POR HANS - PETER FIRBAS
Hace muchos años, como miembro de la Sociedad
Interamericana de Prensa me animé a asistir a la Asamblea Anual de Buenos
Aires. El día de la inauguración del magno evento observé que esta reúne a los
poderosos medios de comunicación y a sus dueños y a muy pocos periodistas. Eso
sí, solamente a los más famosos. Los expositores de muy buena calidad,
profesionales, conocedores de los temas importantes, pero el punto de la
partida de la SIP está errado.
Creo que su nombre correcto debería ser
Sociedad Interamericana de Propietarios de Medios de Comunicación. El más
adecuado. Eso sí, gracias a la SIP me alegro poder opinar libremente sobre el
tema –eso creo-. Una de las principales conclusiones de la cita en Santiago de
Chile fue el monopolio o el acaparamiento de varios medios por un solo
propietario o grupo.
¿Por qué? Por que es una lucha entre los ricos,
entre los dueños de los medios que se pelean para evitar que su competidor se
vuelva más poderoso que él. Desde que tengo uso de la razón y soy periodista
–allá por 1980- este tema no es ninguna novedad y nunca nadie dijo nada. Hay
emisoras radiales que hace décadas lo hacen. Igual los canales de televisión,
pero en el caso de los diarios se enfrentaros dos colosos del cuadrilátero y
uno quiere más que el otro.
Es decir, la SIP concluyó que el tema principal
con relación a la libertad de prensa en Perú es ese. O estoy en la luna de
Paita o mi visión de las cosas que suceden en mi país simplemente no suceden.
Una vez más y no voy a cansarme de decirlo la SIP debe enfocar su misión no
sólo en Perú, sino en la mayoría de países, ya que los verdaderos enemigos de
la Libertad de Prensa, de la Censura y de la Impunidad se encuentran entre
nosotros mismos, en nuestras casas.
1.- La Publicidad y La
Libertad de Prensa
Los Medios de Comunicación en Perú son en la
gran mayoría privados. Es claro que los dueños y accionistas buscan ganar
dinero. La venta de los impresos en las calles o tiendas no es suficiente para
cubrir los costos. En los audiovisuales sus ingresos vienen por la publicidad o
por el alquiler de espacios dentro de su programación. En Internet, algunas
Webs reciben cuotas de sus suscriptores, pero son pocas. Ellos también
subsisten gracias a los anuncios.
Sin embargo, desde hace algún tiempo los
anunciantes han traspasado los límites que tienen en los medios y ahora resulta
que exigen y presionan sobre el contenido de estos, entrometiéndose en la
libertad de los periodistas de publicar lo que les parece que debe ser
publicado. Si el medio tiene una fuerte inversión de un determinado cliente, él
ha adquirido un poder especial.
Dicho anunciante se encuentra en capacidad de
censurar alguna noticia negativa relacionada a su negocio y llama al número uno
para que dicha información no aparezca, llegando inclusive a amenazar al medio
de retirar su publicidad si no es aceptada su ‘orden’. Además, también
solicitan que se incluya reportajes, entrevistas, fotos, videos y notas para
resaltar sus bondades.
2.-
Los Medios y La Libertad de Prensa
El comportamiento de los dueños y accionistas
de los medios peruanos, en su gran mayoría dejan mucho que desear. Se anteponen
los ratings sobre la libertad de prensa. Los responsables o cabezas de los
medios intervienen directamente sobre los periodistas, ordenando tal o cual
contenido, buscando aumentar la sintonía o los tirajes sin importarles la
libertad de acción de su personal periodístico.
Esclavos de los estudios de marketing y de los
niveles de sintonía se mueven de acuerdo a ellos, violando las leyes. Lo que
vale acá es construir la programación de acuerdo a sus intereses económicos. Al
final de cuentas ellos mismos se autocensuran y frustran la libertad de
expresión.
3.- El Gobierno y La Libertad
de Prensa
El Gobierno del Perú se convirtió hace décadas
en el principal anunciante en muchos medios, realizando un exhaustivo trabajo
en la elección en dónde colocar publicidad. Una vez que lo hacen forman parte
también del ‘comité’ del medio. Contactos directos entre el gobierno y el
medio, a través de sus representantes ellos mantienen constantes conversaciones
para ver qué se difunde y qué no. Los obedientes comienzan a recibir más y más
avisos y los otros se quedan fuera del presupuesto publicitario estatal.
Aunque la forma es bastante diplomática, el
gobierno logra el fondo. La libertad de prensa también en esta esfera queda
fuera de lugar. En las elecciones el que más dinero pone será el preferido del
medio y los periodistas deberán obedecer y guardarse su libertad. Enfrentarse a
un gobierno de forma abierta es suficiente para que no reciban publicidad
estatal.
4.- Las Amenazas y La Libertad
de Prensa
Las constantes amenazas que reciben los medios
del narcotráfico, la delincuencia y de las personas e instituciones corruptas,
que en algunos casos terminan con el asesinato de periodistas es otro motivo de
preocupación. Hay valientes que no les importan estas amenazas, pero la mayoría
prefiere dejar de investigar o entrometerse en hacer las denuncias por miedo.
5.- El Poder Económico y La
Libertad de Prensa
Finalmente, existen muchos periodistas que
reciben dinero para manejar los contenidos. Es decir, se venden o son
comprados. Como usted prefiera. Ellos son asalariados del poder económico y no
de la libertad de prensa. Publican lo que sus ‘jefes’ quieren. Son la vergüenza
de nuestra profesión.
Sin embargo, uno de los principales problemas
por resolver es el mal trato económico y humano que reciben mis colegas por
parte de sus jefes, seguramente siguiendo órdenes de los dueños. Las invasión
de pseudo comunicadores produciendo contenidos basura. ¿Por qué la SIP no los
defiende a ellos y sí a los grupos de poder que se pelean por la repartición de
la torta? La SIP está para defendernos y más aún a los humildes hombres de
prensa pisoteados, maltratados, mal pagados y obligados a publicar contenidos
que son pagados por empresas o personas no a ellos, sino a los de arriba.
Ya en los 80 existían varias empresas
acaparadoras de medios y ahora, luego de 34 años nos salen con esta novedad.
Hace dos años hice una denuncia contra una empresa por violar mis derechos y
hasta la fecha no recibo ni siquiera una respuesta. Pero eso sí. Sale un
poderoso hombre de negocios, dueño de medios y a los minutos recibe total respaldo
y apoyo.
La SIP necesita cambiar de giro con urgencia.
Lo que sucede es que ellos se financian con los pagos que realizan no de los
periodistas, sino de los dueños de los medios y allí está el meollo del asunto.
El gremio en el Perú no está unido por nuestra culpa.
Señores de la SIP, escribo este editorial
porque entre sus principales normas de vuestra Declaración de Chapultepec, al
cual siempre se refieren, me permiten opinar y eso estoy haciendo. No
encontrarán ningún adjetivo calificativo, ninguna ofensa o ataque. Y su
declaración, al igual que la Declaración Universal de los Derechos Humanos
señala claramente que no hay delito de opinión.

