HANS - PETER FIRBAS
Uno de los trabajos que realizamos con mis hijos en el Grupo Firbas hace varios años es el monitoreo de medios. Esto es grabar los programas de televisión, algo de radio, comprar los diarios y revistas y navegar por Internet para revisar la difusión que tienen nuestros clientes. Tras casi dos décadas, todos los días en el tema, he sido testigo en primera fila de los grandes cambios que han sufrido los medios peruanos en sus contenidos y sus prioridades informativas.
De lo que estoy seguro es que el periodista común, el redactor, el reportero, el editor e inclusive hasta los mismos Jefes de Informaciones y Directores de Noticias están siendo presionados por los dueños y accionistas de los medios que lamentablemente han olvidado el por qué el gobierno les otorga la respectiva licencia en lo que respecta a los canales de televisión y radio emisoras.
Salvo raras excepciones acá manda el rating, única forma para que se pueda sostener económicamente el medio. Es decir, tienes rating, tienes publicidad. Las cosas caminan al revés y culpa también la tienen los anunciantes, quienes buscan los programas de mayor sintonía, sin importarles su contenido. Mientras los medios buscan lo que les proporciona altos porcentajes de receptores.
Si uno observa, escucha o lee se habrá dado cuenta que la violencia, crímenes, secuestros, asesinatos, violaciones, accidentes fatales han pasado al primer plano. Antes tenían los impresos su página policial y los audiovisuales igual. Las noticias de escándalo, de corrupción han inundado los noticieros y los temas vitales son ahora secundarios.
Los espacios culturales fueron devorados por los del espectáculo y ellos son dedicados no al espectáculo en sí, que puede ser una película de cine, una obra de teatro o un concierto. Se perdió la brújula y en este caso también las noticias son las conductas y comportamientos de las personas que forman parte de ella son los publicados. Una noche de copas o una infidelidad de un 'artista' están sobre el comentario de una nueva novela o de un concierto.
En el deporte se visualiza aún más el objetivo de este artículo. El fútbol. Si el jugador 'X' tiene nueva novia es 'la noticia' y no un campeonato mundial de judo ganado por un peruano en Japón. Está bien que el fútbol sea el rey de los deportes y que la mayoría quiera noticias sobre él, pero ¿cuál es la misión del comunicador? Identificar lo que merece ser publicado. Pero los patrocinadores se irán a otro lado, donde les dan lo que quieren.
Peor aún, ahora son los anunciantes los que mandan y exigen tal o cual contenido para seguir aportando con su presupuesto. Por supuesto los accionistas de los medios tienen que ceder o se quedan sin dinero. Es un camino sin salido. El dinero manda, somos esclavos del rating, obedientes de las órdenes de los anunciantes -muchas veces lo es el propio gobierno- y al final perdimos la identidad. Dejamos de ser periodistas y pasamos a ser vendedores de noticias. Esto no va a cambiar de ninguna manera y seguiremos así o peor. ¿Soluciones? A ver pensemos en algo.
PERIODISTAS PERUANOS EN PELIGRO DE EXTINCIÓN
Muchos de mis amigos y colegas comunicadores sociales hemos invertido más de seis años y miles de dólares para ejercer profesional y adecuadamente educados nuestra profesión, en varios casos en la especialidad del periodismo. Recuerdo cuando el Presidente Fernando Belaúnde Terry hizo denodados esfuerzos para condicionar a través de la colegiatura la oportunidad legal para ser un periodista, al igual que un médico, abogado o ingeniero.
Ellos deben cumplir obligatoriamente con aprobar todas sus asignaturas para ser reconocidos como profesionales. Sin embargo, la realidad en nuestro país es que no existe ningún respeto al gremio. La mayoría de los que son ‘jefes’ ‘directores’ ‘conductores’ en diversos programas nunca han recibido la debida educación para ganarse el sitio que ocupan y menos aún comportarse de acuerdo a su responsabilidad hacia la sociedad.
Entonces, bajo el mismo concepto seamos médicos, abogados, ingenieros, administradores o simplemente tener una cara bonita para ser periodista. En el colmo del desprecio hacia el comunicador social, ex futbolistas se atreven libremente a realizar una labor que no les corresponde y que además no se la ganaron. Escuchar las barbaridades lingüísticas y los repetidos errores que pisotean nuestro idioma.
Vemos a actores, improvisados e ignorantes maltratando nuestra profesión, llenando casi toda la programación en la televisión. Por suerte, el periodismo impreso se salva en gran medida de esto. Los que nos reemplazan son simplemente mercantilistas, que anteponen sus intereses personales por la maldita medición de sintonía y su única meta es vender, vender y ganar dinero. El verdadero periodista escapa de estos bichos.
Sin embargo, hay muchos no periodistas que vienen trabajando dignamente y se han ganado el título por su decencia, preparación y por una conducta acorde a la ética de los comunicadores sociales. Aplausos a ellos y ellos saben a quiénes me refiero. Muchos de mis colegas son maltratados en sus medios y reciben salarios de insulto, mientras otros que no son profesionales ganan miles y miles de dólares.
