Hans-Peter Firbas / Dr. Johann Firbas.- Entre los grandes aportes de la Familia Firbas a la ciencia de la bioquímica preventiva de enfermedades, dolencias y achaques, resalta la nutrición para un proceso pacífico y con vitalidad en la vejez. Si bien es cierto, la intención nunca ha sido ni será ofrecer un falso elixir de la juventud, sí lo es tener un positivo y sano paso al final de la existencia del cuerpo y no convertirnos en un peso doloroso no sólo para nosotros mismos, sino para nuestros seres queridos.
En los últimos 40 año se han delineado medidas oportunas para lograr, a través de una alimentación programada, un retraso en el envejecimiento. Aunque diversas publicaciones suelen dar una perspectiva excesivamente optimista, existen normas generales para mejorar las condiciones físicas y mentales durante los años postreros de la vida.
Lograr extender su promedio ha sido un campo en el cual la medicina pura no ha tenido mucho éxito. Justamente por el irrespeto a la bioquímica y a la nutrición. En este punto, ambas han sido mucho más exitosas.
Como una fuente importante de formación de los radicales libres (los radicales libres son moléculas muy reactivas y necesarias para realizar determinadas funciones y mantener el estado de salud. Diariamente se producen este conjunto de reacciones en el organismo y se pueden englobar como “respiración celular”) son los radicales formados en el transcurso del enranciamiento de los ácidos grasos, QUE SON ALTAMENTE NOCIVOS.
Hace algunas décadas muchas investigaciones se centran en este difícil tema a entender, incluso para los propios científicos. La finalidad de estos es identificar los compuestos químicos que en nuestro organismo protegen las estructuras delicadas a nivel celular, actuando como antioxidantes, es decir como inhibidores de la oxidación.
La industria emplea antioxidantes en aceites comestibles para mejorar su conservación, compensando la pérdida de los antioxidantes naturales, ocurrida durante el refinamiento. Una vez más, la industria alimentaria va contra la vida sana de la población, como lo venimos explicando en artículos publicados en este blog en diciembre pasado.
La Vitamina E de origen natural, presenta propiedades antioxidantes y es relativamente inocua, aún en grandes cantidades. Se ha desarrollado un gran mercado de venta libre de esta vitamina. Sin embargo, hasta la fecha no hay pruebas clínicas, que confirmen su utilidad en altas dosis usadas.
El germen de las semillas, especialmente del trigo, ligeramente tostado, es una buena fuente de Vitamina E natural y puede emplearse en los alimentos para enriquecerlos. Varias otras vitaminas, menos promovidas, actúan también como antioxidantes. Entre ellas figuran los carotenos (provitaminas A), la riboflavina, y la tiamina. Podemos afirmar que altos niveles de vitaminas en la alimentación ayudan a evitar un envejecimiento precoz.
Insisto: vitaminas naturales. Este problema de llegar a la vejez antes de tiempo es muy común y es consecuencia de las dietas empobrecidas, propias de la vida moderna. Dosis vitamínicas, que exceden ampliamente nuestros requerimientos, ya se venden con el nombre genérico de megavitaminas o golpes vitamínicos en un sin número de boticas y negocios naturistas.
Varios países latinoamericanos los importan, debido a la tardanza con que la industria farmacéutica local responde a los desafíos contemporáneos. Sin lugar a dudas, una dieta rica en vitaminas y minerales, libre de alimentos altamente refinados, evita el envejecimiento precoz.
Una dieta rica en sardinas, salmón, bacalao y otros pescados, con altos niveles en estos compuestos, es lo recomendable y lo correcto. Los ácidos nucleicos contienen nuestro código de información hereditaria y los encontramos en esos alimentos. Todos los organismos poseen biomoléculas, que dirigen y controlan la síntesis de sus proteínas, proporcionando la información que determina su especificidad y características biológicas, ya que contienen las instrucciones necesarias para realizar los procesos vitales y son las responsables de todas las funciones básicas en el organismo
Sin embargo, pareciera más conveniente recomendar levadura como fuente de ácidos nucleicos, ya que pruebas diversas han tenido éxito al emplear entre 2.5 y 25 miligramos de levadura por día, logrando aumentar la duración promedio de vida, mientras que el pescado, debido a sus altos tenores de ácidos grasos poliinstaurados podría ser muy nocivo, si no se usaran suficientes antioxidantes y protectores paralelamente.
La parte más importante de la composición de los ácidos nucleicos, se eliminan como ácido úrico y éste actúa como antioxidante biológico, aunque podría traer problemas en exceso en dietas mixtas al precipitar en el aparato urinario como cristales. Solo las dietas vegetarianas o lacto-vegetarianas, que dan orinas alcalinas, evitan la precipitación del ácido úrico.
Numerosas pruebas han demostrado que la restricción de la comida prolonga el promedio de vida, sin que se entienda hasta ahora el mecanismo bioquímico de este efecto, de acuerdo con estudios efectuados sobre la población del Perú.
La restricción de la ingesta debe realizarse sin inducir deficiencias nutricionales. Por lo tanto, deben eliminarse los alimentos refinados y eventualmente prescribirse suplementos de vitaminas y minerales, siempre y cuando los análisis de sangre adviertan sobre estas carencias en los resultados del laboratorio.
Los investigadores soviéticos de Kiev han demostrado que el exceso de proteínas (20 % en lugar de 10 %) acorta la vida y que ciertos regímenes de enterosorción (adsorción de toxinas intestinales por agentes como el carbón activado) prolongan la vida.
Como la fibra dietética tiene capacidad adsorbente de numerosas toxinas y parece que las personas que consumen más de ésta viven más tiempo, habría que recomendar dietas de base vegetariana o dos a tres tazas de zanahorias crudas u otras fuentes de fibra no irritante, en nuestro medio sobre todo el camote cocido, que suministra tantos carotenos como la zanahoria, cuando es de color amarillo.
En resumen, en base a los estudios efectuados en diferentes zonas de longevidad humana, como los valles de los Hunza en Pakistán y el de Vilcabamba en el Ecuador, así como el altiplano del Sur del Perú, mucho más amplio, se puede recomendar el régimen casi exclusivamente vegetariano y natural para prolongar la vida.
En un nivel más sofisticado son provechosas en general las siguientes medidas: consumo diario de una cucharada grande de levadura seca de cervecería, desamargada, o de panificación, inactivada por exposición al calor (30 minutos a 80°C).
Consumo diario de media taza o cuatro cucharadas de germen de trigo generalmente vendido ligeramente tostado, con una taza de jugo de fruta fresca. El germen suministra abundante Vitamina E y vitaminas del complejo B, así como factores lipotrópicos, y el jugo Vitamina C.
Consumo diario de una zanahoria (80 g.) o medio camote (90 g.) como fuente de Vitamina A (carotenos) y fuente adicional de fibra, aparte de la proporcionada por el germen. Eliminación o por lo menos reducción de todos los alimentos altamente refinados.