El agua potable
Uno de los consejos más importantes que recibí en mi vida, no sólo de mi padre, sino también de connotados científicos, médicos, bioquímicos y amigos alemanes cuando éramos niños escolares, era sobre el consumo del agua potable.
"Hansi, cuando tengas hambre no comas. Anda al caño y toma mucha agua. Un litro estaría bien. Se te quita el hambre, no comes porquerías, no engordas y te bañas por dentro," me decía Bernd Hofer, un amigo nacido en Viena, Austria, quien terminó conmigo el Colegio Peruano Alemán Alexander von Humboldt. Yo siempre escuchaba con mucha atención, más aún si se trataba de un niño inteligente y uno de los mejores atletas completos en el mundo a nuestros cortos años.
Mi padre iba por el mismo camino, aunque agregaba el ayuno de 24 horas una vez por semana. "No sólo debes tomar dos o tres litros de agua al día, sino dejar de comer 24 horas. Así limpiarás tu cuerpo de toxinas y el agua hace el resto," decía sin parar 'el viejo', término acuñado por sí mismo en sus últimos años de vida.
"Para mantener la hidratación y vida de nuestro cuerpo, debemos reponer diariamente el agua perdida por la piel, los riñones, los pulmones y el intestino, a través de las bebidas y los alimentos, que deben aportarnos un total de dos litros en condiciones normales. El ejercicio fuerte, el calor, las diarreas y los diuréticos aumentan nuestra necesidad de agua y sales. Si solo suministramos agua pura (destilada) o casi pura (las aguas blandas), podría producirse deshidratación por falta de sales, perdidas en el sudor o las heces. Este hecho justifica en los niños el empleo de las bolsitas rehidratantes en casos graves de deshidratación y el uso de adecuadas bebidas para todos," escribía mi padre en sus ponencias ante los más famosos colegas en el mundo entero.
"En zonas geográficas, que presentan aguas duras, se observan menos trastornos circulatorios y promedios más largos de vida. Por lo tanto, es conveniente que el agua que bebemos, contenga sales disueltas. Las más comunes son de calcio y magnesio," insistía siempre Firbas.
El Doctor Johann Heinrich Firbas llegaba a extremos de recetar agua a sus pacientes con algunos gramos de determinados minerales, cuyos niveles se mostraban bajos en los análisis de sangre a los que se sometían. A diferencian de otros, que recetaban sus aguas mágicas con ingredientes que en algunos casos abundaban en el cuerpo de pacientes, que muchas veces fallecieron intoxicados por esos médicos mercachifles que comercializan, venden y recetan sus mismos mejunje, mientras mi padre trataba a los pacientes como computadora.
"Pesa tanto, mide tanto, su masa de grasa es tanto, su sangre tiene tanto nivel de esto o aquello. Hay que corregir hijo. Mira. Este niño va mal de potasio y juega tenis. Hay que darle un platanito antes de jugar y su agua especial. A qué punto voy. No había un agua para todos igual. Cada agua era diferente de acuerdo al paciente, la actividad que cumplía, entre otros factores externos que se entrometían para el diagnóstico y tratamientos más idóneos.
Las súper bebidas
La pérdida más grave en la deshidratación es la eliminación del potasio, el principal elemento del contenido líquido de nuestras células. Regreso nuevamente al párrafo anterior. El potasio 'AMÉN'. La deshidratación grave y muchos medicamentos (corticoides y diuréticos) fomentan la pérdida del potasio. "¿Cómo es eso papá? ¿Qué me dices? ¿Remedios que te enferman?"
"Hijo, al formular las súper bebidas, que deben ser superiores a las bebidas generalmente consumidas, he incorporado en su composición potasio y otros elementos de origen vegetal, que previenen la excesiva acidificación de la sangre por los alimentos de origen animal y los cereales, grave costumbre en varios casos en diabéticos, desnutridos o personas bajo régimen de adelgazamiento. A esos gorditos que quieren perder diez kilos en dos días," reía siempre sobre los engaños en los medios sobre los procesos o estrategias dietéticas.
