sábado, 9 de mayo de 2015

SOBRE EL DOCUMENTAL DE DAVID VONDRACEK 'MATANZA EN CHECOSLOVAQUIA'

Estos días se ha visto en la televisión checa una película, firmada por un aficionado en 1945, que transmite en directo las ejecuciones de civiles alemanes en una calle de Praga. Película, que el cineasta la mantuvo escondida en vida.

Lo cuenta Jan Puhl en la revista Der Spiegel 22/2010. Las secuencias han permanecido durante décadas olvidadas en una caja redonda de aluminio: las tomas originales apenas duran siete minutos, rodadas en blanco y negro con cámara de 8 milímetros el 10 de mayo de 1945 en el barrio Borislavka de Praga, en aquellos días convulsos tras la capitulación de los alemanes.

El aficionado, que rodó, se llamaba Jiri Chmelnicek, vivía en el barrio, era praguense e ingeniero de construcción y quiso documentar la liberación de la ciudad. Chmelnicek filmó tanques avanzando por las calles y a soldados y a gente huyendo. Y también a columnas de alemanes en la calle Kladenska, a quienes soldados del Ejército Rojo y milicianos checos habían sacado de sus casas.

La película muestra asimismo a los alemanes siendo congregados a continuación en los alrededores de un cine próximo, el “Borislavka”. Luego la cámara apunta al borde de la calle. De espaldas al objetivo se alzan más de 40 hombres y al menos una mujer; al fondo se divisa un prado. Se oyen tiros, y los hombres van desplomándose en fila, uno tras otro, caen hacia delante sobre un pequeño terraplén. Ya en el suelo los heridos suplican piedad. Es cuando se acerca un camión del Ejército Rojo y machaca con sus ruedas a heridos y muertos. Luego se ve a alemanes cavando en la campa del fondo una fosa común.

Las imágenes tambaleantes muestran algo que ya testigos oculares e historiadores venían narrando: Las matanzas selectivas de civiles alemanes. Sin embargo estas imágenes de ayer han dejado huella en los checos de hoy. “Hasta ahora no se conocían filmaciones sobre estas ejecuciones”, dice el documentalista checo David Vondracek, encargado de presentar en televisión. “Cuando lo vi por primera vez fue como una transmisión en directo del pasado”. Hasta hoy sólo se conocían unas tomas de un equipo de las Fuerzas Armadas de U.S., que muestran en Pilsen a alemanes heridos en el suelo a inicios de mayo de 1945, también aparece algún muerto pero no ejecuciones y liquidaciones como aquí.

La documentación de Vondracek sobre los crímenes checos (Título: matanzas a lo checo), que se emitieron por la televisión pública en el mejor horario precisamente dos días antes del 8 de mayo, es por ahora el punto álgido de un proceso de elaboración, que los checos vienen llevando a cabo. Algo que también vienen anotando y señalando las federaciones de sudetes alemanes.

Horst Seehofer quiere ser el primero tras la Segunda Guerra Mundial, que como primer ministro bávaro visite oficialmente Praga en los próximos meses. “Se han descubierto cosas importantes para los sudetes alemanes”, dijo Seehofer.

Se calculan en unos tres millones los alemanes, que fueron expulsados del país de los sudetes y de los demás territorios de Checoslovaquia por los checos y el Ejército Rojo tras la derrota de Alemania. Unos 30.000 civiles fueron víctimas de la venganza. Y muy pocos de entre ellos eran nazis; la mayoría gentes, alemanes, que durante décadas llevaban viviendo puerta con puerta con checos hasta la anexión de Bohemia y Moravia por Hitler en 1938.

No se sabe quién eligió y seleccionó en aquellos días precisamente a los alemanes en Borislavka y de qué se les acusó. Probablemente fueron asesinados por soldados del Ejército Rojo, quizá también por guardias revolucionarios de las milicias checas. Entre quienes dispararon pudieran encontrarse también colaboradores checos, que antes habían trabajado codo con codo con el ejército alemán y ahora, tras la capitulación alemana, se veían un tanto obligados a mostrar su lado más bestia e inhumano para así lavar su mancha y congratularse ante los demás, como por desgracia ocurre con cierta frecuencia.

En cualquier caso, vieja y sangrante lección de bestialidad humana, que se repite guerra tras guerra también en nuestros días.

Helena Dvorackova, hija del cineasta aficionado Jiri Chmelnicek, fue una de las primeras en visionar las imágenes de las ejecuciones. No está segura de los años que tenía cuando proyectó su padre la película en casa. “Tampoco recuerdo si comentó algo, si bien hay poco que comentar”.

Su padre mantuvo el rollo escondido durante muchos años en casa; incluso les visitó ciertos días la policía comunista, por lo visto alguien se dio cuenta de que aquel día se filmaba. Preguntaron por la película, le amenazaron e intentaron sonsacarle con promesas. Pero él se mantuvo en silencio sin entrar al trapo. Quiso que el mundo se diera cuenta algún día de la bestialidad que se cometió aquel día de mayo contra aquella gente indefensa en Borislavka.

Hace ya diez años -bastante después de la muerte de su padre- que Helena Dvorackova ofreció el documento a un conocido historiador checo de televisión. Pero lo mantuvo oculto. Se dice que dijo: “La gente me apedreará si lo muestro”. Lo depositó en el archivo de la televisión estatal, que es donde lo encontró el documentalista Vondracek, después de que hubiera tenido noticia de ello por un cámara, conocido de la familia del cineasta aficionado.

Hoy día Borislavka es uno de los barrios de Praga más distinguidos. La pradera, en la que ocurrieron los asesinatos, está poblada de hierba alta, pero Vondracek quiere descubrir hoy la fosa común de los alemanes de ayer. “Debe encontrarse en algún rincón", dice.

En cualquier caso, cerca de una placa conmemorativa de dos checos, que murieron el 6 de mayo de 1945 luchando contra los nazis.

(C) Mikel Arizareta

Buchtipp: Als der Krieg zu Ende war (DW)

Wie haben die Menschen das Kriegsende erlebt? 25 Erinnerungen von Schriftstellern, Politikern und Verlegern versammelt ein Band über die letzten Wochen und Tage vor Kriegsende. Es sind zum Teil erschütternde Texte.

Viele waren noch Kinder. Manche Jugendliche, die wenigsten schon über 18. Es sind Berühmtheiten darunter, Maximilian Schell oder Marcel Reich-Ranicki, Richard von Weizsäcker oder Hans-Dietrich Genscher. Die meisten Stimmen, die der Band "25 Geschichten von der Stunde Null" zusammengetragen hat, stammen von Deutschen. Nur einige wenige Nicht-Deutsche wie der spätere Präsident der Sowjetunion Michail Gorbatschow oder Friedensnobelpreisträger Elie Wiesel wurden aufgenommen.

Verschobene Perspektive

Es sind fast ausschließlich Prominente, mit deren Erinnerungen der Leser hier konfrontiert wird - doch damals waren sie alle noch jung, von späterer Bekanntheit noch weit entfernt. Krieg und Kriegsende erlebten sie, wie viele Millionen andere Menschen auch, vor allem als ein schreckliches und bedrückendes Ereignis - wenn auch nicht ausschließlich: Denn als Kind und Heranwachsender nimmt man die Dinge um sich herum anders war - was für einen Erwachsenen nur Krieg und Zerstörung ist, das kann für einen Sechsjährigen auch Abenteuer und Aufregung sein.

Noch immer hielt ich den Krieg für ein Abenteuer, obwohl meinem Klassenkameraden der Arm abgerissen worden war - aber das war ja ein Unfall, schreibt Armin Mueller-Stahl, der später zunächst in der DDR, dann im Westen Deutschlands als Schauspieler Karriere machen sollte und den es bis nach Hollywood trieb, über eine Begebenheit aus dem Krieg. Erst später, nachdem bei Pasewalk praktisch alle meine Klassenkameraden gefallen sind, Jungen von vierzehn oder fünfzehn Jahren, dämmerte es auch meinem Kindskopf langsam, was der Krieg bedeutete. Manchmal erscheint dann das, was gerade passiert, so schrecklich und grausam, dass auch Kinderaugen nicht mehr wegblicken können. Dann bemerkt auch ein Kind irgendwann: Das hier ist kein Abenteuerschauplatz mehr.

