(C) HANS - PETER FIRBAS
Gracias a mis innumerables viajes a Argentina tuve la suerte de ser testigo presencial del manejo del deporte por los argentinos. Llegas al Aeropuerto de Ezeiza y en la carretera vez tantas canchas de tenis gratuitas. Entre los 100 primeros de las estadísticas de la Asociación de Tenistas Profesionales ATP siempre verás a 20 jugadores argentinos metidos en esa relación. Acá esta la razón. No necesitas tener dinero para aprender a jugarlo y si eres bueno de inmediato el gobierno se encargará con su economía para que llegue muy lejos.
Hay tantos ejemplos en el fútbol, además que en Argentina existen tantas canchas reglamentarias que muchas veces hasta sobran. Pero la diferencia no sólo es esa. Los equipos profesionales saben muy bien su trabajo. Salen a todo el país a buscar niños de 10 u 12 años. Lo ven y de inmediato tienen un contrato y se preocupan en buscarle un trabajo a su padre para que vivan en orden. Bien alimentados y tranquilos.
Invierten, no sé, 50 mil dólares durante seis años en él y a los 18 lo venden a Europa en 18 millones de Euros. ¿Es tan complicado? Creo que no. Podría mencionar cientos de ejemplos. Pero pasemos a otros deportes, como para confirmarles la política sostenida profesionalmente por el país hermano.
El más destacado e importante decisión fue la que tomó el ex Presidente Juan Domingo Perón para apoyar con una cifra en ese entonces reprochada por muchos a Juan Manuel Fangio para que corra en la Fórmula 1. Y ahora existen 29 autódromos activos de un total de 45 y hay más de 20,000 pilotos con licencias. Calcule el efecto multiplicador. Imagine cuántos ciudadanos argentinos viven del automovilismo en su país.
Si en 1950 invirtió un millón de dólares ahora con 20,000 pilotos, cada uno de ellos con su representante, preparador, mecánicos, pago a talleres son por lo menos 200 mil puestos de trabajo. Ahora 29 autódromos con por lo menos 100 personas laborando en ellos, otros 3,000, las modelos, periodistas y cada ciudad que recibe a miles de personas para ver en su localidad la carrera. Hablamos de medio millón de argentinos que llevan el pan a su boca a sus familias.
Gracias a mis innumerables viajes a Argentina tuve la suerte de ser testigo presencial del manejo del deporte por los argentinos. Llegas al Aeropuerto de Ezeiza y en la carretera vez tantas canchas de tenis gratuitas. Entre los 100 primeros de las estadísticas de la Asociación de Tenistas Profesionales ATP siempre verás a 20 jugadores argentinos metidos en esa relación. Acá esta la razón. No necesitas tener dinero para aprender a jugarlo y si eres bueno de inmediato el gobierno se encargará con su economía para que llegue muy lejos.
Hay tantos ejemplos en el fútbol, además que en Argentina existen tantas canchas reglamentarias que muchas veces hasta sobran. Pero la diferencia no sólo es esa. Los equipos profesionales saben muy bien su trabajo. Salen a todo el país a buscar niños de 10 u 12 años. Lo ven y de inmediato tienen un contrato y se preocupan en buscarle un trabajo a su padre para que vivan en orden. Bien alimentados y tranquilos.
Invierten, no sé, 50 mil dólares durante seis años en él y a los 18 lo venden a Europa en 18 millones de Euros. ¿Es tan complicado? Creo que no. Podría mencionar cientos de ejemplos. Pero pasemos a otros deportes, como para confirmarles la política sostenida profesionalmente por el país hermano.
El más destacado e importante decisión fue la que tomó el ex Presidente Juan Domingo Perón para apoyar con una cifra en ese entonces reprochada por muchos a Juan Manuel Fangio para que corra en la Fórmula 1. Y ahora existen 29 autódromos activos de un total de 45 y hay más de 20,000 pilotos con licencias. Calcule el efecto multiplicador. Imagine cuántos ciudadanos argentinos viven del automovilismo en su país.
Si en 1950 invirtió un millón de dólares ahora con 20,000 pilotos, cada uno de ellos con su representante, preparador, mecánicos, pago a talleres son por lo menos 200 mil puestos de trabajo. Ahora 29 autódromos con por lo menos 100 personas laborando en ellos, otros 3,000, las modelos, periodistas y cada ciudad que recibe a miles de personas para ver en su localidad la carrera. Hablamos de medio millón de argentinos que llevan el pan a su boca a sus familias.





