“Al menos 860.000 mujeres, pero también hombres, fueron violados por soldados aliados al final de la guerra y antes del periodo de posguerra. Eso se produjo en todas partes”, escribió la historiadora Miriam Gebhardt en su libro “Cuando llegaron los soldados”.
La obra ha tenido un fuerte eco en Alemania, donde estas violaciones a gran escala eran conocidas, pero atribuidas casi exclusivamente a los soldados soviéticos.
Aunque las violaciones de francesas cometidas por los soldados estadounidenses tras el desembarco de Normandía en junio de 1944 habían sido documentadas, en términos generales los Aliados occidentales – norteamericanos, franceses y británicos – mantenían su aura de prestigio intachable, vencedores frente a la barbarie nazi.
Por el contrario, estaba muy extendida en Alemania la imagen de las tropas de Stalin afluyendo en abril de 1945 en Berlín y abalanzándose sobre mujeres reducidas a objetos sexuales, explica en una conferencia en la capital alemana Gebhardt, docente en la Universidad de Constanza.
“Lo que no sabíamos era que en otras partes de Alemania, los otros soldados aliados también violaron, de forma similar, a alemanas”, afirma la docente, cuya investigación se basa en archivos inéditos (documentos militares, testimonios de sacerdotes y peticiones de aborto).
La obra ha tenido un fuerte eco en Alemania, donde estas violaciones a gran escala eran conocidas, pero atribuidas casi exclusivamente a los soldados soviéticos.
Aunque las violaciones de francesas cometidas por los soldados estadounidenses tras el desembarco de Normandía en junio de 1944 habían sido documentadas, en términos generales los Aliados occidentales – norteamericanos, franceses y británicos – mantenían su aura de prestigio intachable, vencedores frente a la barbarie nazi.
Por el contrario, estaba muy extendida en Alemania la imagen de las tropas de Stalin afluyendo en abril de 1945 en Berlín y abalanzándose sobre mujeres reducidas a objetos sexuales, explica en una conferencia en la capital alemana Gebhardt, docente en la Universidad de Constanza.
“Lo que no sabíamos era que en otras partes de Alemania, los otros soldados aliados también violaron, de forma similar, a alemanas”, afirma la docente, cuya investigación se basa en archivos inéditos (documentos militares, testimonios de sacerdotes y peticiones de aborto).