Später wurden viele dieser Erinnerungen an diese denkwürdigen Tage und Stunden zu Papier gebracht. Erinnerungen von Prominenten haben ein ganz anderes Gewicht als die der vielen Namenlosen, die das gleiche erfahren haben. Doch es sind nur wenige Texte in dem Band, die die Herausgeber sich hätten sparen können und die wohl einzig und allein aufgenommen wurden, weil die Verfasser einen bekannten Namen tragen.

Eindrucksvolle Texte

Vor allem die, die später zu Schriftstellern wurden, legen eindrucksvolle Texte vor. Eindrücklich etwa die Schilderung des Autors Ralph Giordano, der seine Erinnerung "Im Rattenloch" nennt und damit einen Hamburger Keller meint, in dem er sich mit seinen Eltern und Geschwistern versteckt hält in den letzten Kriegsmonaten und in denen Hunger, Kälte und Angst und vor allem Ratten zu ständigen Begleitern werden:

Ich habe noch genau in Erinnerung, dass wir den Hunger nicht im Magen spürten, sondern in den Kniekehlen - das ging nicht nur mir so, sondern den anderen auch. Unvergesslich. Wir waren so schwach, dass wir uns nicht mehr wehren konnten. Mein Vater wurde von den Ratten im Gesicht angebissen, ich habe eine größere Narbe an der Außenseite des linken Oberschenkels. Wir waren einfach zu schwach, uns dagegen zu wehren. Nur mit den Händen zu wedeln hat die Biester nicht abgehalten.

Sichtweise des Historikers

Nicht alle Erinnerungen an den Krieg sind so erschütternd wie die von Giordano. Einige wie die des deutsch-amerikanischen Historikers Fritz Stern sind eher analytisch und aus der Distanz geschrieben. Andere wie die des Schauspielers Maximilian Schell geben Einblick in das Lebensgefühl eines Kindes, das schon mit dem Schulalltag genügend Aufregung hat. Die Schule wird hier zur Trutzburg inmitten des Chaos: Die Schule aber war eine Institution, die Ordnung in diese Welt brachte.

Die allermeisten Erinnerungen des Bandes verschaffen dem heutigen Leser einen nachhaltigen Eindruck, wie die Welt damals aus den Fugen geriet und was das ganz konkret für den Einzelnen bedeutete. Doch keiner vermag es so wie Elie Wiesel, beim Leser Erschütterung auszulösen mit einem Text, den man nicht mehr vergessen dürfte. Der aus Rumänien stammende Wiesel war mit seinem Vater zunächst ins Konzentrationslager Auschwitz gebracht worden. Die letzten Wochen bis zur Befreiung erlebte er dann in Buchenwald. Der kleine Elie musste damals zusehen, wie sein Vater qualvoll starb:

Der Zustand meines Vaters wird immer schlimmer, ich weiß dass er sterben wird. Es ist der finsterste Tag in meinem Leben. Der Tag, den mein Verstand am schwersten verkraftet hat. Ich bin schwach, erschöpft, krank, ich will ihm helfen, doch ich weiß nicht, wie. Ich würde alles für ihn tun. Ich würde ihm mein Blut, mein Leben schenken. Ich will für ihn leiden, seinen Tod auf mich nehmen. Doch meine Stunde ist noch nicht gekommen. Für ihn ist es so weit.

Etwas bleibt...

Der Vater stirbt, Elie Wiesel überlebt. Was er in so jungen Jahren erlebt, wird er nie mehr vergessen. Er schreibt und publiziert über den Holocaust. 1986 bekommt er für sein Schaffen den Friedensnobelpreis. Doch das Geschehen hinterlässt unauslöschliche Spuren.

Als mein Vater stirbt, bin ich sechzehn Jahre alt. Nachdem er gestorben ist, fühle ich keinen Schmerz mehr. Ich fühle überhaupt nichts mehr: In mir ist jemand gestorben, und dieser Jemand bin ich.





BILDER: ALS DER KRIEG ZU ENDE GING

Am 8. Mai 1945 wurde die Kapitulation Deutschlands besiegelt. Damit war der Zweite Weltkrieg in Europa offiziell beendet. Insgesamt bestätigten deutsche und alliierte Offiziere die bedingungslose Kapitulation Hitler-Deutschlands zweimal mit ihren Unterschriften: Am 7. Mai unterzeichnete Generaloberst Alfred Jodl (M) im französischen Reims.

Photo DPA



Und in der Nacht zum 9. Mai Generalfeldmarschall Wilhelm Keitel in Berlin-Karlshorst. Im einstigen Offizierskasino darf Keitel an einem Katzentisch Platz nehmen und die Kapitulationsurkunde unterzeichnen.

Photo DPA





REVELADORAS VERDADES: ESTADOS UNIDOS ES UN PAÍS DESPRECIABLE

HANS - PETER FIRBAS

Me he quedado perplejo luego de escuchar al Profesor Antony C Sutton. Estamos refiriéndonos a un Doctor de la Universidad de Southampton, a un investigador de la Universidad de Stanford, a un miembro prominente de la Fundación Hoover. Profesor de economía en la Universidad California Los Ángeles UCLA, Por sus antecedentes estamos citando a una fuente muy confiable.

Mientras los soldados de Estados Unidos luchaban contra los norvietnamitas, su país le vendía todo el material bélico a la Unión Soviética, que apoyaba a Vietnam del Norte en su guerra contra Vietnam del Sur, que era defendida por Norteamérica. ¿De qué estamos hablando? ¿De que Estados Unidos le vendía armas al enemigo para matar a sus soldados? Solamente gente sin sentimientos y llenos de ambiciones y rodeados de corrupción se permiten ganar millones de dólares aunque mueran miles y miles de sus compatriotas.

Al referirse a la Segunda Guerra Mundial, ya mi perplejidad se convirtió en odio. Estados Unidos tenía fábricas en Alemania durante el conflicto, entre ellas una de Henry Ford en Colonia. Esta fábrica proveía de diferentes vehículos a los nazis para su abastecimiento. Colonia fue destruida en su totalidad, pero la fábrica de Ford nunca fue tocada. El Doctor Sutton menciona otras fábricas de su país que tenían sus instalaciones en territorio alemán y jamás sufrieron daños.

El combustible que usaban los aviones, tanques y todo tipo de coches y las industrias germanas que fabricaban diferentes cosas para poder combatir fue proveído por USA. La financiación de Hitler para ganar las elecciones fue de USA. Sutton entrega contundentes pruebas que hasta 1944 el propio Himmler recibía dinero estadounidense. ¿Para qué?. El Partido Nazi fue creado por el dinero de Estados Unidos.

Tras conocer los casos de Vietnam y de Alemania, qué podemos pensar del 11 de septiembre y de Pearl Harbor. Si usted es un interesado en la verdad escuche la entrevista completa. Incluso informa sobre las conexiones de los medios de comunicación con los diferentes gobiernos de su país para ocultar los graves delitos que han cometido.

Sutton señaló que en un seminario de la Fundación Hoover denunció el apoyo a la URSS y a Alemania y repartió la documentación a todas las agencias de noticias. Todas ellas se negaron a difundirlas. Fue despedido de sus cátedras universitarias.

En el colmo de la inmoralidad Prescott Bush tenía fábricas de acero en Alemania que construía las rejas y diferentes objetos para la construcción de los campos de concentración de los judíos. Sus fábricas, durante la guerra nunca fueron bombardeadas. 

ESTA ES LA VERDAD OCULTA. ESTA ES LA VERDADERA CARA DE UN PAÍS QUE SÓLO LE INTERESA EL DINERO, AUNQUE MUERAN MILES Y MILES DE COMPATRIOTAS. ¿NECESITAN MÁS PRUEBAS?

ESTADOS UNIDOS QUERÍA LA GUERRA EN EUROPA PARA GANAR DINERO PARTE 2

¿Sabía que durante la guerra contra Vietnam Estados Unidos le vendía material bélico a la URSS, quienes se lo entregaban a Vietnam para matar a soldados de Estados Unidos?

SUTTON FUE DESPEDIDO DE TODOS SUS TRABAJOS.


