que posteriormente fue adoptada con indecente premura por el gobierno de Merkel junto con la OMS para su uso en todo el mundo —lo que provocó graves cierres en todo el mundo y una catástrofe económica y social— nunca fue revisado por pares antes de su publicación en la revista Eurosurveillance.
Increíblemente, el protocolo de la prueba de Drosten, que ya había enviado a la OMS en Ginebra el 17 de enero, fue recomendado oficialmente por la OMS como la prueba mundial para determinar la presencia del Coronavirus de Wuhan, incluso antes de que el documento hubiera sido publicado.
Para un tema tan complejo e importante para la salud y la seguridad mundiales, no es posible una “revisión por pares” seria durante 24 horas de al menos dos expertos en la materia. Los críticos señalan que Drosten y su coautora, la Dra. Chantal Reusken, no revelaron un flagrante conflicto de intereses.
Ambos eran también miembros del consejo editorial de Eurosurveillance. Además, tal y como informan la BBC y Google Statistics, el 21 de enero hubo un total mundial de 6 muertes atribuidas al virus de Wuhan. Se preguntan: “¿Por qué los autores asumieron un reto para los laboratorios de salud pública mientras no había pruebas sustanciales en ese momento que indicaran que el brote estaba más extendido de lo que se pensaba inicialmente?”
Otro de los coautores del artículo de Drosten que dio una cobertura de aparente credibilidad científica al procedimiento de PCR de Drosten fue el jefe de la empresa que desarrolló la prueba que hoy se comercializa, con la bendición de la OMS, en cientos de millones, Olfert Landt, de Tib-Molbiol en Berlín, pero Landt tampoco reveló ese hecho pertinente en el artículo de Drosten.
Ciertamente no hay nada sospechoso o impropio aquí, o… ¿sería relevante saber si Drosten, el principal asesor científico de Merkel para la COVID-19 o el “Tony Fauci” alemán de facto, recibieron un porcentaje por cada prueba vendida por Tib-Molbiol en su acuerdo de comercialización global con Roche?
Desde finales de enero de 2020, los principales medios de comunicación del mundo nos han inundado con aterradoras actualizaciones cada hora sobre “el número total de infectados por el Coronavirus”. Por lo general, se limitan a sumar cada incremento diario a un total mundial de “casos confirmados”, que actualmente supera los 66 millones. Alarmante, si no fuera porque, como señalan Pieter Borger y sus colaboradores científicos, los “casos confirmados” son una cifra sin sentido. ¿Por qué?
El informe Borger identifica lo que ellos llaman “diez problemas fatales” en el documento de Drosten. Aquí retomamos los más flagrantes que pueden ser fácilmente captados por la mayoría de los legos.
Drosten y compañía dieron secuencias de cebadores y sondas confusas y sin especificar. Los críticos señalan: “Este elevado número de variantes no sólo es inusual, sino que también resulta muy confuso para los laboratorios. Estas seis posiciones no especificadas podrían dar lugar fácilmente al diseño de varias secuencias alternativas de cebadores que no se relacionan con el SARS-CoV-2… la confusa descripción inespecífica del documento de Corman-Drosten no es adecuada como protocolo operativo estándar. Estas posiciones no especificadas deberían haber sido diseñadas de forma inequívoca”. Añaden que “la RT-PCR no se recomienda para el diagnóstico primario de la infección. Por ello, la prueba RT-PCR utilizada en la rutina clínica para la detección de COVID-19 no está indicada para el diagnóstico de COVID-19 sobre una base normativa.”
Pero aún más condenable para Drosten es el hecho de que no mencionó en ninguna parte que una prueba fuera positiva o negativa, ¡ni tampoco lo que define un resultado positivo o negativo! El informe Borger señala: “este tipo de pruebas de diagnóstico virológico deben basarse en un POE (Protocolo Operativo Estándar), que incluya un número validado y fijo de ciclos de PCR (valor Ct) tras el cual una muestra se considera positiva o negativa. El valor Ct máximo razonablemente fiable es de 30 ciclos. Por encima de un Ct de 35 ciclos, debe esperarse un número rápidamente creciente de falsos positivos… los estudios científicos demuestran que sólo se detectan virus no infecciosos (muertos) con valores Ct de 35”. (énfasis añadido).
La OMS y Drosten recomiendan un Ct de 45 ciclos y, al parecer, los funcionarios sanitarios alemanes también lo hacen. No es de extrañar que a medida que se incrementa el número de pruebas en el inicio de la temporada de gripe de invierno, los “positivos” de la PCR en Alemania y en otros lugares se disparen. Como señalan los autores críticos, si las autoridades sanitarias especificaran un máximo de 35 ciclos, ¡el número de positivos por corona sería sólo inferior al 3% del actual! Señalan que un resultado analítico con un valor Ct de 45 carece absolutamente de sentido desde el punto de vista científico y diagnóstico (un valor Ct razonable no debería superar los 30). Todo esto debería ser comunicado muy claramente.