"Los ácidos orgánicos, como el cítrico de los limones y el málico de las manzanas, uvas y plátanos, se “queman” en nuestro organismo. No solo no producen acidificación sino estimulan el metabolismo a través de ciclos metabólicos, en los cuales ocupan posiciones claves. Por lo tanto, solo en enfermos de úlceras o inflamaciones del estómago o duodeno está contraindicado el consumo de jugos de frutas," escribía".Yo atento agregaba, "papá, además, las súper bebidas deben alimentar al brindar vitaminas y muchos minerales, completando los aportes de los alimentos. No deben contener altos niveles de azúcar, que pueden causar molestias por fermentación en el estómago y el intestino (los conocidos gases) y deshidratación por ósmosis (atracción del agua) -esas cosas raras de mi Frau Carrera de Biología del Colegio von Humboldt, cuando apenas llegaba a los 11 años.-. Las bebidas gaseosas suelen contener excesos de azúcar, colorantes impuros y conservadores químicos." Por supuesto, las superbebidas también deben ser agradables.
El súper refresco
Todos conocen las virtudes de la soya, y muchos probablemente han probado la leche de soya. Sin embargo, no creo que alguien haya probado un refresco de soya, que podemos preparar con los siguientes ingredientes: 50 gramos (cuatro cucharadas) de frijoles de soya escogidos, limpios de impureza y granos dañados, 2 cucharadas llenas de azúcar (aproximadamente 25 gramos), una pizca de sal, el jugo de los limones colado, y agua potable. Evite aluminio cuando usa jugo de limón. Ojito con este dato. Necesitamos además tazas, ollas y una licuadora, tocuyo, etc.
Se lava la soya escogida unas cuatro veces con agua. Se agrega la sal, el azúcar y media taza de agua, así como el jugo de limón. Se remueve hasta que el azúcar esté disuelto y se deje reposar tapando unas 4 a 8 horas (a menor temperatura ambiental más tiempo). Luego se coloca todo en la copa de la licuadora, se agregan 3 tazas de agua y se licúa a mediana velocidad unos minutos. Se lleva a ebullición y se cuela frío. El refresco, así preparado, está listo. El bagazo se usa en tortillas.
La acidez del limón ha sido neutralizada por la soya. ¡BINGO! Tanto el frijol soya como el jugo de limón son ricos en potasio y actúan en nuestro organismo como alcalinizantes. Los naturistas pregonan mucho las ventajas de la “cura de limón”. Aquí además tenemos un buen tónico. El refresco de soya ha perdido gran parte del sabor astringente de la soya y es agradable. Contiene una gran parte de las vitaminas y minerales de la soya y del limón, así como ácidos grasos esenciales de la soya. Los azúcares han sido desdoblados.
Dios es grande. resulta que, los factores negativos de la soya fueron eliminados en la ebullición y el tiempo que demora el enfriamiento. Todos pueden tomar este refresco. No produce trastornos. Se combina bien con el vodka para las fiestas. Otro buen dato a los que les gusta su traguito, pero a la vez lleno de salud de la buena. Para preparar en un solo licuado cantidades mayores, debe retenerse una parte del agua, mezclándola después, ya que la capacidad de nuestras licuadoras suelen limitarse a un litro.
El súper emoliente
El superemoliente agrega a la mayoría de las ventajas del súper refresco su acción reguladora sobre la digestión y su efecto emoliente, es decir ablandador, sobre las heces, así como factores antiinflamatorios aún poco investigados y efectos diuréticos suaves. La cebada es la base para su preparación. El consumo de cebada parece aumentar la longevidad. Se encuentra extendido sobre aquellas regiones, como Kashmir en Pakistán y Puno en Perú, donde abundan los centenarios.