Entrevista de 1980 a Antony C. Sutton, doctorado en ciencias de la Universidad de Southampton, investigador en la Universidad de Stanford en el seno de la fundación Hoover de 1968 a 1973. Enseñó Economía en la UCLA, Universidad de California, Los Ángeles. Sufrió la censura de su director de investigación quién trató de impedir la publicación de "National Suicide: Military Aid To The Soviet Union" (Suicidio Nacional: Los militares ayudan a la Unión Soviética).

En este trabajo expone que Wall Street y empresas de EEUU fueron las principales suministradoras de recursos financieros, energéticos, tecnológicos y material bélico, a los "supuestos enemigos" que se "cruzaron" en el camino de EEUU durante todo el siglo XX. Contribuyeron e impulsaron movimientos desde principios de siglo como la creación de la Unión Soviética, el apoyo a la resistencia Norvietnamita(a través de la ayuda y el comercio con la URSS y los satélites de Europa del Este), la carrera nuclear soviética, pasando por la financiación del alzamiento Nazi hasta casi el final de la 2ª Guerra Mundial.

Especial reseña a la figura del magnate del petróleo Armand Hammer, familiar de Al Gore, y de la infiltración de los miembros de la Comisión Trilateral en el gobierno de EEUU. Hoy en día es la norma en los gobiernos del mundo.

Por ello,explicado a traves de hechos, nombres, detalles y fechas , Antoni C. Sutton perdió su puesto de trabajo tanto en la Universidad de Stanfort como en la UCLA. Lógicamnete esta información no entra en los libros de texto de la Universidad. Allí solo se adoctrina.

LA ENTREVISTA EN TRES PARTES:








ESTADOS UNIDOS QUERÍA LA GUERRA EN EUROPA PARA GANAR DINERO

HANS - PETER FIRBAS

Esta no es ninguna novedad. John F. Kennedy, quien como Presidente de los Estados Unidos quería parar la guerra contra Vietnam, fue simplemente asesinado -según varias versiones- por orden directa de su Vice Presidente Lyndon B. Johnson y la CIA con el apoyo financiero de los empresarios norteamericanos que fabricaban todo lo necesario para ese conflicto. Ponerle fin a ese negocio le costó la vida.

Algo similar habría sucedido el 11 de septiembre con el atentado contra las Torres Gemelas. Los poderosos empresarios, en complot con el gobierno de George Bush y la CIA realizaron ellos mismos el ataque, para inventar otra guerra en el medio oriente. Venderles armas al gobierno de Estados Unidos y toda la maquinaria económica para movilizar tropas hacia ese lugar costaba muchísimo dinero y ellos querían ganárselo, aunque miles de sus compatriotas debían morir para lograr ese objetivo.

Igual sucedió con el bombardeo de Pearl Harbor. Los fabricantes de materiales bélicos, en sociedad con el Presidente Roosevelt, incitaron a estados Unidos a entrar en la guerra en Europa, simplemente para ganar millones y millones. Ante tanta evidencia, que no es casual. Vamos ahora a entregarles dos investigaciones efectuadas por ciudadanos norteamericanos, que llegaron a la misma conclusión. Estados Unidos quería más guerras para que sus compinches sigan acumulando fortunas.

Existen numerosas investigaciones, que lamentablemente fueron muy poco difundidas. Estados Unidos comenzó en 1922 con inversiones en Europa para alentar a la Unión Soviética y a Alemania a comprarles materiales vinculados a la fabricación de armas. Los autores norteamericanos Webster G. Tarpley y Anton Chaitkin, en George Bush: The Unauthorized Biography (GB: Una Biografía Indeseable), resumen en esta obra, que "Prescott Bush (el abuelo de George W. Bush) y otros directores de la Union Banking Company (UBC) eran colaboradores de los nazis".

Otro dato importante fue la entrevista televisada que en 1980 se realizó a Antony C. Sutton, doctorado en ciencias de la Universidad de Southampton, investigador en la Universidad de Stanford en el seno de la fundación Hoover de 1968 a 1973. Enseñó Economía en la UCLA, Universidad de California, Los Ángeles. Sufrió la censura de su director de investigación quién trató de impedir la publicación de "National Suicide: Military Aid To The Soviet Union" (Suicidio Nacional: Los militares ayudan a la Unión Soviética). La entrevista la veremos en la siguiente nota.

GEORGE BUSH: UNA BIOGRAFÍA INDESEABLE 




Vayamos al libro de Tarpley y Chaitkin. El libro narra que en 1922, en los comienzos del nacional-socialismo, el empresario en transporte ferroviario W. Averell Harriman viajó a Berlín y se entrevistó con la familia Thyssen para proponerle la fundación de un banco germano-estadounidense. Los Thyssen ya eran los dueños, tras bambalinas, de varias instituciones financieras que les permitían transferir su dinero de Alemania a Holanda, y de allí a Estados Unidos.

Estos bancos eran el August Thyssen Bank, con sede en Berlín; el Bank voor Handel (Países Bajos) y la Union Banking Corporation (Nueva York). A inicios de la década del 20, uno de los miembros de esa familia, Fritz Thyssen, autor del libro I Paid Hitler (Yo financié a Hitler), aportó 25 mil dólares al recién constituido Partido Nacional Socialista Alemán, llegando a convertirse en el primero y más importante financiero del Führer en su ascenso al poder.

Según los autores de la citada obra, Thyssen estaba fascinado por Hitler: "Me di cuenta de su talento de orador y de su capacidad de dirigir a las masas. Sin embargo, lo que más me impresionó era el orden que reinaba durante sus mítines, la disciplina casi militar de sus seguidores." Así, en 1931, Thyssen se afilia al Partido nazi y se convierte en uno de los hombres más poderosos de la maquinaria de guerra.

Por aquel entonces, este magnate presidía la German Steel Trust, consorcio de la industria del acero fundado por Clarence Dillon, uno de los hombres fuertes de Wall Street. Un colaborador de confianza de Dillon era Samuel Bush, padre de Prescott, abuelo de George Senior y bisabuelo de George Bush Junior.

En 1923, Harriman y los Thyssen decidieron crear el banco, y designaron como presidente a George Herbert Walker, suegro de Prescott. Posteriormente, en 1926, crearon la Union Banking Corporation (UBC) y pusieron al frente de ella al señor Prescott Bush. Ese mismo año, fue nombrado también vicepresidente y socio de la Brown Brothers Harriman. Ambas firmas permitían a los Thyssen enviar su dinero desde Alemania hacia Estados Unidos, vía Holanda.

"Aunque un gran número de otras sociedades ayudaron a los nazis (como la Standard Oil y el Chase Bank de Rockefeller, así como grandes constructores de automóviles norteamericanos), los intereses de Prescott Bush fueron mucho más profundos y siniestros", escribe el economista norteamericano, Victor Thorn.

Añade Thorn que "la UBC se convirtió en vía secreta para el amparo del capital nazi, pues salía de Alemania hacia Estados Unidos, pasando por los Países Bajos. Y cuando los nazis tenían necesidad de renovar sus provisiones, la Brown Brothers Harriman volvía a mandar sus fondos directamente hacia Alemania".

Por tanto, la UBC recibía el dinero desde los Países Bajos y la Brown Brothers Harriman lo reenviaba. ¿Y quién formaba parte de la dirección de estas dos compañías? Prescott Bush en persona, el primer blanqueador de dinero de los nazis.

Tarpley y Cheitkin explican en su obra que: "De esta forma una parte importante de los cimientos financieros de la familia Bush fue constituida mediante su apoyo y ayuda a Adolfo Hitler. Por tanto, el actual exp residente de Estados Unidos, así como su padre (ex Director de la CIA, ex Vicepresidente y ex Presidente), llegaron a la cumbre de la jerarquía política norteamericana gracias a que su abuelo y padre, su familia en general, ayudaron financieramente y alentaron a los nazis".

Un tiempo después, en octubre de 1942, las autoridades estadounidenses incautaron los fondos bancarios nazis de la UBC, de Nueva York, cuyo máximo directivo era Prescott. La firma fue denunciada "como entidad financiera y comercial colaboradora del enemigo" y todos sus haberes resultaron incautados.

