Hans - Peter Firbas
El acceso de los fiscales alemanes a los archivos secretos de Brasil y Chile ha permitido confirmar en los últimos años que unos 9.000 nazis huyeron a Latinoamérica en los últimos meses de la II Guerra Mundial y durante los posteriores a la contienda. Casi todos ellos seguían la denominada "ruta de las ratas", que incluía a menudo un paso personal o de un apoderado por Suiza, donde era depositada la fortuna que haría posible tanto el viaje como la posterior supervivencia.
Ahora, cuando se cumplen 70 años de la caída de Berlín, la banca suiza ha decidido indagar en las cuentas abiertas en la postguerra y que después fueron abandonadas, entre las que sospecha que hay todavía cuentas abiertas por nazis alemanes para poner a salvo sus fortunas. Podría tratarse de fondos, al menos parte de ellos,expoliados a los judíos. Un portavoz de la Federación de Bancos Suizos ha confirmado que están siendo investigadas todas aquellas cuentas abiertas antes de 1955 en las que haya anotados más de 500 francos suizos y que no hayan registrado movimientos después de 1965. Los resultados de esta investigación serán publicados en internet antes de final de año.
Swissbanking, la organización de los bancos suizos, explica que esta investigación "es la consecuencia de la entrada en vigor el 1 de enero de 2015 de una nueva disposición legal" y su objetivo "es permitir a eventuales herederos que reclamen sus derechos a los bancos donde se depositó el dinero".
Los nombres permanecerán públicos durante unos dos años, con el fin de que los eventuales herederos tengan tiempo de darse a conocer. Si al cabo de este plazo nadie reclama nada, las cuentas pasarán a propiedad de la Confederación Helvética. "Este dispositivoafecta a todas las cuentas, independientemente de quienes sean los titulares", advierte una portavoz de Swissbanking.
Con la llegada del siglo XXI Suiza realizó ya las primeras publicaciones de datos sobre las llamadas "cuentas durmientes", pero solo de aquellas que guardaban una relación probada con las víctimas del Holocausto, en su mayoría judíos que habían abierto cuentas en bancos suizos y que murieron después en los campos de concentración. Ahora la búsqueda es indiscriminada y según ha publicado el diario alemán Die Welt, el banco cantonal de Argovia (Suiza) ya ha aportado datos tres cuentas inactivas, entre las que figura la de un ciudadano alemán y que contiene unos 1.000 francos suizos (960 euros), abierta en marzo de 1940.
El 1 de junio de 1998 una comisión del Gobierno de Estados Unidos publicó un informe en el que se vinculaba el oro robado por los nazisa cuentas bancarias suizas, que a su vez estaban relacionadas con compras realizadas en países neutrales: España, Portugal, Suiza y Turquía. Muchas de las fortunas nazis, según quedó demostrado en ese informe, no permanecieron en Suiza, sino que fueron transferidas con el tiempo a Estados Unidos.
El Chase National Bank, que posteriormente pasó a llamarse Chase Manhattan, uno de los tres bancos más importantes de Estados Unidos, efectuó transferencias de grandes cantidades de dinero a otros bancos controlados por los nazis a través de sus filiales en Suiza y en París. El Chase administraba, por ejemplo, las cuentas del embajador alemán en París y hay constancia de transferencias como la registrada el 13 de agosto de 1942, 5,5 millones de francos al embajador alemán para financiar a la Gestapo y para realizar operaciones comerciales con obras de arte judías. El Tesoro y el Departamento de Estado del Gobierno norteamericano dieron el visto bueno a las transacciones del Chase.
También hubo cuentas puente de titularidad de la Standard Oil Corporation, la mayor empresa de Estados Unidos, que suministró carburantes a la maquinaria de guerra de los nazis a través de susfiliales del Caribe y de América Latina durante toda la guerra. Estas operaciones se apoyaban también en cuentas suizas pero que fueron limpiadas o cerradas con el paso de las décadas.
Lo que la banca suiza espera ahora rebuscar entre los restos son pequeñas fortunas que den lugar a demandas de herederos de calibre menor, pero que permitan cerrar ese capítulo de la historia financiera para siempre.
Hace unos días, en el portal ELMUNDO.ES leí este artículo sobre un tema que me causó asombro. Fiscales alemanes accedieron a archivos secretos en Brasil y Chile y declararon que nueve mil nazis huyeron a Latinoamérica en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial y también luego de finalizado el conflicto. Los fiscales andan buscando cuentas bancarias en Suiza de supuestos robos cometidos por nazis contra los judíos con el objeto de devolverles sus bienes.
Me parece muy justo, pero pregunto ¿los fiscales alemanes no deben investigar primero las cuentas de los ciudadanos alemanes? Hablar de nueve mil nazis, en vez de nueve mil alemanes es un insulto, ya que muchos de los que escaparon no eran partidarios de Hitler, sino simples alemanes. Alemanes, como los Firbas y encima declarar que siguieron la 'ruta de las ratas'. Piensen solamente en cómo esos NAZIS en Sudamérica y en esa época iban a transferir esas riquezas a Chile o Brasil. Tampoco esos países sufrieron ninguna sanción ni juicios.
