Hans-Peter Firbas
En el año 1987 mi padre, el Doctor Johann Heinrich Firbas escribió su
libro ‘ALIMENTACIÓN Y VIDA’. Me animé a lanzar la segunda edición de esta obra
maestra para alertar a la población peruana, mucha de ella pobre en su economía
y pobre en conocimientos sobre la salud y la nutrición, acuden a ser atendidos
por charlatanes y comerciantes, que lo único que buscan es enriquecerse con su
dinero.
La proliferación de este grupo de desalmados, que engañan a los
pacientes, me puso en alerta y decidí compartir con mi padre esta segunda
entrega, en la que podrán ustedes ver dos importantes temas: el primero,
escrito por mí, tiene la intención de denunciar a estos señores que trafican
con la salud de los más necesitados. Buscaré, como periodista de investigación
y por toda la vida que la disfruté junto a un excepcional ser humano y del cual
aprendí mucho, entregar mi experiencia en este campo.
Por otra parte, les contaré una serie de hechos, anécdotas y
conocimientos de mi padre, para que de alguna manera tome consciencia de la
importancia que usted leerá en el libro. Sin ser médico ni bioquímico, pero
experto en los adecuados procedimientos que debe seguir un paciente ante un mal
o enfermedad que lo aqueja, esta parte será una guía para que haga lo correcto
y no se deje estafar por gente que trafica con la salud de los peruanos.
El hecho clave en el tema de la salud es la alimentación y la nutrición.
Es la clave para evitar un sin número de enfermedades. Una alimentación
equivocada con seguridad le va a traer un mal y muchos acuden a recibir ayuda y
tratamiento con charlatanes y personas no profesionales que le prometerán la
pócima mágica. Le quitarán su dinero, no se curará y muy posiblemente acabe con
su vida.
Con profundo dolor, veo cómo diariamente miles de compatriotas sufren a
manos de delincuentes y ponen sus vidas en sus manos, sin saber que su destino
será terrible. La ejemplar vida que tuvo mi padre, su completo desprendimiento
de poder, de amasar dinero y dedicar décadas a servir a su prójimo sin ningún
interés en recibir nada a cambio, me obligan a asumir esta gran responsabilidad
de seguir con su legado.
Su obra, estará complementada por este prólogo, en que tendrá acceso a
una orientación para corregir sus males, pero piense antes, que con una
correcta alimentación y nutrición superará muchos de ellos y lo mejor es que
evitará contraerlos. El haber estado cerca de él y escuchar su sabiduría
durante décadas me permite colaborar con su obra, que no contiene justamente
este delicado rubro.
Lo primero que debe hacer, si requiere atención médica por un problema
con su salud es que comprenda que la medicina naturista o alternativa tiene sus
limitaciones, pero llena de hartos sujetos a la espera de incautos pacientes.
Sobre la medicina naturista es indispensable que usted sepa que es más
preventiva que curativa. En el segundo caso, es curativa, pero recuerde que con
limitaciones y solamente un experto o un profesional de la salud es el camino
correcto.
Es sencillo identificar a los estafadores. Sus principales
características radican en hacerse pasar por seguidores de Nuestro Señor, lo
reciben con música religiosa y lo atienden con una envidiable conducta hacia
usted, con el objetivo de que confíe en él. No pocos no son médicos y se hacen
pasar por ellos y usted les dice doctor y ellos no lo corrigen. Confirme si es
profesional. Lo penoso es que una masa de verdaderos médicos se asocia a ellas
para formar parte de una banda de delincuentes tras su dinero, mediante un robo
a veces legal y otras no.
Recuerde que la fabricación de pócimas mágicas, de productos que le
ofrecen el cielo, son realizadas bajo condiciones nada aceptables y su
contenido es simplemente basura. Si acude a un centro médico y un doctor le receta
un remedio no reconocido como fármaco y encima es comercializado en el mismo
lugar donde se encuentra, es el primer indicador que va por el camino
equivocado.
El Colegio Médico de Perú, en sus normas de ética y comportamiento
profesional de sus miembros, prohíbe que un médico recete cualquier cosa que no
sea un fármaco producido en un laboratorio. Además, esos presuntos líquidos o
polvos curativos no requieren receta, por lo que los puede adquirir con una
previa consulta. Estamos ante el segundo dato. Si lo obligan a pasar antes por
el médico ya está advertido que lo van a estafar.
Si el médico que lo atiende le pide un previo análisis de sangre empezó
bien. Mi padre siempre me decía que la sangre es el lugar donde muchas veces se
encuentra la información requerida para detectar su problema. El hígado, los
riñones, el corazón, los pulmones, el estómago, el cerebro, el páncreas, en fin
las partes que componen su cuerpo están estrechamente relacionadas con la
sangre. Ella nos informará sobre los niveles en varios aspectos.
El análisis de sangre es la más importante herramienta para que el
médico llegue a un correcto diagnóstico. Por esta razón, si es atendido por
alguien que no le pide este previo requisito está frente a un profesional poco
capacitado. Además, la evolución de su cura será detectada por otro análisis
posterior, que le volverá a dar los indicadores y podrá ver las diferencias. Si
hay mejora o no.