Posteriormente, el Gobierno norteamericano ordenó también la incautación de otras dos sociedades de primera fila, dirigidas por este señor por cuenta de la sociedad bancaria Harriman: la Holland-America Trading Corporation (Sociedad de comercio holandesa-norteamericana) y la Seamless Steel Equipment Corporation (Sociedad de Equipos de Acero).

Luego, el 11 de noviembre de 1942, otra sociedad dirigida por Bush y Walker, la Silesian-American Corporation, fue embargada por la misma Ley sobre el comercio con el enemigo. No obstante, en 1951, se levantó el embargo y el emprendedor hombre de negocios recuperó un millón y medio de dólares que destinó a nuevas inversiones que, a la larga, engrosaron el patrimonio de la familia Bush.

A esto habría que añadir un resumen de un grupo de expedientes pertenecientes a los servicios de información holandeses y norteamericanos que confirman "los lazos directos entre Prescott Bush, la familia alemana Thyssen y las ganancias de muerte sacadas por un grupo de familias ricas norteamericanas de la Segunda Guerra Mundial.

Tarpley y Chaitkin afirman que "el gran crac financiero de 1929-1931 conmovió a Norteamérica, Alemania y a Gran Bretaña, debilitando a sus respectivos gobiernos. Asimismo volvió muy diligente a Prescott Bush, más deseoso aún de hacer todo lo necesario para guardar su nuevo puesto en el mundo. Fue durante esta crisis que algunos anglo-norteamericanos adinerados apoyaron la instalación del régimen hitleriano en Alemania."

En resumen, los autores de Una biografía indeseable, afirman categóricamente: "La fortuna de la familia del Presidente surge como resultado de su apoyo incondicional al proyecto político de Adolfo Hitler". La UBC, dirigida por Prescott Bush, y en cooperación estrecha con la entidad German Steel Trust, de Fritz Thyssen, intervino en el surgimiento, preparación y financiamiento de la maquinaria de guerra nazi, a partir de la construcción de blindados, aviones de combate, cañones y explosivos.

La tendencia de apoderarse de territorios y fortunas de los Bush, como se observa, no es algo nuevo. Esos genes fascistas se gestaron en los años 30. Por tanto, no es un disparate calificar como fascista la ocupación de Afganistán e Iraq y las amenazas a otros países con continuar la ofensivas blitzkrieg.

Esto demuestra una vez más la estrecha relación de colaboración que los nazis tuvieron con el capitalismo y que otras dictaduras fascistas han tenido posteriormente en momentos puntuales, siempre que les sirviera al Sistema para utilizarlos como fuerza de choque en las épocas de crisis económicas contra los verdaderos movimientos revolucionarios.

CIVILES MUERTOS EN LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL


País                     Civiles

Bélgica                        50.000
China                   10.000.000
Alemania               3.640.000
Estonia                      140.000
Francia                      270.000
Grecia                         80.000
Reino Unido               60.000
Italia                            70.000
Japón                         360.000
Yugoslavia             1.300.000
Letonia                     120.000
Lituania                    170.000
Países Bajos              112.000
Austria                        40.000
Polonia                   2.500.000
Rumania                     40.000
URSS                   17.139.600
Checoslovaquia          70.000
Hungría                       80.000


Total                  25.102.000

CIFRAS DE MUERTOS EN LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL


Unión Soviética: 27.000.000
China: 15.000.000
Alemania: 9.800.000
Polonia: 5.600.000
Judíos: 5.000.000
Indonesia: 4.000.000
Japón: 3.500.000
Yugoslavia: 1.700.000
India: 1.580.000
Indochina: 1.000.000
Rumanía: 900.000
Francia: 800.000
Hungría: 750.000
Italia: 600.000
Croacia: 595.000
Estados Unidos: 500.000
Gran Bretaña: 450.000
Checoslovaquia: 400.000
Lituania: 350.000
Grecia: 250.000
Letonia: 207.000
Etiopía: 205.000
Holanda: 200.000
Filipinas: 147.000
Malasia: 100.000
Finlandia: 97.000
Bélgica: 88.000
Birmania: 60.000
Corea: 60.000
Islas del Pacífico: 57.000
Timor Oriental: 55.000
Bulgaria: 50.000
Canadá: 45.000
Estonia: 41.000
Australia: 30.000
Albania: 28.000
España: 22.000
Nueva Zelanda: 19.000
Sudáfrica: 11.000
Noruega: 10.000
Norte de África: 9.000
Dinamarca: 7.000
Nueva Guinea: 7.000
Tailandia: 5.600
Luxemburgo: 5.000
Iraq: 4.600
Rhodesia del Sur: 4.000
Brasil: 2.000
Malta: 1.500
Mongolia: 300
Islandia: 200
Irán: 200
Irlanda: 100
Portugal: 55
México: 35


INGLATERRA INVENTÓ LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN

Los inventores verdaderos de los campos de concentración


El concepto de campo de concentración quedó desde la Solución Final, vinculado de forma exclusiva al régimen Nacional – Socialista y más concretamente a su programa de exterminio de las “razas inferiores” europeas. En raras ocasiones se hace mención al concepto de campo de concentración para referirse a otros muchos ejemplos históricos que poco tienen que ver con el régimen nazi y que con todo, se dieron años antes, incluso décadas antes de que los nazis lo utilizaran en toda la Europa central y oriental.

Si bien los nazis y sus secuaces elevaron a nuevas cotas la producción en cadena del asesinato y tecnificaron todo el proceso hasta extremos poco racionalizables, la idea de deshacerse de “razas inferiores” y “elementos indeseables” en una región conquistada para dar paso a “colonos civilizados”, se dio por primera vez de forma sistemática y deliberada durante la conocida como Guerra de los Boers (más concretamente durante la Segunda Guerra Boer) que enfrentó al Imperio Británico contra los colonos holandeses (boers) que se habían establecido siglos atrás en el sur de África.

Durante la guerra de los Boers, muchos civiles holandeses huyeron de las zonas rurales después de que los soldados británicos ejecutaran una política de tierra quemada consistente en la destrucción de granjas boers (quema de viviendas, matanza del ganado, envenenamiento de pozos, etc) que evitara cualquier tipo de ayuda que pudieran recibir sus enemigos.

Boers. Frederick Roberts, mariscal de campo británico y uno de los mayores estrategas de la época Victoriana, creo una serie de campos donde para dar cobijo a los civiles boers desplazados por la guerra.

Roberts, tras la captura de Bloemfontein (capital del Estado Libre de Orange), Johannesburgo y Pretoria y tras haber derrotado a los comandos bóer en Bergendal, deja Sudáfrica y le reemplaza Horatio Herbert Kitchener, Primer Conde de Kitchener, un destacado militar y político británico de origen irlandés con una gran trayectoria.

Una vez que Kitchener se hizo con el control de los campos, organizó estos en el primer sistema organizado de campos de concentración de la Historia. Se estima que no menos de 20 mil mujeres, niños y hombres bóers, civiles todos ellos murieron de hambre y de falta de atención durante el conflicto.

Tampoco nos podemos olvidar los no menos de 10.000 africanos que murieron también en los campos. Kitchener, que había obtenido una gran popularidad en Gran Bretaña tras una carrera militar llena de éxitos imperiales, vio esta vez como las críticas se generalizaron no sólo en Sudáfrica (como sería normal), sino también en Gran Bretaña, el resto de Europa.

Emily Hobhouse fue una de las activistas británicas que más visibilizó esta política exterior consiguiendo llamar la atención de la opinión pública británica como delegada de la Fundación para Mujeres y Niños Sudafricanos Damnificados. Tras visitar algunos campos del Estado Libre de Orange, Emily recopiló información sobre los problemas que padecían los internos y a su vuelta al Reino Unido publicó todos los datos en un informe.

El informe de Emily Hobhouse indignó a la mayoría de los británicos y provocó la creación de la Comisión Fawcett, cuyos miembros visitaron los campos (entre agosto y diciembre de 1901) y reconocieron todo lo publicado. La comisión se mostró muy critica e instaron a mejorar la alimentación y la sanidad de los internos, lo que llevó a que la tasa de mortalidad anual descendiera del 6,9% al 2% hacia febrero de 1902.

