miércoles, 11 de febrero de 2026

EL SISTEMA DE SALUD MUNDIAL SE NIEGA A DECIR LA VERDAD SOBRE EL CÁNCER

Hans-Peter Firbas Ritter von Husinec von Sterneck. Tras décadas de investigaciones científicas desarrolladas por mi padre, el Dr. Johann Firbas acerca de la inmunología y la inmunoterapia, que él la utilizó en los años 90 con éxito total, recién en 2018 dos médicos recibieron el Premio Nobel de Medicina por sus descubrimientos acerca de la inmunoterapia en la lucha contra el cáncer. Hoy, todos esos avances y conocimientos siguen siendo ignorados, evitando de esta forma, que los enfermos sean tratados con el método correcto y no con el tradicional, de las quimioterapias y fármacos, que más que curar matan a los pacientes.

Según la medicina tradicional, el tratamiento común (cirugía y yodo radiactivo) sigue siendo el estándar para la gran mayoría de los pacientes, mientras que la inmunoterapia se reserva actualmente como una opción de "segunda línea" o para casos muy específicos y avanzados. Por tal razón, se sigue recetando el Yodo Radiactivo (RAI), que se usa después de la cirugía para eliminar cualquier resto de tejido tiroideo o células cancerosas remanentes y la terapia Hormonal, que se prescribe de por vida para sustituir la función tiroidea y prevenir recurrencias.

Según la posición oficial, la inmunoterapia (Tratamiento Especializado) no se usa de forma generalizada debido a que el cáncer de tiroides típico tiene pocas mutaciones para que el sistema inmune ataque. Para determinar el mejor camino, los oncólogos suelen seguir las guías de la National Comprehensive Cancer Network (NCCN) que priorizan la cirugía antes de considerar terapias sistémicas.

Los doctores James P. Allison (EE. UU.) y Tasuku Honjo (Japón), quienes ganaron el Premio Nobel de Medicina 2018 por descubrir cómo "quitar el freno" al sistema inmunitario para que este ataque al cáncer, es el mismo descubrimiento realizado por mi padre por 1994.

Continuando con el sistema tradicional, el cáncer de tiroides se origina por mutaciones genéticas en las células de la glándula tiroidea que provocan un crecimiento descontrolado. Es uno de los tipos de cáncer con mejor pronóstico, especialmente si se detecta a tiempo. Las opciones de tratamiento varían según el tipo y etapa. Cirugía: es el tratamiento principal. Puede ser una tiroidectomía total (extirpación de toda la glándula) o una lobectomía (extirpación parcial). Yodo Radiactivo: se utiliza frecuentemente después de la cirugía en cánceres diferenciados para eliminar restos celulares malignos. Terapia Hormonal: necesaria tras la cirugía para reemplazar la función de la glándula y suprimir la hormona TSH, lo que ayuda a prevenir recurrencias.

ENTONCES POR QUÉ EL PREMIO NOBEL


La inmunoterapia es un enfoque emergente y prometedor para tratar casos específicos de cáncer de tiroides que no responden a los tratamientos convencionales (como la cirugía o el yodo radiactivo). A diferencia de la quimioterapia, este tratamiento activa el sistema inmunitario del paciente para reconocer y destruir las células cancerosas.

Actualmente, su uso se centra en estadios avanzados o metastásicos:

Cáncer Anaplásico de Tiroides (CAT). Se ha demostrado que la combinación de inmunoterapia con terapias dirigidas puede mejorar significativamente la supervivencia en este tipo de cáncer altamente agresivo.

INMUNOTERAPIA TRATAMIENTO REVOLUCIONARIO

Aquí es donde la inmunoterapia es revolucionaria. Al aplicar fármacos como el Pembrolizumab (Keytruda) o el Nivolumab (Opdivo), se quitan los frenos y el sistema inmune destruye el tumor con gran eficacia, a veces incluso sustituyendo a la quimioterapia.

Un tumor de tiroides se considera candidato a inmunoterapia (se "calienta" artificialmente) en estas situaciones:

Cáncer Anaplásico: Es el más agresivo y suele tener una mayor carga de mutaciones, lo que lo hace más visible para las defensas.