Inclusive, usted puede aparentar un excelente estado de salud, pero la
sangre será la que dirá la verdad. La detección de hiperglucemia o
hipercolesterolemia no muestran síntomas externos. Un hemograma puede detectar
una anemia no visible. Un chequeo anual de su sangre es recomendable, pero siga
los consejos de alimentación y nutrición del Doctor Firbas. Muchísimas
enfermedades no son detectables y la sangre es cuando cumple una función
fundamental.
Citamos al Doctor Salvador Giménez Serrano, médico español, que resume
con gran facilidad la comprensión sobre el análisis de sangre y su importancia señala
que Entre los parámetros más
habitualmente solicitados dentro del análisis de sangre se encuentran el
hemograma, la bioquímica sanguínea, las pruebas de coagulación, las
concentraciones de distintos iones minerales, las determinaciones hormonales y
la determinación de la presencia de antígenos de microorganismos de
enfermedades infecciosas y los anticuerpos producidos por el organismo frente a
esos antígenos.
Asimismo, se pueden realizar determinaciones específicas para estudiar
diferentes tipos de enfermedades o lesiones de distintos órganos, como por
ejemplo: El Hemograma. Incluye la determinación de los parámetros de la serie
roja o hematíes (glóbulos rojos), de las plaquetas, y de la fórmula
leucocitaria o porcentaje de cada tipo de glóbulo blanco de la sangre. Pruebas
hepáticas. Incluye la determinación de las transaminasas GOT y GPT, FA
(fosfatasas alcalinas), GGT (gamma glutamiltranspeptidasa), bilirrubina y en
caso de sospecha de hepatitis, determinación de antígenos víricos y anticuerpos
frente a estos antígenos.
Sobre la función renal. Incluye la determinación de urea, creatinina,
sodio, potasio, colestrol, triglicéridos, calcio, fosfatos y aclaramiento de
creatinina. Para la diabetes, el análisis incluye la determinación de glucemia,
HbA1c (hemoglobina glicosilada), colesterol total, HDL-c (colesterol
"bueno"), LDL-c (colesterol "malo"), triglicéridos y
creatinina. En la hipertensión. Incluye la determinación de glucemia,
creatinina, colesterol total, HDL-c, LDL-c, sodio, potasio, ácido úrico.
Sin querer profundizar en un tema médico, sino retomar el asunto que
estamos viendo, ya recibió la primera y más vital información sobre los pasos
correctos a seguir. Algo similar sucede con la orina, que detecta una gran
cantidad de enfermedades. Un educado y erudito profesional empezará por allí.
Él le indicará si requiere ambos análisis o sólo uno de ellos. Pero ¿cómo un
médico puede diagnosticar algún mal sin los datos que nos proporcionan la
sangre y la orina? Muy difícil.
Durante los años que mi padre atendió consultas, tuve la gran
satisfacción de ser testigo presencial de personas que fueron sanadas de
enfermedades tan delicadas como el SIDA, el cáncer y situaciones graves en el
hígado, riñones y otros. ¿Cómo así? Siempre me decía: “cada persona es
diferente y cada persona requiere un tratamiento distinto”. Al recibir la
información de los análisis, detectaba el mal y atacaba directamente a él.
En el caso del SIDA, mejorar su estado inmunológico, el cáncer gracias a
una profunda investigación sobre los tumores cancerígenos y sus causas. Pudo
fabricar, al estilo de los viejos farmacéuticos el Anti Tumoral, un remedio que
contenía una serie de vitaminas, minerales y otros, pero siempre su curación
acompañada de una estricta dieta.
Aunque usted no lo crea, en casa, recibía constantes llamadas
telefónicas de pacientes de mi padre. Si él no se encontraba y al saber que era
su hijo, se ponían a llorar y agradecer el haber sido curado. Él contaba con
muchas investigaciones, aunque en el Ministerio de Salud de Perú nunca le daban
importancia. Así que un día, se molestó, tomó sus maletas y se fue a las
Universidades de Innsbruck en Austria y Debrecen en Hungría a entregarlos sin
pedir ni un dólar por ellos.
Recuerdo de niño que mis hermanos y yo éramos sus ‘conejillos de
indias’. Una vez había producido un pan, que contenía todos los requerimientos
nutritivos que necesita una persona, dentro de un rango normal de salud, para que
cumpla con sus necesidades básicas. El pan, fabricado en especial para los niños
más pobres del país o para tiempos de guerra tenía una mínima inversión. Así
que, durante días vivimos sólo del bendito pan.
Recuerdo cómo renegaba de la importación de harina de pescado al mundo
entero por parte de Perú, que en los setenta convirtió a nuestro país en el
primer productor de este producto. Decía que cómo era posible que se pase
hambre y en especial entre los niños, cuando el mar nos daba tanta anchoveta.
Siempre insistía que la anchoveta era, por excelencia el alimento más
nutritivo, que la naturaleza nos brindó.