Mark Twain en su libro, Siguiendo el ecuador, entenderemos que los británicos utilizaron a la población civil como rehenes en vista de su escasa efectividad contra la excelente guerra de guerrillas que plantearon los Boers a los británicos, muy superiores tanto en armamento como en tropas.

La guerra que iniciaron los británicos por el control de Sudáfrica, conllevo la creación de45 campos de concentración donde se recluyó a la mayoría de la población civil boer de y Transvaal, unas 119.000 personas. También se recluyó con ella, a no menos de 43.000 africanos, familias enteras que servían a los boers.











LOS CRÍMENES DE GUERRA DE GRAN BRETAÑA Y ESTADOS UNIDOS PARTE 2

GRAN BRETAÑA

En violación de los Convenios de La Haya, las tropas de la línea de comunicación británicas llevaron a cabo saqueos a pequeña escala en Bayeux y Caen en Francia, tras su liberación durante la Batalla de Normandía.

Mientras que "ningún acuerdo, Tratado, Convención o cualquier otro instrumento que rigen la protección de la población civil o bienes de carácter civil" las fuerzas Aliadas llegaron a la conclusión de que un ataque aéreo contra la ciudad alemana de Dresden se justificaba sobre la base de que la ciudad estaba defendida, militarmente justificada, y atacaron objetivos militares. El historiador Donald Bloxham afirma que el " bombardeo de Dresde, desde día 13 hasta el día 14 de febrero del año 1945 fue un crimen de guerra".

Sostiene, además, que hubo un fuerte intento de una prima facie para tratar a Winston Churchill, entre otros y que en un caso teórico no podría haber sido encontrado culpable. "Esto debe ser un pensamiento serio. Si, sin embargo, es también algo sorprendente y esto es, probablemente, al menos el resultado de la comprensión generalizada de los matices del derecho internacional y más porque en la mente popular términos como "criminal de guerra", "pedófilo" o "terrorista", se ha convertido en una moral más que en una categorización jurídica."

La "London Cage" del MI19, una instalación para presos de guerra en el Reino Unido, durante, e inmediatamente después de la guerra, fue objeto de denuncias por tortura.

ESTADOS UNIDOS

Foto de muchos guardias de las SS a punto de ser fusilados en el campo de concentración de Dachau después de la liberación de sus prisioneros.

La Masacre de Canicattì. Fue una matanza de civiles italianos por el teniente coronel McCaffrey. A pesar de que se hizo una investigación confidencial, McCaffrey nunca fue acusado de un delito relacionado con los hechos. Este incidente se mantuvo prácticamente desconocido hasta que Joseph S. Salemi de la Universidad de Nueva York, cuyo padre fue testigo de aquel terrible suceso, lo publicó.

La Masacre de Dachau. Fue el asesinato de prisioneros de guerra alemanes y soldados de las SS que anteriormente se habían rendido ante las fuerzas estadounidenses.

La masacre de Biscari, Consistió en dos casos de asesinatos en masa, en donde las tropas norteamericanas de la 45a División de Infantería mataron a unos 75 prisioneros de guerra los cuales, en su mayoría, eran italianos fascistas.

Rheinwiesenlager era un campo de concentración para prisioneros de guerra alemanes, quienes subsistían de una manera precaria, muchos de los cuales murieron.

Operación Teardrop. Ocho de los sobrevivientes, tripulantes del submarino alemán hundido U-546 fueron capturados y torturados por personal militar de EE.UU. El historiador Philip K. Lundeberg ha escrito que las palizas y torturas a los sobrevivientes del U-546 fue una atrocidad singular, motivada por la necesidad de los interrogadores para obtener información rápidamente sobre lo que los EE.UU. creían sobre potenciales ataques con misiles a los EE.UU. por los submarinos alemanes.

A raíz de la Masacre de Malmedy una orden por escrito de la sede de la 328º Regimiento de Infantería del Ejército de EE.UU, del 21 de diciembre del año 1944, declaraba: ni tropas de las SS o paracaidistas militares, será tomado como prisionero, solamente se les disparará cuando sean localizados. El mayor general Raymond Hufft del Ejército de los EE.UU dio instrucciones a sus tropas de no tomar prisioneros, cuando cruzaron el Rin en el año 1945.

Después de la guerra, al reflexionar sobre los crímenes de guerra por él autorizados, admitió, "Si los alemanes hubieran ganado, habría sido juzgado en Nüremberg en lugar de ellos." Stephen Ambrose relataba: "He entrevistado a más de 1000 veteranos de guerra y tan sólo uno de ellos dijo haber disparado a un preso. Sin embargo, tal vez hasta un tercio de los veteranos relataron incidentes relacionados con lo que vieron en otras partes geográficas de disparos a prisioneros alemanes desarmados que tenían las manos en alto."

Cerca de la localidad francesa de Audouville-la-Hubert, 30 presos alemanes de la Wehrmacht fueron masacrados por los paracaidistas. Frank Sheeran, quien se desempeñó en la 45ª División de Infantería recordó posteriormente, cómo un oficial le ordenó que tomase un par de prisioneros alemanes detrás de la línea y que para no "retrasarse demasiado", hiciera que lo que tenía que hacer.

El historiador Peter Lieb ha encontrado que muchas unidades de Estados Unidos y Canadá recibieron la orden de no tomar prisioneros durante los desembarcos del Día D en Normandía. Si esta opinión es correcta, puede explicar el destino de 64 de los 130 prisioneros de guerra alemanes capturados que no llegaron al punto de recogida de prisioneros de guerra en la playa de Omaha en el Día D.

Según un artículo publicado en Der Spiegel por Klaus Wiegrefe, muchos recuerdos personales de los soldados aliados han sido deliberadamente ignorados por los historiadores hasta ahora porque estaban en desacuerdo con la "Gran Generación" mitológica que rodea la Segunda Guerra Mundial, pero esto ha empezado a cambiar con libros como The Day of Battle (El día de la batalla) por Rick Atkinson en el que describe los crímenes de guerra aliados en Italia, y el D-Day: The Battle for Normandy (Día D: La batalla de Normandía), por Anthony Beevor.

Los soldados aliados en los teatros de Asia y el Pacífico mataron, a veces, soldados japoneses que intentaban rendirse o después de que se habían rendido. Un historiador social de la Guerra del Pacífico, John W. Dower, establece que "en los últimos años de la guerra contra Japón, un ciclo vicioso se había desarrollado de verdad en que la renuencia de Japón a rendirse había engranado horriblemente con el desinterés de los aliados en tomar prisioneros."

Dower sugiere que a la mayoría del personal japonés se les dijo que serían "asesinados o torturados" si caían en manos de los aliados y, en consecuencia, la mayoría de los que se enfrentaron con la derrota en el campo de batalla, luchó a muerte o se suicidó. Además, se consideró vergonzoso que un soldado japonés se rindiera, lo que llevaba a muchos al suicidio o a luchar hasta la muerte, independientemente de las creencias acerca de su posible tratamiento como prisioneros de guerra.

De hecho, el Código de Servicio Japonés de Servicio en el Campo de Batalla dice que la entrega no era admisible. Y si bien no era la "política oficial" para el personal de los Aliados de no tomar prisioneros, llegó a todo el ancho del campo de batalla de Asia y era práctica cotidiana."50 También hubo informes generalizados en el momento en que los prisioneros japoneses mataron a personal médico y guardias aliados con armas escondidas después de rendirse, llevando a muchos soldados aliados a la conclusión de que tomar prisioneros era demasiado arriesgado.

En el año 1963, los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki fueron objeto de una revisión judicial en Ryuichi Shimoda contra el Estado. El Tribunal del Distrito de Tokio se abstuvo de pronunciarse sobre la legalidad de las armas nucleares en general, pero consideró que "los ataques a Hiroshima y Nagasaki causaron tan graves e indiscriminados sufrimientos que violaron los principios jurídicos más elementales que rigen la conducción de la guerra."

Francisco Gómez señala en un artículo publicado en la Revista Internacional de la Cruz Roja que, con respecto a la estrategia de guerra "anti-ciudad" o "blitz" (relámpago) , que "en el examen de estos acontecimientos a la luz del derecho internacional humanitario, hay que tener en cuenta que durante la Segunda Guerra Mundial no hubo acuerdo, tratado, convención o cualquier otro instrumento que regulase la protección de la población o bienes de carácter civil."