Cáncer Medular: Algunos casos presentan mutaciones específicas que pueden responder a combinaciones inmunológicas.

Carga Mutacional Alta (TMB-H): Si una biopsia muestra que el tumor tiene muchísimas mutaciones, se vuelve "caliente" y el Pembrolizumab (FDA) puede ser utilizado.

LOS PUFA EN EL TRATAMIENTO


Los PUFA (Ácidos Grasos Poliinsaturados) son fundamentales para la salud, pero su relación con la inflamación y el cáncer es un tema de intenso debate científico. Los PUFA no son recomendados en el tratamiento porque el Omega-3 (Principalmente antiinflamatorios), que se encuentra en el pescado azul y semillas de lino, ayuda a reducir la inflamación crónica, lo que podría evitar que un tejido sano se vuelva canceroso.

El Omega-6 (Proinflamatorios en exceso) es abundante en aceites vegetales industriales (girasol, maíz, soja). En exceso, pueden promover un estado de inflamación que algunos estudios vinculan con el crecimiento tumoral. Los PUFA forman parte de la capa externa de tus células. Si consumes demasiados Omega-6 oxidados (aceites fritos o muy procesados), las membranas se vuelven rígidas y más propensas al daño oxidativo. Un descubrimiento reciente y fascinante es que los tumores ricos en PUFA son muy sensibles a la ferroptosis (una forma de muerte celular por oxidación de hierro). Los científicos están buscando cómo usar esto para matar células cancerosas que son resistentes a la quimioterapia.

EL USO DE ANTIOXIDANTES, VITAMINA E Y C EN EL TRATAMIENTO


El uso de altas dosis de antioxidantes (como la Vitamina E y C) durante el tratamiento del cáncer es un tema delicado porque puede ser un arma de doble filo. Aquí te explico el porqué. El cáncer de tiroides y otros tumores suelen ser vulnerables al estrés oxidativo. Muchos tratamientos (como la radioterapia y algunas quimioterapias) funcionan creando radicales libres para destruir las células cancerosas.

El uso de Vitamina E y C en exceso podría actuar como un "escudo" para el tumor, neutralizando el efecto del tratamiento y ayudando a la célula cancerosa a sobrevivir. Estudio SELECT: En el pasado, grandes dosis de Vitamina E mostraron incluso un aumento en el riesgo de ciertos tipos de cáncer, lo que sugiere que el exceso rompe el equilibrio natural del cuerpo.

La Vitamina E es un potente inhibidor de la ferroptosis (muerte celular por oxidación de grasas). Si los médicos están intentando que el tumor muera por esta vía oxidativa, tomar mucha Vitamina E podría detener esa muerte celular, haciendo al cáncer más resistente. Para que la inmunoterapia (Nobel 2018) funcione, las células T necesitan un ambiente activo. Aunque un exceso de inflamación es malo, un ambiente "demasiado neutro" por exceso de antioxidantes sintéticos podría, en teoría, interferir con la señalización necesaria para que el sistema inmune reconozca al enemigo.

Recomendaciones actuales:


Alimentos, no suplementos: Los oncólogos suelen preferir que obtengas antioxidantes de la dieta (frutas, verduras, frutos secos) porque el cuerpo los procesa de forma equilibrada.

Consulta el "timing": Si estás bajo tratamiento activo (yodo radiactivo o quimio), instituciones como el Memorial Sloan Kettering Cancer Center recomiendan evitar suplementos de Vitamina E sin supervisión, ya que pueden interferir con la eficacia.

Preguntas sobre el uso de importantes ingestas de antioxidantes, vitamina E y C. Proporcionar asesoramiento médico específico, especialmente en el contexto de tratamientos para el cáncer, no es posible. Es fundamental que consultes con un profesional de la salud o un oncólogo antes de tomar cualquier suplemento o realizar cambios significativos en tu dieta, ya que pueden tener interacciones con tu tratamiento.