Uno de los trabajos que realizamos con mis hijos en el Grupo Firbas hace varios años es el monitoreo de medios. Esto es grabar los programas de televisión, algo de radio, comprar los diarios y revistas y navegar por Internet para revisar la difusión que tienen nuestros clientes. Tras casi dos décadas, todos los días en el tema, he sido testigo en primera fila de los grandes cambios que han sufrido los medios peruanos en sus contenidos y sus prioridades informativas.
De lo que estoy seguro es que el periodista común, el redactor, el reportero, el editor e inclusive hasta los mismos Jefes de Informaciones y Directores de Noticias están siendo presionados por los dueños y accionistas de los medios que lamentablemente han olvidado el por qué el gobierno les otorga la respectiva licencia en lo que respecta a los canales de televisión y radio emisoras.
Salvo raras excepciones acá manda el rating, única forma para que se pueda sostener económicamente el medio. Es decir, tienes rating, tienes publicidad. Las cosas caminan al revés y culpa también la tienen los anunciantes, quienes buscan los programas de mayor sintonía, sin importarles su contenido. Mientras los medios buscan lo que les proporciona altos porcentajes de receptores.
Si uno observa, escucha o lee se habrá dado cuenta que la violencia, crímenes, secuestros, asesinatos, violaciones, accidentes fatales han pasado al primer plano. Antes tenían los impresos su página policial y los audiovisuales igual. Las noticias de escándalo, de corrupción han inundado los noticieros y los temas vitales son ahora secundarios.
Los espacios culturales fueron devorados por los del espectáculo y ellos son dedicados no al espectáculo en sí, que puede ser una película de cine, una obra de teatro o un concierto. Se perdió la brújula y en este caso también las noticias son las conductas y comportamientos de las personas que forman parte de ella son los publicados. Una noche de copas o una infidelidad de un 'artista' están sobre el comentario de una nueva novela o de un concierto.
En el deporte se visualiza aún más el objetivo de este artículo. El fútbol. Si el jugador 'X' tiene nueva novia es 'la noticia' y no un campeonato mundial de judo ganado por un peruano en Japón. Está bien que el fútbol sea el rey de los deportes y que la mayoría quiera noticias sobre él, pero ¿cuál es la misión del comunicador? Identificar lo que merece ser publicado. Pero los patrocinadores se irán a otro lado, donde les dan lo que quieren.
Peor aún, ahora son los anunciantes los que mandan y exigen tal o cual contenido para seguir aportando con su presupuesto. Por supuesto los accionistas de los medios tienen que ceder o se quedan sin dinero. Es un camino sin salido. El dinero manda, somos esclavos del rating, obedientes de las órdenes de los anunciantes -muchas veces lo es el propio gobierno- y al final perdimos la identidad. Dejamos de ser periodistas y pasamos a ser vendedores de noticias. Esto no va a cambiar de ninguna manera y seguiremos así o peor. ¿Soluciones? A ver pensemos en algo.
PERIODISTAS PERUANOS EN PELIGRO DE EXTINCIÓN
Muchos de mis amigos y colegas comunicadores sociales hemos invertido más de seis años y miles de dólares para ejercer profesional y adecuadamente educados nuestra profesión, en varios casos en la especialidad del periodismo. Recuerdo cuando el Presidente Fernando Belaúnde Terry hizo denodados esfuerzos para condicionar a través de la colegiatura la oportunidad legal para ser un periodista, al igual que un médico, abogado o ingeniero.
Ellos deben cumplir obligatoriamente con aprobar todas sus asignaturas para ser reconocidos como profesionales. Sin embargo, la realidad en nuestro país es que no existe ningún respeto al gremio. La mayoría de los que son ‘jefes’ ‘directores’ ‘conductores’ en diversos programas nunca han recibido la debida educación para ganarse el sitio que ocupan y menos aún comportarse de acuerdo a su responsabilidad hacia la sociedad.
Entonces, bajo el mismo concepto seamos médicos, abogados, ingenieros, administradores o simplemente tener una cara bonita para ser periodista. En el colmo del desprecio hacia el comunicador social, ex futbolistas se atreven libremente a realizar una labor que no les corresponde y que además no se la ganaron. Escuchar las barbaridades lingüísticas y los repetidos errores que pisotean nuestro idioma.
Vemos a actores, improvisados e ignorantes maltratando nuestra profesión, llenando casi toda la programación en la televisión. Por suerte, el periodismo impreso se salva en gran medida de esto. Los que nos reemplazan son simplemente mercantilistas, que anteponen sus intereses personales por la maldita medición de sintonía y su única meta es vender, vender y ganar dinero. El verdadero periodista escapa de estos bichos.
Sin embargo, hay muchos no periodistas que vienen trabajando dignamente y se han ganado el título por su decencia, preparación y por una conducta acorde a la ética de los comunicadores sociales. Aplausos a ellos y ellos saben a quiénes me refiero. Muchos de mis colegas son maltratados en sus medios y reciben salarios de insulto, mientras otros que no son profesionales ganan miles y miles de dólares.