La posibilidad de que ataques como el de las bombas de Hiroshima y Nagasaki podrían considerarse crímenes de guerra es una de las razones dadas por John R. Bolton (el subsecretario de Estado para Control de Armamentos y Seguridad Internacional (2001-2005) y Embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas (2005)) no acepta quedar obligado por el Estatuto de Roma.

Los soldados estadounidenses en el Pacífico, a menudo deliberadamente asesinaban a soldados japoneses que se habían rendido. Según Richard Aldrich: a veces masacraban a los prisioneros de guerra.60 Dower señala que en "muchos casos ... los japoneses que se convirtieron en prisioneros murieron en el acto o en camino hacia los recintos penitenciarios."
Según Aldrich era una práctica común entre las tropas estadounidenses no tomar prisioneros.61 Este análisis es apoyado por el historiador británico Niall Ferguson,62 que también dice que, en el año 1943, señaló un informe secreto de la inteligencia de EE.UU. con la promesa de helado y tres días de permiso para ... inducir a las tropas estadounidenses a no matar a los japoneses que se hubiesen rendido."

Ferguson declara que tales prácticas desempeñaban un papel en la proporción de prisioneros japoneses muertos a finales del año 1944. Ese mismo año, los esfuerzos fueron tomados por los comandantes aliados para suprimir las actitudes de "no tomar prisioneros", entre su propio personal (ya que estaban afectando a la recolección de información) ya que los pelotones estadounidenses sabían que, en el pasado, muchos de los soldados japoneses que se rendían, por lo general portaban una bomba o una granada guardada en su ropa o en sus manos, se acercaban a los soldados americanos y detonaban los explosivos causando así bajas.

Ulrich Straus, a U.S. japonologista, sugiere que las tropas de primera línea odiaban intensamente al personal militar japonés y "no eran fáciles de persuadir" para tomar o proteger a los prisioneros, ya que creían que los soldados Aliados que se rindieron, eran asesinados sin piedad por parte de los japoneses.
Los soldados aliados creían que los soldados japoneses estaban dispuestos a fingir que se entregaban, con el fin de realizar ataques por sorpresa.64 Por lo tanto, de acuerdo con Straus, los oficiales superiores se opusieron a la toma de prisioneros aduciendo que se exponían innecesariamente las tropas estadounidenses a riesgos..." Cuando los prisioneros fueron llevados, sin embargo, muchas veces éstos fueron fusilados durante el transporte porque "eran demasiado molestos para llevarlos ellos".

Ferguson indica que "no era sólo el miedo a una acción disciplinaria o de la deshonra que impedía que los soldados alemanes y japoneses rendirse. Lo más importante para la mayoría de los soldados era la percepción de que los prisioneros serían asesinados por el enemigo de todos modos, y así también podríamos luchar."

El historiador estadounidense James J. Weingartner atribuye el escaso número de japoneses en Estados Unidos compuestos de prisioneros de guerra a dos factores importantes, la reticencia japoneses a rendirse y una amplia convicción americana de que los japoneses eran "animales" o "infrahumanos" e indignos del normal trato otorgado a los prisioneros de guerra.66 La razón de esto último cuenta con el apoyo de Ferguson, que dice que "las tropas aliadas a menudo veían a los japoneses de la misma manera que los alemanes consideraban a los rusos - como Untermensch.
Se ha afirmado que algunos soldados estadounidenses violaron a las mujeres de Okinawa durante la Batalla de Okinawa en el año 1945. Hubo 4.336 violaciones denunciadas durante los primeros 10 días de la ocupación en la Prefectura de Kanagawa.

Oshiro Masayasu (ex director del Archivo Histórico de la Prefectura de Okinawa) escribe sobre la base de varios años de investigaciones: Poco después de que los marines de EE.UU. aterrizaron, todas las mujeres de una aldea en la península de Motobu cayó en manos de los soldados estadounidenses. En ese momento, sólo había mujeres, niños y ancianos en el pueblo, ya todos los jóvenes habían sido movilizados para la guerra. Poco después de aterrizar, los infantes de marina "limpiaron" toda la aldea, pero no encontraron señales de fuerzas japonesas. Aprovechando la situación, empezaron "la caza de mujeres" a plena luz del día y las que estaban escondidas en el pueblo o refugios cerca del aire fueron sacados una tras otra.

Sin embargo, a pesar de ser dicho por los militares japoneses que serían objeto de violación, tortura y asesinato a manos de los estadounidenses, los civiles japoneses "se sorprendían con frecuencia con el tratamiento comparativamente humano que recibieron del enemigo estadounidense". De acuerdo a Islands of Discontent: Okinawan Responses to Japanese and American Power (El desconteno de las Islas: La respuesta de Okinawa a las potencias japonesas y estadounidenses) de Mark Selden, los estadounidenses "no perseguían una política de la tortura, la violación y asesinato de civiles como los militares japoneses habían advertido."


GUERRA SUBMARINA SIN RESTRICCIONES

En el Proceso de Nüremberg, el almirante alemán Karl Dönitz fue juzgado, entre otros delitos, por la expedición de órdenes de atacar a civiles aliados, una política conocida como guerra submarina sin restricciones. Dönitz fue declarado culpable, pero ninguna condena fue dictada, a causa de las pruebas presentadas ante el Tribunal de que la Royal Navy y la United States Navy habían emitido órdenes similares.

La Marina de los EE.UU. aplicó la misma política a las operaciones en el Pacífico. Según Gary E. Weir del Centro Histórico Naval de EE.UU., debido a la forma en que se libraba la guerra en el Atlántico, "cuando el Almirante Thomas C. Hart proclamó la guerra submarina sin restricciones" contra Japón, el 8 de diciembre del año 1941, no fue ninguna sorpresa".

En un memorando del 13 de junio del año 1944, el Ejército de los EE.UU. Juez Abogado General (JAG) afirmó que "estas políticas son atroces y brutales", además de ser repugnantes, fueron violaciones de las leyes de la guerra, y recomendó que la distribución a todos los comandantes de una directiva, señalando que "el maltrato de guerra del enemigo muerto era una flagrante violación de la Convención de Ginebra de 1929 sobre los enfermos y heridos, que establece que: Después de cada compromiso, los beligerantes que mantiene en su poder el campo de batalla tomarán medidas para buscar heridos y muertos para protegerlos de robos y malos tratos".


Estas prácticas se suman también a la violación de las reglas no escritas habituales de la guerra terrestre y podría conducir a la pena de muerte.74 La JAG de la Marina de los EE.UU. reflejó la opinión una semana más tarde, y añadió que "la conducta atroz de que algunos miembros del personal que eran culpables podría dar lugar a represalias por parte de los japoneses, que estaría justificada en virtud del derecho internacional".

LOS CRÍMENES DE GUERRA DE LOS ALIADOS PARTE 1

Los crímenes de guerra de los Aliados, fueron violaciones de las leyes de guerra cometidos por los Aliados de la Segunda Guerra Mundial contra poblaciones civiles o personal militar de las Potencias del Eje.

Al concluir la Segunda Guerra Mundial, se llevaron a cabo varios juicios a criminales de guerra de las Potencias del Eje, siendo los más famosos y conocidos los Juicios de Núremberg. Sin embargo, en Europa, estos tribunales se han creado bajo la autoridad de la Carta de Londres, y sólo pueden examinar las denuncias de crímenes de guerra cometidos por personas que actuaban en contra de los intereses de los países europeos del Eje.

Hubo una serie de crímenes de guerra contra personal de los aliados que fueron investigados por las potencias aliadas y que condujo en algunos casos a consejos de guerra. Otros incidentes señalados por los historiadores, han sido los crímenes bajo las leyes de guerra en función del tiempo, pero que, por diversas razones no han sido investigados por las fuerzas aliadas durante la guerra, o que fueron investigados y se tomó la decisión no entablar una acción para ser juzgados.

Las naciones de los Aliados occidentales afirman que sus ejércitos se dirigieron observando los Convenios de Ginebra y creyendo en la realización de una guerra justa, lucharon por razones defensivas. Violaciones de los convenios se produjeron, sin embargo, incluidas denuncias no probadas sobre el bombardeo de civiles alemanes y el retorno forzoso de ciudadanos soviéticos que habían estado colaborando con el Eje en la URSS en los finales de la guerra.