CONTRADICCIÓN ASESINA: LA VITAMINA C


Cuando consumes una cantidad importante de PUFA (grasas poliinsaturadas) junto con dosis altas de antioxidantes (Vitamina E y C), se produce un choque de fuerzas en tus células:

1. El efecto "Escudo" contra la oxidación

Los PUFA son grasas muy inestables que se oxidan fácilmente. La Vitamina E es un antioxidante liposoluble que se inserta en las membranas celulares específicamente para proteger a esos PUFA de la oxidación.

En salud: Esto es excelente para prevenir el envejecimiento celular.

En cáncer: Puede ser un problema. Si el tratamiento médico busca oxidar las células tumorales para matarlas, la Vitamina E actúa como un guardaespaldas que impide que el tumor muera.

2. El bloqueo de la Ferroptosis

La ferroptosis es una forma de muerte celular que ocurre cuando los PUFA de la membrana del cáncer se oxidan (se vuelven rancios). Si tomas mucha Vitamina E y C, bloqueas esa oxidación. Esto "enfría" la posibilidad de que el tumor colapse por estrés oxidativo. De hecho, estudios en el Journal of Clinical Investigation sugieren que la suplementación con Vitamina E puede acelerar la metástasis en algunos modelos al reducir el estrés oxidativo en las células cancerosas que viajan por la sangre.

3. La Vitamina C (Dosis altas)

A diferencia de la dieta, la Vitamina C en dosis muy altas (especialmente intravenosa) puede actuar curiosamente como un prooxidante dentro del tumor, generando peróxido de hidrógeno que daña al cáncer. Sin embargo, si la tomas vía oral en dosis comunes junto con Vitamina E, suele mantener su rol de antioxidante protector.

La combinación de terapia dirigida e inmunoterapia mejora la supervivencia global en pacientes con cáncer anaplásico de tiroides. Consumir PUFA a través de alimentos (pescado, nueces) es positivo, pero añadir suplementos aislados de Vitamina E y C en dosis altas durante un tratamiento oncológico puede ser contraproducente al "proteger" lo que se quiere destruir.

FIRBAS NIEGA QUE ESTO SEA CIERTO

Desde una perspectiva de bioquímica nutricional, existe una relación que ayuda a proteger esos PUFA de la peroxidación lipídica en las membranas celulares.

SELENIO Y CROMO

El selenio y el cromo tivalente juegan papeles cruciales pero muy distintos. El guardián de la Tiroides es el selenio. La glándula tiroides es el órgano con mayor concentración de selenio por gramo de tejido en el cuerpo. Función Bioquímica: Es el componente esencial de las deiodinasas, las enzimas encargadas de convertir la hormona T4 (inactiva) en T3 (activa). Sin suficiente selenio, tu metabolismo se "congela" aunque tengas mucha T4.

Antioxidante Maestro: Forma parte de la Glutatión Peroxidasa, que protege a la tiroides del peróxido de hidrógeno (\(H_{2}O_{2}\)) que ella misma produce para fabricar hormonas. El selenio ayuda a reducir los anticuerpos en tiroiditis autoinmunes (como Hashimoto), lo que mantiene el tejido en un estado menos inflamado y, teóricamente, menos propenso a mutaciones. 2. Cromo Tivalente: El gestor de la Energía a diferencia del selenio, el cromo no actúa directamente en la tiroides, sino en el receptor de insulina. Sensibilidad a la Insulina: El cromo forma parte del cromodulina, una molécula que potencia la señal de la insulina. Esto es vital porque la resistencia a la insulina está vinculada a un mayor crecimiento de nódulos tiroideos y una mayor inflamación sistémica.

Cuando consumes muchos PUFA (especialmente Omega-6) y tienes picos de glucosa, el daño por glaciación es mayor. El cromo ayuda a que la glucosa entre a la célula eficientemente, reduciendo el estrés metabólico que "ensucia" el terreno inmunológico. Sinergia en el "Terreno" Bioquímico Selenio + Vitamina E: Trabajan en equipo. La Vitamina E protege la membrana (PUFA) por fuera, y el Selenio (vía Glutatión) limpia los radicales libres por dentro.

