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Bush, Walstreet, Rockefeller, Union Banking Corporation (Nueva York), Standart Oil, Chase Bank, George Herbert Walker (suegro de Bush), etc....
¿Sabía usted que la empresa de acero de Bush vendía a Alemania materia prima para los campos de concentración?
La humillante posición de
Alemania tras la Primera Guerra Mundial, una crisis económica desesperante, el
rebrote nacionalista de un país derrotado, y sobre todo la búsqueda en todos
los frentes de un líder capaz de detener lo que entonces parecía el máximo
terror imaginable para la burguesía, como era el comunismo soviético, y el
movimiento comunista alemán que ya había protagonizado una revolución en 1918,
y que crecía y se fortalecía, con enfrentamientos armados y huelgas constantes,
llegando a ser un alarmante peligro para el Estado. Tanto que entre finales de
1918 y principios del 1919 se formó la República de Consejos de obreros y
soldados del Estado de Baviera, de inspiración soviética, la cual fué
finalmente ocupada y reprimida por el Estado burgués alemán y los paramilitares
fascistas de los freikorps, de los que mas tarde saldrían muchos líderes del
patido Nazi.
Estas fueron las razones por las
que banqueros, petroleros y grandes empresarios respaldaron económicamente a
Hitler y al nazismo, mientras se beneficiaban del sistema económico que
ayudaban a crear.
¿Se han preguntado alguna vez
cómo Adolfo Hitler, un pintor mediocre de origen austriaco, pudo convertirse en
el Führer de Alemania durante las décadas de los años 30 y 40 del pasado siglo?
El fenómeno nazi no constituyó
una casualidad histórica, ni mucho menos un capricho filosófico llevado a la
práctica por un sólo hombre. Tuvo sus seguidores, muchos con grandes fortunas,
verdaderos alquimistas del mundo de las finanzas de aquel entonces.
De acuerdo con múltiples investigaciones realizadas en los últimos años,
banqueros de Wall Street (entre otros) financiaron la ascensión al poder de
Hitler extrayendo cuantiosas ganancias, y lo que resulta aún más deplorable es
el hecho de que la familia del ex presidente de los Estados Unidos formó parte
también de ese grupo de personas.
Los autores norteamericanos Webster G. Tarpley y Anton Chaitkin, en George
Bush: The Unauthorized Biography (GB: Una Biografía Indeseable), resumen en
esta obra recién publicada, que "Prescott Bush (el abuelo de George W.
Bush) y otros directores de la Union Banking Company (UBC) eran colaboradores
de los nazis".
El libro narra que en 1922 —en los comienzos del nacional-socialismo— el
empresario en transporte ferroviario W. Averell Harriman viajó a Berlín y se
entrevistó con la familia Thyssen para proponerle la fundación de un banco
germano-estadounidense. Los Thyssen ya eran los dueños, tras bambalinas, de
varias instituciones financieras que les permitían transferir su dinero de
Alemania a Holanda, y de allí a Estados Unidos.
Estos bancos eran el August Thyssen Bank, con sede en Berlín; el Bank voor
Handel (Países Bajos) y la Union Banking Corporation (Nueva York).
A inicios de la década del 20, uno de los miembros de esa familia, Fritz
Thyssen —autor del libro I Paid Hitler (Yo financié a Hitler)— aportó 25 mil
dólares al recién constituido Partido Nacional Socialista Alemán, llegando a
convertirse en el primero y más importante financiero del Führer en su ascenso
al poder.
Según los autores de la citada obra, Thyssen estaba fascinado por Hitler:
"Me di cuenta de su talento de orador y de su capacidad de dirigir a las
masas. Sin embargo, lo que más me impresionó era el orden que reinaba durante
sus mítines, la disciplina casi militar de sus seguidores." Así, en 1931,
Thyssen se afilia al Partido nazi y se convierte en uno de los hombres más
poderosos de la maquinaria de guerra.
Por aquel entonces, este magnate
presidía la German Steel Trust, consorcio de la industria del acero fundado por
Clarence Dillon, uno de los hombres fuertes de Wall Street. Un colaborador de
confianza de Dillon era Samuel Bush, padre de Prescott, abuelo de George Senior
y bisabuelo de George Bush Junior.
En 1923, Harriman y los Thyssen
decidieron crear el banco, y designaron como presidente a George Herbert
Walker, suegro de Prescott. Posteriormente, en 1926, crearon la Union Banking
Corporation (UBC) y pusieron al frente de ella al señor Prescott Bush. Ese
mismo año, fue nombrado también vicepresidente y socio de la Brown Brothers
Harriman. Ambas firmas permitían a los Thyssen enviar su dinero desde Alemania
hacia Estados Unidos, vía Holanda.