Se afirma que los países aliados no participaron en el terror de masas o cometido genocidio, a pesar del bombardeo de civiles en Dresde y otras ciudades alemanas y el uso de bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki. Los militares de la Unión Soviética, también con frecuencia, habían cometido crímenes de guerra, que hoy se sabe estaban en la dirección de su gobierno. Estos crímenes incluyen hacer las guerras de agresión, el asesinato en masa de los prisioneros de guerra y la represión de la población de los países conquistados.

El Estatuto del Tribunal de Nüremberg los definió como una “violación de los usos y costumbres de la guerra”. Entre los crímenes de guerra figuran los siguientes: los atentados graves contra las personas y los bienes, en especial el homicidio intencional, la tortura, los tratos inhumanos, incluidos los experimentos biológicos y el hecho de infligir deliberadamente grandes sufrimientos.

La destrucción o la apropiación de bienes; la obligación de prestar servicio en fuerzas enemigas; la denegación de un juicio justo; la deportación o traslado ilegales; el confinamiento ilegal; la toma de rehenes; los ataques contra la población civil o contra objetos civiles, así como contra el personal o bienes de las operaciones de paz de Naciones Unidas y de la acción humanitaria; el causar muertes, lesiones o daños incidentales excesivos; el ataque a lugares indefensos; el causar la muerte o lesiones a una persona fuera de combate; la utilización de modo indebido de una bandera blanca, o de una bandera, insignia o uniforme del enemigo o de Naciones Unidas, o bien de los emblemas distintivos de los Convenios de Ginebra; la violación; la esclavitud sexual; el embarazo forzado, y el desplazamiento de civiles.

LOS CRÍMENES DE GUERRA

Durante la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas aéreas aliadas llevaron a cabo ataques aéreos contra la población civil en Europa y en Japón. Estas acciones han sido descritas como crímenes de forma retrospectiva por algunos historiadores, siendo vistos como tales por los líderes de las potencias del Eje durante la misma guerra, a pesar de sus propias acciones similares. El 6 de junio del año 1944, en una conferencia de los líderes alemanes en Klessheim, el ministro alemán de Asuntos Exteriores Joachim von Ribbentrop trató de introducir una resolución para definir los ataques aéreos sobre la población civil como actos de terrorismo. Sin embargo, su moción fue rechazada.

CANADÁ

Durante los combates en Leonforte, en julio del año 1943, de acuerdo con Mitcham y von Stauffenberg en el libro The Battle of Sicily (La batalla de Sicilia), el Loyal Edmonton Regiment había asesinado prisioneros de guerra alemanes capturados.

C.P. Stacey, historiador canadiense oficial de la campaña, informa que el 14 de abril del año 1945 se habían extendido rumores de que el popular oficial al mando del Loyal Edmonton Regiment había sido asesinado por un francotirador civil. Estos rumores dieron lugar a acciones de los Highlanders prendiendo fuego a bienes de carácter civil dentro de la ciudad de Friesoythe en un acto de represalia.

Stacey escribió más tarde que las tropas canadienses primero evacuaron a los civiles alemanes de sus propiedades antes de que las casas fueran destruidas por las llamas, comentando que estaba "encantado de decir que nunca más supo de otro caso". Más tarde se descubrió que los soldados alemanes habían dado muerto, de hecho, al comandante del Argyll, el teniente coronel Freddie Wigle.

FRANCIA

Tras los desembarcos en el sur de Francia en la Operación Dragoon, y del colapso de la ocupación militar de Alemania en agosto del año 1944, un gran número de alemanes pudieron escapar a Francia entregándose a las Fuerzas Francesas del Interior. La resistencia mató a algunos de sus prisioneros militares alemanes, pero algunos pocos de sus prisioneros de la Gestapo o de las SS sobrevivieron.

Se sabe que los maquis ejecutaron a 17 prisioneros de guerra alemanes en Saint-Julien-de-Crempse (en la región de Dordogne), 14 de los cuales han sido identificados positivamente, el 10 de septiembre del año 1944. Los asesinatos fueron cometidos como venganza por los asesinatos cometidos por los alemanes de 17 habitantes de la localidad de San Julien el 3 de agosto del año 1944, que fueron asesinatos de represalia en respuesta a la actividad de la resistencia en la región de San Julien, que fue el hogar de una activa célula de los maquis.

MARRUECOS

Tropas franco-marroquíes del Cuerpo Expedicionario francés, conocido como Goumier, cometieron violaciones masivas y crímenes de guerra en Italia después de la Batalla de Monte Cassino11 y en Alemania. Según fuentes italianas más de 7.000 civiles italianos, entre ellos niños, fueron violados por soldados Goumiers.12 Estos hechos aparecen en la película italiana La Ciociara (Dos mujeres) con Sophia Loren.

LA UNIÓN SOVIÉTICA

La Unión Soviética no había firmado la Convención de Ginebra (1929) relativo a al trato de los prisioneros de guerra. De esto surgen dudas sobre si el tratamiento soviético de los prisioneros de guerra por parte del Eje fueran crímenes de guerra, en cuanto que el "tratamiento de prisioneros de guerra, eran vinculantes para todas las Naciones en conflicto", causando la muerte de cientos de miles.

Sin embargo, el Tribunal de Nüremberg rechazó esto como un argumento general y sostuvo que los Convenios de La Haya (que la Convención de Ginebra de 1929 no sustituye sino que la complementaba y aumentaba, y a diferencia de la Convención de 1929 el Imperio de Rusia había ratificado) y otras leyes consuetudinarias de la guerra sobre el tratamiento de los prisioneros de guerra son vinculantes para todas las naciones en un conflicto.

El asesinato de más de 3,5 millones de prisioneros rusos en solo unos meses por hambre y malos tratos ha sido el genocidio de mayor número de gente en menos tiempo de la historia de la humanidad y fue cometido fundamentalmente por tropas normales del ejército alemán. Al ocultamiento durante mucho tiempo de este crimen se junta unas vergonzosas justificaciones sobre la convención de Ginebra que el Tribunal de Nüremberg rechazó claramente. Al día de hoy sigue siendo un genocidio desconocido dentro de los múltiples crímenes cometidos por los alemanes.

YUGOSLAVIA

Masacre de Bleiburg. Delitos cometidos: Crímenes de guerra, Crímenes de lesa humanidad (Asesinato de prisioneros de guerra y civiles). No hay procesos. Las víctimas eran colaboracionistas de las tropas yugoslavas (croatas, serbios y eslovenos). Fueron ejecutados, sin juicio en un acto de venganza por el genocidio cometido por los regímenes colaboracionistas pro-Eje (en particular por la Ustacha), instalada por los alemanes durante la ocupación de Yugoslavia.

Masacre de las Foibe. Delitos cometidos: Crímenes de guerra, Crímenes de lesa humanidad (Asesinato de prisioneros de guerra y civiles). No hay procesos. Después del armisticio entre Italia y las fuerzas armadas aliadas, en el año 1943, con las potencias aliadas, las fuerzas de la resistencia yugoslava presuntamente ejecutaron a un número desconocido de italianos étnicos acusados de colaboracionistas.

Masacre de Vojvodina. Delitos cometidos: Crímenes de guerra, Crímenes de lesa humanidad (Asesinato de prisioneros de guerra y civiles). No hay procesos. 1944-1945 asesinatos de alemanes étnicos y de húngaros en Bačka, y de serbios prisoneros de guerra.

Masacre de Kočevski Rog: Delitos cometidos: Crímenes de guerra, Crímenes de lesa humanidad (Asesinato de prisioneros de guerra y civiles). No hay procesos. Masacres de prisioneros de guerra, y sus familias.

A finales de la guerra, los partisanos comunistas de Yugoslavia se quejaron de las violaciones y saqueos cometidos por el ejército soviético mientras atravesaba su país. Milovan Djilas recordó más tarde la respuesta de Stalin,

"¿No sabe Djilas, que él mismo es un escritor, lo que el sufrimiento humano y lo que el corazón humano son? ¿No puede entender, que si un soldado que ha cruzado miles de kilómetros a través de sangre y fuego y la muerte, se divierte con una mujer es sólo una minucia?