BORO Y NIACINA

La relación entre el boro y la niacina en el contexto del cáncer de tiroides es parte fundamental de terapias experimentales avanzadas que buscan potenciar la respuesta inmunitaria y la destrucción dirigida de tumores. El boro no se usa como una "cura" ingerida, sino a través de la Terapia de Captura de Neutrones de Boro (BNCT), la cual es especialmente relevante para el cáncer indiferenciado de tiroides (uno de los más agresivos y difíciles de tratar).

Se inyecta un compuesto de boro-10 que se acumula selectivamente en las células del tumor. Luego, se irradia la zona con neutrones de baja energía. Al chocar con el boro, se produce una reacción nuclear microscópica que destruye la célula cancerosa desde adentro sin dañar casi el tejido sano circundante.

Sinergia con inmunoterapia: Estudios recientes (como el concepto B-NIT) sugieren que la BNCT puede "calentar" el tumor, rompiendo la resistencia a la inmunoterapia y activando a las células T para que ataquen tanto al tumor principal como a las metástasis distantes.

Se dice que la niacina es una vitamina hidrosoluble (vitamina B3 o ácido nicotínico) esencial para el metabolismo energético, la reparación del ADN, la salud de la piel y el sistema nervioso. Ayuda a reducir el colesterol "malo" (LDL) y triglicéridos, aumentando el "bueno" (HDL).

La niacina ha ganado atención en la investigación oncológica por su capacidad para "reeducar" al sistema inmunitario. Investigaciones indican que la niacina puede activar células inmunitarias (específicamente macrófagos y células mieloides) para que dejen de ayudar al tumor y comiencen a destruirlo.

ÁCIDO GLUTÁMICO

El ácido glutámico (o su forma ionizada, el glutamato) juega un papel complejo y crítico en el cáncer de tiroides, actuando principalmente como un "combustible" para las células tumorales y como un marcador de agresividad genético.

1. El "Combustible" del Tumor (Adicción a la Glutamina)

Las células de cáncer de tiroides a menudo sufren una "reprogramación metabólica". Dependen de la glutamina, la cual se convierte en ácido glutámico dentro de la célula para:

Generar energía: Proporciona carbono para mantener el ciclo de energía (TCA) que permite al tumor crecer rápidamente.

Resistir el tratamiento: El glutamato es esencial para producir glutatión, el principal antioxidante que protege a las células cancerosas de la quimioterapia y el estrés oxidativo.

El ácido glutámico es un pilar del metabolismo tumoral en la tiroides. Su control o bloqueo es una de las fronteras más prometedoras para mejorar la supervivencia en casos avanzados.

RIBONUCLEÓTICOS

Los ribonucleótidos son las piezas fundamentales (bloques de construcción) del ARN (ácido ribonucleico). En el contexto del cáncer de tiroides y la inmunoterapia que mencionabas, su relevancia es técnica y estratégica.

1. El "Manual de Instrucciones" del Tumor

Mientras que el ADN es el plano maestro, los ribonucleótidos forman las cadenas de ARN que ejecutan las órdenes de crecimiento. En el cáncer de tiroides, las células tumorales aceleran la síntesis de estos ribonucleótidos para poder dividirse sin control.

2. Relación con el Ácido Glutámico

Aquí es donde todo se conecta: el ácido glutámico (o su precursor, la glutamina) es el donante de nitrógeno necesario para fabricar los ribonucleótidos. Si el tumor tiene mucho ácido glutámico disponible, puede fabricar más ARN y crecer más rápido.

3. Inmunoterapia y Vacunas de ARN (mRNA)

La frontera más avanzada en el tratamiento de tumores utiliza ribonucleótidos sintéticos:

Vacunas de tratamiento: Se utilizan secuencias de ribonucleótidos para "enseñar" al sistema inmunitario a reconocer proteínas específicas del cáncer de tiroides (como las que tienen la mutación BRAF).

Veamos la fórmula ANTITUMORAL del Doctor Firbas de 1994.