La linaza suministra el mucílago de alto poder absorbente de agua y espesante. Ayuda y protege al intestino. Sin embargo, la linaza debe tratarse con agua, dejándola en remojo, para eliminar factores tóxicos, que causan serios daños a animales (pollos y ratas), cuando se usa más del 2.5 % en las raciones.
La planta preferida para mi padre para la preparación del súper emoliente es el llantén, cuyas hojas parecen reducir inflamaciones. La innovación en la preparación del súper emoliente, sin embargo, no radica en los ingredientes, sino en la técnica, que conduce a mejoras tales como la elevación del valor nutritivo y la destrucción de factores tóxicos por medio del remojo previo de las semillas. Desaconsejo la alfalfa, contaminada, sobre todo en Perú.
Empleamos los siguientes ingredientes: 1 taza (150 gramos) de cebada con su cáscara, 5 cucharadas grandes llenas (50 gramos) de linaza, hojas de llantén, azúcar, sal y limón. Considero opcional el uso de boldo. Aparte los utensilios corrientes de cocina, conviene contar con un tamiz de malla fina. La cebada y la linaza se colocan en una olla, de preferencia de hierro enlozado. Se agregan 2 tazas o medio litro de agua y se deja en remojo por un día en la misma olla tapada. Al día siguiente, después de 24 horas, se descarta el agua sobre un tamiz o colador, dejándola escurrir. Las semillas se devuelven a la misma olla y se secan a fuego lento, removiéndolas ocasionalmente. También pueden secarse al sol en una bandeja, si éste caliente fuerte y hay viento. Las semillas secas se tuestan a fuego lleno, removiéndolas permanentemente. Solo deben cambiar ligeramente de color y empezar a chasquear para evitar la formación de compuestos fenólicos. Adicione una pizca de sal.
Seguidamente se agrega un litro o 4 tazas de agua y unas 12 hojitas tiernas, chicas, o 3 hojas grandes de llantén y 2 a 3 cucharadas llenas de azúcar. Lo mezcla y deja enfriar lo suficiente para pasar cómodamente por el tamiz, recibiendo el súper emoliente en un “pyrex”. Puede servirse caliente enseguida o guardar en la heladera.
El sabor puede regularse de acuerdo al gusto de las personas. Es una combinación de amargura, dulce y ácido. Si resulta demasiado fuerte, puede diluirse con agua hervida. Muchas personas, acostumbradas a consumir excesos de azúcar, rechazan el sabor amargo, aunque es un estimulante de la secreción de jugos digestivos, es decir funciona como un aperitivo. La reducción de las hojas de llantén disminuye el sabor amargo, pero probablemente merma efectos beneficiosos.
De un modo algo similar, con un remojo seguido de secado y tostado, pueden prepararse a partir de frijoles soya “nueces de soya”. Un método rápido de preparación, que evita el molesto tostado, parte del empleo de afrecho de trigo, que está formado por la cáscara del trigo tostada en la forma comercial para consumo humano. Sobre 5 cucharadas grandes, llenas (50 gramos) de linaza se agrega una taza de agua, se mezcla y se la deja en remojo, tapado, por un día y de preferencia en un recipiente de vidrio. Al día siguiente se pasa todo a una olla grande, se agrega 1 y 1/2 taza (50 gramos) de afrecho, una pizca de sal, 4 a 5 cucharadas llenas de azúcar, unas 12 hojitas tiernas, chicas, de llantén y dos litros y dos litros (8 tazas) de agua. Se hierve unos 10 minutos, se retira del fuego y agrega el jugo de dos limones. Se deja enfriar y cuela. Se mezcla.
No conviene recurrir al emoliente, expendido en la calle, debido al empleo de ingredientes contaminados y la poca higiene en su preparación y servido. Con el método rápido es fácil preparar el súper emoliente. Las personas con gastritis o úlceras deben prescindir del limón, pero pueden usar cáscara de naranja en el hervido, o anís.
Hans-Peter Firbas / Dr. Johann Heinrich Firbas