Continuará



LA CONFERENCIA DE POTSDAM

(C) WIKIPEDIA

La conferencia de Potsdam fue una reunión llevada a cabo en Potsdam, Alemania (cerca de Berlín) entre el 17 de julio y el 2 de agosto de 1945 y que tuvo lugar en el Palacio Cecilienhof. Los participantes fueron la Unión Soviética, el Reino Unido y Estados Unidos, los más poderosos de los aliados que derrotaron a las potencias del Eje en la Segunda Guerra Mundial.

Los jefes de gobierno de estas tres naciones eran el secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética, Iósif Stalin, el primer ministro Winston Churchill1 (posteriormente Clement Attlee) y el presidente Harry S. Truman, respectivamente.

Stalin, Churchill y Truman (así como Clement Attlee, que sucedió a Churchill tras ganar las elecciones de 1945) habían acordado decidir cómo administrarían Alemania, que se había rendido incondicionalmente nueve semanas antes, el 8 de mayo. Los objetivos de la conferencia también incluían el establecimiento de un orden de posguerra, asuntos relacionados con tratados de paz y el estudio de los efectos de la guerra.

ACUERDOS DE LA CONERENCIA

La devolución de todos los territorios europeos anexionados por la Alemania nazi desde 1938 y la separación de Austria.

Objetivos durante la ocupación aliada de Alemania: desmilitarización, desnazificación, democratización y descartelización.

El acuerdo de Potsdam, establecía la división de Alemania y Austria en cuatro zonas de ocupación (ya acordada en la conferencia de Yalta), y una división similar de Berlín y Viena.

La persecución de los criminales de guerra nazis.

El establecimiento temporal de la línea Oder-Neisse, que sería la frontera del territorio administrado por el gobierno de Polonia (la frontera final entre Alemania y Polonia hubiera sido discutida en una conferencia de paz final).

El reasentamiento de «forma humana y ordenada» de las minorías alemanas de «Polonia, Hungría y Checoslovaquia» dentro de las nuevas fronteras establecidas para Alemania y Austria.

Acuerdo para la reconstrucción. Los aliados estimaron sus pérdidas en 200 mil millones de dólares. Alemania fue obligada a pagar 20 mil millones en productos industriales y mano de obra. Sin embargo, la Guerra Fría evitó que se pagara esta deuda.

La declaración de Potsdam, la cual subrayó los términos de la rendición para Japón.

El resto de los asuntos debían tratarse en una conferencia de paz final tan pronto como fuera posible. Stalin inicialmente quería la ruptura de toda relación con el gobierno de Franco.

Finalmente se llegó al acuerdo que Estados Unidos, la URSS e Inglaterra se opusieron a la entrada de España en la Organización de Naciones Unidas.

Esto llevaría más tarde a un mundo bipolar en la Guerra Fría, donde por primera vez el comunismo y el capitalismo se separaran de una forma física.

Ultimátum a Japón que debía rendirse sin condiciones.

ALEMANIA CAPITULA EN REIMS

(C) Wikipedia

A las 02:41 de la mañana del 7 de mayo de 1945, en los cuarteles de la SHAEF en Reims, Francia, el Jefe del Estado Mayor del Alto Mando de las fuerzas armadas alemanas, el general Alfred Jodl, firmó el acta de rendición incondicional para todas las fuerzas alemanas ante los Aliados. Esta incluía la frase «todas las fuerzas bajo el mando alemán cesarán las operaciones activas a las 23:01 horas, hora de Europa Central, el 8 de mayo de 1945». Tales palabras no hacían diferenciación entre las fuerzas de la Wehrmacht que luchaban contra los aliados occidentales o contra los soviéticos, por lo cual se infería tácitamente que ponía fin a toda resistencia alemana dondequiera que la hubiera.

Cuando la Stavka soviética se enteró de la rendición firmada sólo ante británicos y estadounidenses en Reims, exigió que el comando supremo de la Wehrmacht también capitulara ante el Ejército Rojo, alegando que una rendición «parcial» dejaba a las tropas alemanas en libertad para seguir luchando contra las fuerzas soviéticas. El gobierno soviético apreciaba también el sentido histórico del momento y exigió que se «ratificara» la rendición de Reims ante el estado mayor del Ejército Rojo.

Precisamente al día siguiente, poco antes de la medianoche, los máximos jefes de la Wehrmacht fueron llevados a Berlín, liderados por el general Wilhelm Keitel, donde en la noche del 8 de mayo firmaron un documento similar en el cuartel general soviético situado en la localidad de Karlshorst (un suburbio de Berlín), rindiéndose explícitamente ante la Unión Soviética, en presencia del general Gueorgui Zhúkov, comandante en jefe de las tropas soviéticas en Alemania. De hecho, esta rendición fijaba a las tropas de la Wehrmacht el deber de rendirse «también» a las 23.01 horas del mismo día.

Durante todo este tiempo los líderes militares alemanes habían tratado de ganar tiempo vanamente para que los restos de varias unidades de la Wehrmacht huyeran lo más al oeste posible y evitaran así rendirse al Ejército Rojo, pero el alto mando de la Stavka soviética presionó para evitar esta maniobra de última hora y logró que las tropas alemanas aceptaran rendirse sin condiciones en la noche del 8 de mayo, sin importar el punto de Europa en donde estuvieran.

La rendición del 9 de mayo afectó de inmediato a las tropas de la Wehrmacht que aún se hallaban en la región central de Austria, así como en el norte de Eslovenia y Croacia, donde se hallaban respaldadas por fuerzas nacionalistas croatas. Al saber de la rendición incondicional, las fuerzas alemanas y sus aliados croatas o eslovenos trataron de huir hacia el noroeste para capitular ante británicos o estadounidenses en el sur de Austria y no ser capturados por los partisanos comunistas yugoslavos o por el Ejército Rojo.

Esos esfuerzos motivaron una evacuación acelerada de las últimas zonas bajo control nazi, como los alrededores de Zagreb o Liubliana, pero al penetrar en territorio austriaco el mando militar británico rechazó tomar prisioneros a croatas o eslovenos y los devolvió a la Yugoslavia bajo control partisano.

La rendición se hizo efectiva también en las fortificaciones de la costa atlántica de Francia. Allí, en los puertos de La Rochela, Dunkerque, Lorient y Saint-Nazaire había tropas alemanas que no habían podido evacuarse oportunamente hacia el este tras el Desembarco de Normandía y que habían recibido la orden de Hitler de conservar a todo trance los puertos franceses del Atlántico para los submarinos de la Kriegsmarine.

Otros enclaves de resistencia alemana eran las islas de Ré y de Oleron, que fueron bloqueadas y bombardeadas durante varios meses por tropas francesas y estadounidenses, mientras los sitiados se amparaban en sus fortificaciones. Aunque la isla de Oleron se rindió a los franceses el 30 de abril, las demás guarniciones alemanas de esos enclaves acordaron rendirse sólo tras confirmar la noticia de la capitulación incondicional en Berlín: el 9 de Mayo se rindieron La Rochela, Dunkerque y la isla de Ré, al día siguiente capituló Lorient y el 11 de mayo Saint Nazaire.

Otros enclaves alemanes insulares, las islas de Alderney y Guernesey (únicos territorios del Reino Unido que fueron invadidos por el Tercer Reich en toda la contienda) se rindieron tras varios meses de bloqueo naval y aéreo británico el 9 de mayo. El 8 de mayo también se rindieron las tropas alemanas de la guarnición del Dodecaneso y el 12 de mayo las de Creta, siendo estas que las posiciones más aisladas de todo el Tercer Reich.

Ese mismo día se rindió la Bolsa de Curlandia, un enclave bajo control alemán sostenido por el Grupo de Ejércitos Curlandia en la costa báltica de Letonia, que debió capitular ante los ejércitos soviéticos que la cercaban por completo desde octubre de 1944. A semejanza de lo ocurrido en la costa atlántica de Francia, las tropas de Curlandia fueron obligadas a mantener sus posiciones para custodiar bases de submarinos alemanes en el Báltico, siendo que el avance del Ejército Rojo las había dejado aisladas.