Fatiga, somnolencia, intensos dolores de cabeza, mareos, náuseas, malestar, escalofríos, mialgia y sin saberlo, mi cuerpo comenzaría a desarrollar el síndrome metabólico (por confirmar).
Ver:
firbaslibertaddeprensa.blogspot.com/2020/06/el-coronavirus-dentro-del-cuerpo-humano.html
El 16 de marzo, ante mi deplorable estado físico realicé lo que mi padre siempre decía: “el análisis de sangre me dirá con exactitud qué sucede con tu salud.” Mi sorpresa fue mayúscula, ya que el resultado de mis triglicéridos era de 323 mg/dl, cuando el límite básico es 150. Dejé pasar 15 días y fui sumamente exigente con las normas de salud que debo respetar para que bajen o quizás el resultado estaba errado. El 31 de marzo la cifra subió a 367 y no había razón para esta espectacular alza. Tras un tratamiento basado en contrarrestar los efectos nocivos de la vacuna, logramos bajar a 149 dicho nivel, siendo 150 el máximo.
Sin embargo, estábamos seguros que esta batalla no había terminado y más bien comenzaba. El 5 de mayo, día de los resultados positivos contra los triglicéridos, ya teníamos encima una semana de insoportables dolores de cabeza y fiebres nocturnas que llegaban a 39°C. Mi experiencia coincidía con el diagnostico a priori de mi médico: “una infección viral aparecía en escena o los efectos de la vacuna continuaban". Decidimos dejar el medicamento para observar si mi sistema inmunitario respondería correctamente, pero volví a hacerme un análisis de sangre el 12 de mayo y hoy recibo los resultados.
El recuento de plaquetas se encontraba en 620 (10 al cubo x mm3), cuando su máximo es de 450. El 15 de marzo estaba en 576 y a pesar del tratamiento, bajó el colesterol de 196 mg/dl a 170, los lípidos totales de 840 mg/dl a 620, los triglicéridos de 323 mg/dl a 149 y las plaquetas arrojaron una cifra que me coloca como enfermo de TROMBOCITOSIS. Mi sangre señalaba que no había ninguna infección (inmunoserología) y los índices de la hematología estaban perfectos.
Ahora bien, ¿qué tienen en común los altos niveles de triglicéridos y de las plaquetas? Ambos producen, además de infartos y trombos, la COAGULACIÓN INTRAVASCULAR DISEMINADA, la causa principal de muertes por la COVID-19. Nunca enfermé de COVID-19 y tampoco tengo hoy el virus.
VER
https://firbaslibertaddeprensa.blogspot.com/2020/06/el-coronavirus-dentro-del-cuerpo-humano.html
Desde marzo 2020 hasta enero 2022 pasé la pandemia sin sufrir siquiera una gripe, debido a que hice lo contrario a lo que me ordenaban. No confinamiento, no miedo, full actividad física, nutrición adecuada, no mascarilla, no vacunas y mi infaltable dióxido de cloro, mencionado con claridad en el link anterior.
Me vacuné y me cagué la vida. Y qué casualidad que ambos eventos adversos supuestamente atribuidos a la vacunación o inmunización pueden matarte por las mismas razones que la COVID-19 y que me ocurran justo después de inocularme. Mi trabajo de investigación científica no se conforma con decirles la verdad, sino explicarles las soluciones.
Sin embargo, estábamos seguros que esta batalla no había terminado y más bien comenzaba. El 5 de mayo, día de los resultados positivos contra los triglicéridos, ya teníamos encima una semana de insoportables dolores de cabeza y fiebres nocturnas que llegaban a 39°C. Mi experiencia coincidía con el diagnostico a priori de mi médico: “una infección viral aparecía en escena o los efectos de la vacuna continuaban". Decidimos dejar el medicamento para observar si mi sistema inmunitario respondería correctamente, pero volví a hacerme un análisis de sangre el 12 de mayo y hoy recibo los resultados.
El recuento de plaquetas se encontraba en 620 (10 al cubo x mm3), cuando su máximo es de 450. El 15 de marzo estaba en 576 y a pesar del tratamiento, bajó el colesterol de 196 mg/dl a 170, los lípidos totales de 840 mg/dl a 620, los triglicéridos de 323 mg/dl a 149 y las plaquetas arrojaron una cifra que me coloca como enfermo de TROMBOCITOSIS. Mi sangre señalaba que no había ninguna infección (inmunoserología) y los índices de la hematología estaban perfectos.
Ahora bien, ¿qué tienen en común los altos niveles de triglicéridos y de las plaquetas? Ambos producen, además de infartos y trombos, la COAGULACIÓN INTRAVASCULAR DISEMINADA, la causa principal de muertes por la COVID-19. Nunca enfermé de COVID-19 y tampoco tengo hoy el virus.
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https://firbaslibertaddeprensa.blogspot.com/2020/06/el-coronavirus-dentro-del-cuerpo-humano.html
Desde marzo 2020 hasta enero 2022 pasé la pandemia sin sufrir siquiera una gripe, debido a que hice lo contrario a lo que me ordenaban. No confinamiento, no miedo, full actividad física, nutrición adecuada, no mascarilla, no vacunas y mi infaltable dióxido de cloro, mencionado con claridad en el link anterior.
Me vacuné y me cagué la vida. Y qué casualidad que ambos eventos adversos supuestamente atribuidos a la vacunación o inmunización pueden matarte por las mismas razones que la COVID-19 y que me ocurran justo después de inocularme. Mi trabajo de investigación científica no se conforma con decirles la verdad, sino explicarles las soluciones.
Por eso estoy acá. Hemos ganado un partido, pero no el campeonato. Seguiré utilizando los medios necesarios para expulsar el veneno de mi cuerpo. En el siguiente cuadro lo que usted debe hacer para contrarrestar el veneno y en este vídeo pruebas irrefutables entregadas por un microscopio de alta gama https://www.bitchute.com/video/kscDMQCM1ZFr/ gracias al bioestadístico Ricardo Delgado.
Nota del redactor: quien suscribe no es médico de profesión. No recomiendo ni receto nada relacionado a este artículo. Sólo limito a contarles mi historia, basada en el momento actual de mi estado de salud. El diagnóstico puede estar errado, al igual que las conclusiones. Sin embargo, en mi defensa, siempre apunto antes de disparar.