Ahora bien, si esos bancos suizos sabían del mal proceder de esos depósitos de los NAZIS, ¿por qué los recibieron? Esos banqueros suizos han sido enjuiciados por sus inconductas y por la corrupción? ¿Por qué se preocupan de otra gente y no de los suyos? ¿Por qué esos fiscales no defienden a los alemanes que tenían sus ahorros, propiedades y bienes en otros países y luchan para que se los devuelvan?
Sólo imaginar que les digan a mis antepasados que siguieron ´la ruta de las ratas' me da asco. Ver cómo van a Chile y Brasil para indagar y no lo hacen en Checoslovaquia, Polonia, Yugoslavia, Austria, en la misma Alemania, en Hungría donde nuestros compatriotas sufrieron lo mismo. Para colmo lo recuperado fue enviado a Estados Unidos para los señores judíos que tanto quiero y respeto, pero ¿y lo que nos robaron a nosotros?
Saber que mi familia tenía todo en Checoslovaquia. ¿Por qué no luchan por lo que nos quitaron? Así de fácil. Los suizos la pasan piola sin ninguna acusación por recibir fondos mal habidos. Y los bien habidos por nuestros compatriotas. Son unas ratas neutrales y delincuentes y a mí me consta personalmente. La batalla que tuve que hacer para rescatar los ahorros de mi padre en el UBS. Muy lamentable. A mi abuelo le quitaron todo, como a muchos más alemanes decentes. ¿Y la justicia alemana?
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El acceso de los fiscales alemanes a los archivos secretos de Brasil y Chile ha permitido confirmar en los últimos años que unos 9.000 nazis huyeron a Latinoamérica en los últimos meses de la II Guerra Mundial y durante los posteriores a la contienda. Casi todos ellos seguían la denominada "ruta de las ratas", que incluía a menudo un paso personal o de un apoderado por Suiza, donde era depositada la fortuna que haría posible tanto el viaje como la posterior supervivencia.
Ahora, cuando se cumplen 70 años de la caída de Berlín, la banca suiza ha decidido indagar en las cuentas abiertas en la postguerra y que después fueron abandonadas, entre las que sospecha que hay todavía cuentas abiertas por nazis alemanes para poner a salvo sus fortunas. Podría tratarse de fondos, al menos parte de ellos,expoliados a los judíos. Un portavoz de la Federación de Bancos Suizos ha confirmado que están siendo investigadas todas aquellas cuentas abiertas antes de 1955 en las que haya anotados más de 500 francos suizos y que no hayan registrado movimientos después de 1965. Los resultados de esta investigación serán publicados en internet antes de final de año.
Swissbanking, la organización de los bancos suizos, explica que esta investigación "es la consecuencia de la entrada en vigor el 1 de enero de 2015 de una nueva disposición legal" y su objetivo "es permitir a eventuales herederos que reclamen sus derechos a los bancos donde se depositó el dinero".
Los nombres permanecerán públicos durante unos dos años, con el fin de que los eventuales herederos tengan tiempo de darse a conocer. Si al cabo de este plazo nadie reclama nada, las cuentas pasarán a propiedad de la Confederación Helvética. "Este dispositivoafecta a todas las cuentas, independientemente de quienes sean los titulares", advierte una portavoz de Swissbanking.
Con la llegada del siglo XXI Suiza realizó ya las primeras publicaciones de datos sobre las llamadas "cuentas durmientes", pero solo de aquellas que guardaban una relación probada con las víctimas del Holocausto, en su mayoría judíos que habían abierto cuentas en bancos suizos y que murieron después en los campos de concentración. Ahora la búsqueda es indiscriminada y según ha publicado el diario alemán Die Welt, el banco cantonal de Argovia (Suiza) ya ha aportado datos tres cuentas inactivas, entre las que figura la de un ciudadano alemán y que contiene unos 1.000 francos suizos (960 euros), abierta en marzo de 1940.
El 1 de junio de 1998 una comisión del Gobierno de Estados Unidos publicó un informe en el que se vinculaba el oro robado por los nazisa cuentas bancarias suizas, que a su vez estaban relacionadas con compras realizadas en países neutrales: España, Portugal, Suiza y Turquía. Muchas de las fortunas nazis, según quedó demostrado en ese informe, no permanecieron en Suiza, sino que fueron transferidas con el tiempo a Estados Unidos.
El Chase National Bank, que posteriormente pasó a llamarse Chase Manhattan, uno de los tres bancos más importantes de Estados Unidos, efectuó transferencias de grandes cantidades de dinero a otros bancos controlados por los nazis a través de sus filiales en Suiza y en París. El Chase administraba, por ejemplo, las cuentas del embajador alemán en París y hay constancia de transferencias como la registrada el 13 de agosto de 1942, 5,5 millones de francos al embajador alemán para financiar a la Gestapo y para realizar operaciones comerciales con obras de arte judías. El Tesoro y el Departamento de Estado del Gobierno norteamericano dieron el visto bueno a las transacciones del Chase.
También hubo cuentas puente de titularidad de la Standard Oil Corporation, la mayor empresa de Estados Unidos, que suministró carburantes a la maquinaria de guerra de los nazis a través de susfiliales del Caribe y de América Latina durante toda la guerra. Estas operaciones se apoyaban también en cuentas suizas pero que fueron limpiadas o cerradas con el paso de las décadas.
Lo que la banca suiza espera ahora rebuscar entre los restos son pequeñas fortunas que den lugar a demandas de herederos de calibre menor, pero que permitan cerrar ese capítulo de la historia financiera para siempre.