"Aunque un gran número de
otras sociedades ayudaron a los nazis (como la Standard Oil y el Chase Bank de
Rockefeller, así como grandes constructores de automóviles norteamericanos),
los intereses de Prescott Bush fueron mucho más profundos y siniestros",
escribe el economista norteamericano, Victor Thorn.
Añade Thorn que "la UBC se convirtió en vía secreta para el amparo del
capital nazi, pues salía de Alemania hacia Estados Unidos, pasando por los
Países Bajos. Y cuando los nazis tenían necesidad de renovar sus provisiones,
la Brown Brothers Harriman volvía a mandar sus fondos directamente hacia
Alemania".
Por tanto, la UBC recibía el dinero desde los Países Bajos y la Brown Brothers
Harriman lo reenviaba. ¿Y quién formaba parte de la dirección de estas dos
compañías? Prescott Bush en persona, el primer blanqueador de dinero de los
nazis.
Tarpley y Cheitkin explican en su obra que: "De esta forma una parte
importante de los cimientos financieros de la familia Bush fue constituida
mediante su apoyo y ayuda a Adolfo Hitler. Por tanto, el actual exp residente
de Estados Unidos, así como su padre (ex Director de la CIA, ex Vicepresidente
y ex Presidente), llegaron a la cumbre de la jerarquía política norteamericana
gracias a que su abuelo y padre, su familia en general, ayudaron
financieramente y alentaron a los nazis".
Un tiempo después, en octubre de
1942, las autoridades estadounidenses incautaron los fondos bancarios nazis de
la UBC, de Nueva York, cuyo máximo directivo era Prescott. La firma fue
denunciada "como entidad financiera y comercial colaboradora del
enemigo" y todos sus haberes resultaron incautados.
Posteriormente, el Gobierno
norteamericano ordenó también la incautación de otras dos sociedades de primera
fila, dirigidas por este señor por cuenta de la sociedad bancaria Harriman: la
Holland-America Trading Corporation (Sociedad de comercio holandesa-norteamericana)
y la Seamless Steel Equipment Corporation (Sociedad de Equipos de Acero).
Luego, el 11 de noviembre de 1942, otra sociedad dirigida por Bush y Walker, la
Silesian-American Corporation, fue embargada por la misma Ley sobre el comercio
con el enemigo.
No obstante, en 1951, se levantó
el embargo y el emprendedor hombre de negocios recuperó un millón y medio de
dólares que destinó a nuevas inversiones que, a la larga, engrosaron el
patrimonio de la familia Bush.
A esto habría que añadir un resumen
de un grupo de expedientes pertenecientes a los servicios de información
holandeses y norteamericanos que confirman "los lazos directos entre
Prescott Bush, la familia alemana Thyssen y las ganancias de muerte sacadas por
un grupo de familias ricas norteamericanas de la Segunda Guerra Mundial.
Tarpley y Chaitkin afirman que "el gran crac financiero de 1929-1931
conmovió a Norteamérica, Alemania y a Gran Bretaña, debilitando a sus
respectivos gobiernos. Asimismo volvió muy diligente a Prescott Bush, más
deseoso aún de hacer todo lo necesario para guardar su nuevo puesto en el
mundo. Fue durante esta crisis que algunos anglo-norteamericanos adinerados
apoyaron la instalación del régimen hitleriano en Alemania."
En resumen, los autores de Una biografía indeseable, afirman categóricamente:
"La fortuna de la familia del Presidente surge como resultado de su apoyo
incondicional al proyecto político de Adolfo Hitler" .
La UBC, dirigida por Prescott
Bush, y en cooperación estrecha con la entidad German Steel Trust, de Fritz
Thyssen, intervino en el surgimiento, preparación y financiamiento de la
maquinaria de guerra nazi, a partir de la construcción de blindados, aviones de
combate, cañones y explosivos.
La tendencia de apoderarse de
territorios y fortunas de los Bush, como se observa, no es algo nuevo. Esos
genes fascistas se gestaron en los años 30. Por tanto, no es un disparate
calificar como fascista la ocupación de Afganistán e Iraq y las amenazas a
otros países con continuar la ofensivas blitzkrieg.
Esto demuestra una vez más la
estrecha relación de colaboración que los nazis tuvieron con el capitalismo y
que otras dictaduras fascistas han tenido posteriormente en momentos puntuales,
siempre que les sirviera al Sistema para utilizarlos como fuerza de choque en
las épocas de crisis económicas contra los verdaderos movimientos
revolucionarios.