Es un error importante que el documento de Corman-Drosten no mencione el valor máximo de Ct a partir del cual una muestra puede considerarse inequívocamente como un resultado positivo o negativo. Este importante límite del umbral del ciclo tampoco se especifica en ninguna de las presentaciones de seguimiento hasta la fecha”. El hecho de que estos productos de PCR no hayan sido validados a nivel molecular es otro llamativo error del protocolo, que hace que cualquier prueba basada en él sea inútil como herramienta de diagnóstico específica para identificar el virus del SARS-CoV-2.
En palabras sencillas, todo el edificio de la fundación Gates, el gobierno de Merkel, la OMS y el FEM, así como el caso de las vacunas forzadas de facto no probadas, se basa en los resultados de una prueba de PCR para el Coronavirus que no vale una colina de frijoles. La prueba de Drosten y la OMS es, más o menos, basura científica.
Esta devastadora crítica de veintitrés científicos de primera línea mundial, entre los que se encuentran científicos que tienen patentes relacionadas con la PCR, el aislamiento y la secuenciación del ADN, y un antiguo científico jefe de Pfizer, es condenatoria, pero no es el único problema al que se enfrenta hoy el profesor Dr. Christian Drosten. Él y los funcionarios de la Universidad Goethe de Frankfurt, donde afirma haber recibido su doctorado en medicina en 2003, están siendo acusados de fraude en la obtención del título.
Según el Dr. Markus Kühbacher, especialista en la investigación de fraudes científicos como el plagio de tesis, la tesis doctoral del Dr. Drosten, por ley, debe ser depositada en una fecha determinada ante las autoridades académicas de su Universidad, que luego firman un formulario legal, Revisionsschein, verificado con la firma, el sello de la Universidad y la fecha, con el título de la tesis y el autor, para ser enviado al archivo de la Universidad. Con él se archivan tres ejemplares originales de la tesis.
Kühbacher acusa a la Universidad Goethe de encubrimiento al afirmar, falsamente, que el Revisionsschein de Drosten estaba archivado. El portavoz de la Universidad se vio obligado más tarde a admitir que no estaba archivado, al menos no localizable por ellos. Además, de las tres copias obligatorias del archivo de su tesis doctoral, muy relevante dada la importancia mundial del papel de Drosten en el coronavirus, dos copias han “desaparecido” y la única copia restante está dañada por el agua. Kühbacher dice que Drosten se enfrentará ahora probablemente a cargos judiciales por tener un título de doctor fraudulento.
El abogado del Dr. Wodarg es un conocido abogado alemán-americano, llamado el Dr. Reiner Fuellmich. En sus acusaciones contra los acusados, Fuellmich cita en su totalidad las acusaciones contra la prueba Drosten para el Coronavirus del Dr. Pieter Borger señaladas anteriormente. De hecho, esto obliga a los acusados a refutar el documento de Borger. Es un paso importante en el camino para refutar todo el fraude de las pruebas de PCR de COVID-19 de la OMS. Ya un tribunal de apelación de Lisboa, Portugal, dictaminó el 11 de noviembre pasado que la prueba PCR de Drosten y la OMS no era válida para detectar la infección por coronavirus y que no era base para ordenar bloqueos nacionales o parciales.
Si lo que está en juego no fuera tan mortal para la humanidad, todo esto sería material para una comedia del absurdo. El zar de la salud mundial, el jefe de la OMS Tedros no es ningún médico cuya OMS está financiada masivamente por un multimillonario administrador de ordenadores que abandonó la universidad, Gates, que también asesora al gobierno de Merkel sobre las medidas de COVID-19.
El gobierno de Merkel utilizó la prueba PCR de Drosten y a Drosten como experto “omnisciente” para imponer las consecuencias económicas más draconianas fuera de los tiempos de guerra. Su ministro de Sanidad, Jens Spahn, es un antiguo banquero que no tiene ningún título de médico, sino que ha trabajado como lobista para las grandes farmacéuticas. El jefe del CDC alemán, llamado Instituto Robert Koch, Lothar Wieler, no es virólogo sino médico de animales, Tierarzt. Con este equipo, los alemanes están viendo sus vidas destruidas por bloqueos y medidas sociales nunca antes imaginadas. Hay ciencia y luego hay ciencia. Sin embargo, no toda la “ciencia” es válida. El Editor en jefe del popular periódico alemán BILD, pidió disculpas por el engaño del Coronavirus.
Pero, lamentablemente el asunto no termina acá. Veamos lo que sucederá de hoy en adelante en estas innegables investigaciones del Doctor japonés Shigetoshi y del Doctor Sucharid Bhagdi.
DENUNCIADOS EN ALEMANIA
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